El acto inaugural de las rutas fluviales por la Ribeira Sacra tuvo un gesto que dio pie a las fotografías del día: la presidenta de la Diputación de Lugo, Carmela López, se colocó brevemente al mando del catamarán cuando el barco volvía al embarcadero de Ponte do Sil. La jornada del jueves supuso, además, el arranque de una temporada para la que ya se han registrado cerca de 14.000 reservas, alrededor de 1.000 de ellas para la Semana Santa.
Una imagen para la promoción y un gesto informal en la cubierta
La travesía inaugural reunió a un buen número de diputados provinciales y autoridades locales —alcaldes y ediles de varios ayuntamientos— que quisieron presenciar el estreno oficial. La presencia institucional no restó calidez al viaje: en un momento del trayecto, la presidenta se levantó y, ante la sorpresa de los acompañantes, pidió al capitán que le cediese el puesto. Durante unos minutos, manejó el timón del catamarán ante los aplausos de la expedición y las cámaras.
Fue ese instante, ya de regreso a la orilla, el que generó la anécdota que López comentaría más tarde en clave local. En gallego y entre risas dijo:
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La frase aludía a su conocida trayectoria en la costa norte lucense —Burela es el municipio del que procede— y a las diferencias entre gobernar en aguas abiertas y en un río encañonado como el Sil. La presidenta calificó la experiencia de «positiva» y aprovechó para subrayar el valor promocional de la iniciativa: «Esta actividade permítenos poñer en valor a nosa provincia, a Ribeira Sacra e a viticultura», señaló al bajar del barco.
Las imágenes del acto llegaron acompañadas de datos: las reservas anticipadas para la nueva temporada rondaban las 14.000 plazas, una señal de la creciente demanda por el producto turístico que combina paisaje, patrimonio —con sus miradores y viñedos en terrazas— y navegación por cañones fluviales. Para Semana Santa, en concreto, se contabilizaban ya unas 1.000 reservas, según informó la institución provincial durante la jornada.
Los itinerarios, las embarcaciones y cómo reservar
La programación de la Diputación mantiene dos recorridos por el Sil, que este año arrancan con frecuencias previstas para fines de semana y festivos y se extenderán con mayor regularidad en verano. Los catamaranes implicados en las rutas por la Ribeira Sacra incluyen los nombres ya conocidos por los visitantes habituales: el Mencía y el Canón do Sil, mientras que para el trayecto por el Miño se utiliza el Pelegrín. La venta de billetes se concentra en la plataforma reservas.rutasembalses.es, donde se pueden adquirir las plazas y consultar horarios concretos.
En el calendario de este mes, las salidas por el Sil se han programado para varios fines de semana con pases de mañana y tarde; la intención de la Diputación es intensificar el servicio en los meses de verano, cuando las jornadas prolongadas y el paso de visitantes extranjeros multiplican la demanda. Fuentes del servicio destacaron el «carácter internacional» creciente de las rutas: el año pasado, aproximadamente un tercio de los pasajeros procedían del extranjero, según los datos que manejan desde Ponte do Sil.
Los recorridos están diseñados para ofrecer una lectura turística y paisajística: se recorren tramos emblemáticos de los cañones del Sil, con paradas y puntos de observación próximos a viñedos en bancales y monasterios que sostienen la historia vitivinícola de la zona. Para los ayuntamientos ribereños, la temporada es una oportunidad, tanto para atraer visitantes como para encadenar oferta: senderismo, bodegas, miradores y alojamiento rural configuran la oferta complementaria que se busca potenciar.
Contexto: turismo fluvial en crecimiento y la apuesta por la viticultura
La puesta en marcha de las rutas fluviales se inserta en una estrategia más amplia de la Diputación por posicionar la Ribeira Sacra como destino de naturaleza y patrimonio. No es la primera campaña que la institución impulsa; en años recientes las cifras de ocupación y afluencia se han incrementado notablemente, y en un ejercicio reciente se llegó a contabilizar un flujo importante de visitantes durante la temporada alta.
La viticultura en bancales, reconocida por su paisaje singular y la escarpada orografía del Sil, es uno de los grandes reclamos. Los responsables provinciales han venido insistiendo en que las rutas no sólo venden una «experiencia en barco», sino que sirven para vertebrar una oferta económica local: desde bodegas que multiplican visitas, hasta pequeños hostales y restaurantes que ven en la estacionalidad una manera de sostener empleo en el rural lucense.
La escena de la presidenta al timón, por tanto, tiene también un sentido simbólico. Más allá de la foto, el gesto se interpreta en clave política: la institución provincial quiere mostrarse al frente de una industria turística que pretende consolidarse y internacionalizarse. En la Ribeira Sacra, donde tradición y paisaje son inseparables, la promoción pública sigue siendo clave para atraer inversiones y visitantes que aprecien tanto el paisaje como la producción de vino local.
Repercusiones y próximos pasos para la temporada
El reto inmediato para la Diputación es aprovechar el tirón de las reservas y convertirlo en estancias más largas y gasto turístico distribuido por la comarca. La previsión oficial busca superar cifras del pasado y garantizar que las rutas funcionen con regularidad durante todo el verano: en los meses de junio a septiembre el calendario se amplía para ofrecer salidas de lunes a domingo, tanto por la mañana como por la tarde.
En paralelo, el servicio afronta cuestiones logísticas que afectan a la gestión cotidiana: la coordinación con los ayuntamientos ribereños, la gestión de accesos en puntos como Ponte do Sil, y la necesidad de mantener protocolos de seguridad y conservación del entorno. A falta de confirmación sobre cambios en capacidad o nuevos recorridos, la Diputación insiste en que la programación es suficientemente flexible para incorporar demandas puntuales y reforzar horarios en fines de semana.
La temporada arranca con una estampa que resume bien las expectativas: autoridades locales en cubierta, turistas listos con sus cámaras, viñedos que asoman en terrazas y un catamarán que se convierte por unos minutos en símbolo de la promoción provincial. Queda por ver si las cifras de reservas se traducen en una temporada estable y en una mayor proyección internacional para la Ribeira Sacra. Para quienes conocen bien la zona —guías, propietarios de bodegas y vecinos—, la clave estará en que el turismo ronde el ritmo del paisaje y aporte valor sin desbordar la fragilidad de sus paisajes.
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