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Rescatados los seis tripulantes de un pesquero hundido en la entrada de la ría de Muros-Noia

Seis tripulantes fueron salvados tras el hundimiento del pesquero en la entrada de la ría de Muros‑Noia, en un suceso que tuvo lugar en la mañana de este martes. La alarma saltó sobre las 08.30 horas y, gracias a la intervención de embarcaciones próximas y de Salvamento Marítimo, todos los ocupantes fueron trasladados al puerto de Porto do Son en aparente buen estado, aunque nerviosos por la experiencia.

Desarrollo de los hechos

La llamada de auxilio se registró cuando el pesquero ya había comenzado a hundirse en las inmediaciones de la bocana de la ría. Fuentes de Salvamento Marítimo informaron de que la tripulación fue rescatada del agua por el propio pesquero ‘Do Mar’, con base en Porto do Son, que pudo aproximarse al lugar y recuperar a las seis personas antes de que la situación se agravase.

Hasta la zona se desplazó la salvamar Regulus, que recogió a los marineros y los llevó a Porto do Son, donde aguardaban tres ambulancias del 061 para atender a los afectados. A falta de confirmación oficial sobre las causas del siniestro, la prioridad inmediata fue la atención sanitaria y la comprobación del estado físico de los rescatados; los servicios señalaron que estaban “en buen estado, pero nerviosos” tras la inmersión y la pérdida de la embarcación.

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Además de la salvamar, se informó de que la unidad aérea Sasemar 101 efectuará un vuelo de reconocimiento para explorar la zona y evaluar posibles riesgos. Fuentes oficiales aseguraron por el momento que «no hay peligro de contaminación», aunque la inspección aérea es habitual para descartar vertidos de hidrocarburos y valorar los restos del buque hundido.

En la coordinación del operativo participaron también el servicio de emergencias 112 Galicia, el Servicio de Urxencias Sanitarias de Galicia‑061, la Guardia Civil, la Policía Local y el Servizo de Gardacostas de Galicia. La rápida respuesta de todos los efectivos impidió que el incidente, que por su localización en la entrada de la ría podía haber afectado a la navegación de la zona, derivase en una tragedia mayor.

Contexto y antecedentes

La pesca sigue siendo una de las actividades más arraigadas en la costa gallega y, junto a su pujanza económica, trae consigo riesgos inherentes. No es la primera vez que embarcaciones artesanales o de menor calado sufren incidentes en rías y bocanas, lugares donde las corrientes, la orografía submarina y las condiciones meteorológicas pueden jugar en contra en cuestión de minutos.

Porto do Son, Muros y Noia forman un entramado de pequeñas comunidades marítimas con una tradición centenaria. Muchos marineros veteranos recuerdan jornadas en las que pequeñas averías, una vía de agua súbita o un golpe de mar sorprendieron a la tripulación. Por eso los protocolos de actuación y la coordinación entre cofradías, armadores y los servicios de emergencias han ido afinándose en los últimos años, aunque los episodios siguen poniendo a prueba la capacidad de reacción.

A escala administrativa, la gestión de estos sucesos suele abrir dos frentes: la investigación técnica sobre las causas del hundimiento —inspección del casco, estado de la maquinaria, condiciones de carga o posibles fallos humanos— y la evaluación medioambiental. La confirmación de ausencia de contaminación por parte de Salvamento Marítimo alivia por ahora la segunda preocupación, pero los trabajos de investigación podrían prolongarse días o semanas hasta determinar responsabilidades y recomendaciones.

Repercusiones y próximos pasos

En lo inmediato, la prioridad será el seguimiento sanitario de los rescatados y la localización y, en su caso, recuperación de los restos del pesquero si resultase viable. La actuación de la Regulus y el apoyo de la flota local evitaron una situación más grave, pero el episodio reaviva el debate sobre la seguridad en la pesca artesanal y la necesidad de dispositivos de prevención en embarcaciones pequeñas.

Las autoridades competentes deberán formalizar la investigación y, si procede, instruir las diligencias para esclarecer qué falló. A la espera de esos informes, las cofradías y armadores de la zona suelen aprovechar estas ocasiones para recordar la importancia del mantenimiento preventivo, los equipos de seguridad individual y la formación continua de las tripulaciones.

Desde el punto de vista ambiental, el vuelo del Sasemar 101 y la vigilancia marítima mantendrán controlada la zona para detectar cualquier indicio de vertido. Que por ahora no se haya constatado contaminación no debe llevar a la complacencia: las rías gallegas son ecosistemas frágiles y la rapidez en la detección y respuesta es clave para minimizar daños.

Para la comunidad pesquera de Muros‑Noia y Porto do Son, el suceso es un golpe anímico que recuerda la dureza del oficio. A falta de confirmación oficial sobre las causas, las miradas se dirigen hacia las autoridades portuarias y las entidades de seguridad marítima para que extraigan lecciones operativas. En el día a día de estas rías, la combinación de tradición, trabajo y riesgo vuelve a mostrarse con crudeza; la diferencia la marcan la preparación y la solidaridad que, en esta ocasión, funcionaron y permitieron que la historia terminase con los seis marineros vivos y a salvo.

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M

Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.

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