Jesús Vidal ha contado en una entrevista emitida el 12 de marzo de 2026 en el programa ‘Y ahora Sonsoles’, desde Madrid, el coste personal que le ha supuesto la fama tras su papel en la película Campeones. El actor, ganador del Goya al mejor actor revelación en 2019, explicó que buena parte del público sigue asociándole con el personaje que interpretó y que esa confusión le ha llegado a incomodar y a afectar su dignidad. La conversación con la presentadora puso de relieve cómo el éxito cinematográfico puede generar expectativas y comportamientos inesperados en la vida cotidiana. Vidal reclamó que esa mirada reduccionista no se corresponde con su realidad personal ni profesional.
En la charla televisiva, el intérprete recordó la repercusión que tuvo su papel en la película dirigida por Javier Fesser y protagonizada por Javier Gutiérrez, pero también quiso aclarar que no comparte la discapacidad intelectual del personaje. Desde que saltó a la fama por Campeones, muchos espectadores han confundido su forma de hablar y su carácter público con la representación cinematográfica, una simplificación que, según Vidal, olvida la persona detrás del actor. El malentendido persiste años después del estreno y continúa marcando algunas de sus interacciones sociales.
Vidal relató episodios concretos que evidencian esa infantilización: personas que le hablan de forma condescendiente o gestos que rozan la burla, como ofrecerle una piruleta. Esas actitudes, subrayó, son indicativas de prejuicios enquistados y de un tratamiento que no respeta la autonomía ni la valía de quien las recibe. El actor reconoció que, aunque hay muestras de cariño sinceras, la mezcla de curiosidad y paternalismo puede resultar humillante y cansadora en el día a día.
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Conoce más →El protagonista también puso en contexto su célebre discurso en la gala de los Goya, que muchos interpretaron como una improvisación emotiva. Vidal explicó que aquel parlamento no fue fruto del instante, sino el resultado de meses de preparación, en los que se inspiró en el personaje pero trabajó su propio mensaje. Aclaró que planificar esa intervención le permitió transmitir con claridad su agradecimiento y su punto de vista sobre la inclusión en el cine y la sociedad.
Más allá de la confusión con el personaje, el actor subrayó que convive desde su nacimiento con una discapacidad visual del 90 por ciento, provocada por una miopía patológica y una ceguera total en el ojo derecho. A pesar de esa situación, ha construido una trayectoria académica sólida: es licenciado en Filología Hispánica, posee un máster en Marketing y Periodismo y ha recibido formación en arte dramático. Esa combinación de formación y experiencia profesional, dijo, desmiente cualquier imagen simplificada que lo sitúe únicamente dentro de un estereotipo.
La repercusión de Campeones abrió puertas a Vidal en el cine y en los medios, pero también generó el riesgo contrario al reconocimiento: el encasillamiento. El actor admitió que la visibilidad le ha permitido exigir más presencia y mejores papeles para las personas con discapacidad, aunque también le ha puesto frente a una sociedad que habitualmente mezcla personaje y persona. En su intervención televisiva reivindicó que la carrera de un actor debe medirse por su capacidad y su profesionalidad, no por la etiqueta que otros quieran imponerle.
La experiencia de Vidal plantea además una reflexión más amplia sobre la representación mediática de la discapacidad. Expertos y colectivos insisten en que buenas intenciones interpretativas no bastan si al mismo tiempo perpetúan clichés que disminuyen la complejidad de las vidas reales. La confusión entre actor y personaje revela cuánto calan en el imaginario colectivo ciertas imágenes y cómo eso influye en el trato cotidiano hacia quienes protagonizan esas historias.
Durante la conversación, Vidal mostró su malestar con los comportamientos que le han faltado al respeto pero también expresó un mensaje constructivo: la necesidad de educar en el trato y en la empatía. Recordó su formación y su trabajo como argumentos para desmontar prejuicios y para reivindicar que la discapacidad no define por sí sola las capacidades profesionales ni humanas de una persona. Su testimonio funciona así como una denuncia y a la vez como una llamada a la comprensión.
En la recta final de la entrevista, el actor aseguró que no renuncia a la visibilidad que le da su profesión, aunque sí reclama que esa presencia vaya acompañada de un reconocimiento real de su dignidad y su trayectoria. La mezcla de admiración por su trabajo y de actitudes paternalistas que ha vivido en la calle invita, según Vidal, a un debate sobre cómo miramos a las personas públicas cuando su fama surge de papeles que, por su propia naturaleza, pueden confundir al espectador. El llamamiento final fue claro: pedir más respeto y menos etiquetado.
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