Gisèle Pelicot, la mujer de 73 años que se convirtió en símbolo de la lucha contra la violencia sexual, publica su testimonio titulado «Un himno a la vida«. Tras superar años de abusos perpetrados por su marido, quien la drogó y la entregó a decenas de hombres, la francesa ha logrado retomar el control de su existencia.
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Conoce más →El 2 de noviembre de 2020 marcó un punto de inflexión en su vida. Fue a una comisaría para acompañar a su esposo, Bernard Pelicot, acusado de fotografiar debajo de faldas. Allí le mostraron imágenes en las que aparecía inconsciente mientras otros hombres la violaban.
«No me reconocía. No podía creer lo que veían mis ojos», afirma. Su reacción inicial fue de negación. Pasó horas antes de poder verbalizar lo que había sucedido.
La gravedad del caso trascendió rápidamente. 51 acusados fueron juzgados en un proceso que se convirtió en un referente sobre la cultura de la violencia sexual.
Decisión de abrir el juicio al público
Después de cuatro años de sufrimiento y terapia, Gisèle tomó la valiente decisión de celebrar el juicio a puerta abierta. Quería que la vergüenza cambiara de lado.
Sus hijos también la animaron a dar este paso. Aunque al principio no se sintió preparada, el apoyo de psicólogos y abogados especializados fue determinante.
- La presencia constante de la Asociación de Ayuda a Víctimas
- Sesiones continuas con psiquiatras forenses
- Apoyo institucional durante todo el proceso judicial
El dolor de los recuerdos compartidos
Convivieron 50 años juntos. Tuvieron tres hijos. Gisèle describe cómo intentaba justificar los actos de su marido, incluso después de saber que la violó repetidamente.
«Buscaba explicaciones racionales a algo que carece de ellas», confiesa. Las reacciones de sus hijos fueron de rabia e indignación. Querían destruir cualquier objeto que recordase a su padre.
Durante años, la pérdida de memoria y la fatiga la mantuvieron en alerta. Consultó a numerosos médicos, quienes diagnosticaron ansiedad, Alzhéimer e incluso ictus.
Nunca imaginaron que su pareja la estuviese drogando sistemáticamente.
Un libro que da voz a las víctimas
Escrito junto a la periodista Judith Perrignon, «Un himno a la vida» narra en primera persona el calvario de Gisèle. «Cuando lo leo siento que escribí yo misma cada línea», asegura.
El texto no solo relata los hechos. También transmite el proceso de recuperación emocional y el redescubrimiento del valor personal. Es un grito de dignidad y supervivencia.
Fuente original: Faro de Vigo | Publicado: 05/03/2026 20:49
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