VIGO, 18 de marzo de 2026 — La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, reclamó este miércoles una evaluación rigurosa de los resultados de la ley Ángeles Alvariño y planteó la creación de un centro de investigación feminista y de impulso a la igualdad en la ciencia. En una visita al centro de investigación CINBIO de la Universidade de Vigo, la dirigente nacionalista insistió además en la necesidad de que Galicia aspire a destinar el 2,5% del PIB a políticas de I+D+i y anunció que el Bloque volverá a presentar en el Parlamento su proyecto de ley para crear el ente público conocido como Innogal.
En el CINBIO: evaluación, cifras y compromisos
La comparecencia de Pontón en Vigo tuvo un doble objetivo: reclamar una auditoría sobre la eficacia de la normativa autonómica que lleva el nombre de la científica gallega Ángeles Alvariño y empujar por más recursos y herramientas para la investigación. «Hay que evaluar el impacto de la ley Ángeles Alvariño para saber si está cumpliendo la función con la que nació», dijo la portavoz ante investigadores y medios, subrayando que esa revisión debe servir para ajustar medidas y priorizar recursos.
«Un instrumento al servicio de la ciencia y de la innovación que permita captar, retener talento y, sobre todo, posicionar a Galicia en un lugar que se merece», afirmó Pontón al referirse al Innogal.
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La líder del Bloque vinculó de forma explícita la cuestión de la igualdad con la estrategia científica. Recordó que, aunque la base del sistema investigador en Galicia ha incorporado a muchas mujeres, persiste una brecha en los puestos de decisión: menos del 30% de las cátedras están ocupadas por mujeres y en el caso de las profesoras eméritas la cifra no llega al 10%. Esos datos, argumentó, exigen políticas más ambiciosas para que la presencia femenina en los escalones superiores deje de ser la excepción.
Además de la dimensión de género, Pontón centró su discurso en la financiación. Reclamó «un esfuerzo mayor» de las administraciones y una mayor implicación del sector privado para alcanzar la ambiciosa meta del 2,5% del PIB en I+D+i. En su opinión, solo así Galicia podrá competir por talento y consolidar iniciativas como las que se desarrollan en centros como el CINBIO, donde la investigación biomédica y molecular tiene un papel destacado en el tejido científico regional.
Antecedentes: la ley Ángeles Alvariño y la brecha de género en la universidad gallega
La ley que rinde homenaje a la oceanógrafa Ángeles Alvariño llegó con la intención de corregir desigualdades de género en el sistema científico-gallego y de promover la presencia de las mujeres en puestos de liderazgo. Sin embargo, según Pontón y parte del sindicalismo académico, la legislación carece aún de indicadores públicos y de un seguimiento claro que permitan saber si las acciones emprendidas han transformado estructuras históricas y prácticas laborales que siguen penalizando la carrera investigadora femenina.
La queja no es nueva. En Galicia, como en otras comunidades, la llamada «tubería» del sistema —múltiples contratos temporales, traslados y la necesidad de conciliar— sigue dejando fuera de la cima a muchas investigadoras. Pontón apuntó a esa contradicción: «hay una incorporación muy grande de mujeres en la base del sistema científico, pero son menos las que tienen las oportunidades de poder dirigir grupos de investigación», dijo. La solución, desde su óptica, pasa por mezclar políticas de igualdad con inversiones estructurales en ciencia.
Resulta inevitable recordar la figura de la propia Ángeles Alvariño, natural de A Coruña, investigadora de prestigio internacional en ciencias del mar. Su nombre se ha convertido en símbolo de aspiración y de ruptura de techos de cristal, pero también de la tarea pendiente: traducir el reconocimiento simbólico en herramientas efectivas que cambien prácticas y carreras.
Repercusiones y próximos pasos: Innogal, un centro feminista y la negociación política
El anuncio de que el BNG volverá a llevar al Parlamento la ley de creación del Innogal anuncia un choque de prioridades en la legislatura. El proyecto, en palabras de Pontón, debe ser «un instrumento al servicio de la ciencia y de la innovación que permita captar, retener talento y posicionar a Galicia». La propuesta incluye instrumentos de apoyo a la transferencia tecnológica, incentivos para la industria y mecanismos de estabilización de investigadores.
La apuesta por crear además un centro de investigación con enfoque feminista responde a una doble necesidad: producir conocimiento académico sobre sesgos y desigualdades en la ciencia y al tiempo diseñar políticas concretas de promoción y acompañamiento. Un centro así podría funcionar como observatorio, como formación para las universidades y como interfaz entre administraciones, centros como el CINBIO y el tejido productivo.
Queda en el aire la viabilidad política y presupuestaria. Pontón acusó al Gobierno gallego de falta de compromiso y pidió mayor claridad en la política científica autonómica. A falta de confirmación oficial sobre calendarios y partidas, la iniciativa necesitará apoyos más allá del Bloque para convertirse en realidad. La colaboración con universidades, fundaciones y el sector privado aparece, por tanto, como imprescindible.
Si el objetivo es retener talento, la combinación de financiación estable, carreras menos precarizadas y medidas activas de igualdad tendrá que traducirse en indicadores y en rendición de cuentas. Evaluar la ley Ángeles Alvariño supone, en la práctica, fijar métricas, plazos y sistemas de seguimiento que permitan saber qué ha funcionado y qué no.
La propuesta del BNG introduce un debate necesario en Galicia: cómo articular una política científica que no solo aumente recursos, sino que los distribuya con criterio de igualdad y eficiencia. Las universidades gallegas y centros como el CINBIO ofrecen una base sólida; la pregunta es si la política regional estará dispuesta a acompañar esa base con instrumentos modernos y ambiciosos. La próxima batalla política será medir el compromiso real: más allá de las frases en los pasillos de los centros, hará falta presupuesto y reglas claras para que la promesa se convierta en cambio tangible.
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