La distinción llegó con la discreción que siempre ha marcado su carrera: la Encomienda de la Orden del Mérito Civil, impuesta por el rey Felipe VI, reconoce la trayectoria de quien durante décadas organizó actos desde la lejanía visible de los focos. Se trata de Rafael Vidal Gómez de Travecedo, presidente de honor de la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia, cuya labor en la Diputación de A Coruña y en el tejido institucional gallego se remonta a los primeros pasos del oficio moderno en nuestra comunidad.
Una vida entre bambalinas
Nacido «circunstancialmente» en Melilla pero criado en A Coruña desde que tenía un año, Vidal mantiene una relación íntima con la Costa da Morte y con el municipio de Laxe, donde conserva casa y familia y donde pasa los veranos. Esa doble pertenencia —urbana y costera— resume bien su estilo: profesional de ciudad, con raíces arraigadas en el territorio que ha visto multiplicarse eventos, recepciones y conmemoraciones oficiales en las últimas décadas.
Su carrera comenzó en diciembre de 1973, con apenas 23 años, como administrativo en una pequeña oficina de prensa de la Diputación de A Coruña. No existía entonces una formación reglada en protocolo; se aprendía «haciendo», con trabajo de campo y algunos manuales dispersos. Aquel aprendizaje sobre la marcha le convirtió, con el tiempo, en referencia en actos que iban desde plenos municipales hasta la organización de las visitas de dos Papas a Santiago, así como recepciones a Jefes de Estado y a miembros de las Casas Reales.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →«A mí me resulta difícil ser protagonista de algo, ser visible», ha confesado Vidal, reflejando la modestia que suele caracterizar a los técnicos que se ocupan de que todo suceda sin sobresaltos. Precisamente esa discreción contrasta con la solemnidad de la condecoración real que ahora se hace pública, una noticia que, según admite, le comunicaron en diciembre y que ha recibido con la misma prudencia con la que siempre ha actuado.
El protocolo como oficio integral
Para Vidal, reducir el protocolo a la etiqueta o a los modales es quedarse en la superficie. Defiende un enfoque técnico y amplio: cuatro pilares que configuran el trabajo serio de un profesional del protocolo —norma, forma, producción y comunicación— y que convierten al responsable del acto en algo más que un decorador de escenas. El perfil que dibuja es el de un gestor integral, capaz de conjugar legislación, logística, dramaturgia y discurso público.
Su visión tiene consecuencias prácticas para la gobernanza local. En Galicia, con un mapa municipal fragmentado y una agenda intensa de acontecimientos (desde la gestión de peregrinaciones a Compostela hasta festividades locales y actos institucionales), esa capacidad profesional marca la diferencia entre un evento que fluye y otro que se convierte en problema político. Vidal cuenta que a lo largo de su carrera apenas recuerda incidentes graves, en buena parte porque ha priorizado apagar tensiones antes de que lleguen a los titulares.
El oficio ha cambiado mucho desde aquellos primeros años. Donde antes hubo improvisación, hoy existen grados universitarios en protocolo y organización de eventos, bibliografía específica y proyectos de investigación. Vidal recibe con satisfacción esa profesionalización: la enseñanza reglada permite que las nuevas generaciones lleguen al campo con fundamentos teóricos que antes no tenían y con herramientas adaptadas a la complejidad actual de los actos públicos.
Repercusión local y futuro profesional
La condecoración real no es solo un reconocimiento personal; funciona también como símbolo para una profesión que durante años trabajó en la penumbra institucional. Que la Corona premie a un técnico gallego refuerza la idea de que el protocolo merece estatus dentro del servicio público y puede animar a ayuntamientos y diputaciones a apostar por departamentos más dotados y con criterios técnicos claros. Además, refuerza la visibilidad de la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia, entidad que Vidal ayudó a fundar y que aún preside como honor a su dedicación.
Tras su jubilación en 2018, Vidal no se apartó del sector: mantuvo la asociación, impulsó el Observatorio de Protocolo y Eventos y se embarcó en la elaboración de un doctorado en Derecho. Esa actividad académica y de asesoría profesional funciona a modo de legado: su experiencia práctica, ahora sistematizada, podrá servir de puente entre la generación que aprendió «poniéndose colorado» con un libro y las que llegan con estudios formales.
En un momento en que Galicia prepara un calendario denso —con conmemoraciones culturales, eventos relacionados con el Xacobeo y una agenda diplomática y turística creciente— la figura de técnicos cualificados es estratégica. El reto, advierten quienes conocen la materia, es atraer talento joven, mejorar condiciones y profesionalizar más la contratación en ayuntamientos pequeños donde, aún hoy, el protocolo se gestiona a veces de forma improvisada.
Vidal insiste en que el buen protocolo no debe entenderse como distancia. «El buen protocolo siempre es cercano», repite, subrayando que la cercanía con los actores, la empatía y el conocimiento del territorio son ingredientes esenciales del oficio. En eso coincide con la tradición gallega de hacer las cosas con discreción, sin estridencias, pero con eficacia. Su reconocimiento por parte del monarca pone en valor ese enfoque y deja una recomendación implícita: cuidar la técnica y, al tiempo, mantener la humanidad que da sentido al ceremonial.
Queda por ver cómo ese reconocimiento se traduce en políticas concretas en Galicia: más formación en el sistema público, mayor presencia de técnicos en equipos municipales, y financiación estable para observatorios y proyectos de investigación aplicados al evento. Mientras tanto, Vidal seguirá vinculando A Coruña con Laxe, las aulas con las plazas públicas, y la teoría con la práctica; todo ello con la misma discreción que ha caracterizado una vida de servicio público y una frase que quedará como lema: un protocolo eficaz es, sobre todo, cercano.
¿Buscas una Inversión Segura?
Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual
Solicitar Información Ahora





