martes, 10 de marzo de 2026 | Galicia, España
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La penúltima chilena

La penúltima chilena

Gastón Cellerino marcó el pasado domingo en Barreiro un gol de chilena que ha reavivado la memoria de otra obra similar firmada dieciocho años atrás en Chile, y que confirma al delantero como protagonista en la Tercera RFEF gallega. El tanto, anotado con la camiseta del Gran Peña contra el Barco, llegó tras un centro desde la banda derecha y una acrobacia que llevó el balón a la red con una precisión que dejó atónitos a rivales y aficionados. La acción tuvo lugar en el campo municipal de Barreiro y se interpreta como la penúltima de una trayectoria larga en clubes de varios países. Para Cellerino, veterano que valora su cercanía a Vigo, el gol es una nueva prueba de que aún tiene músculo para marcar la diferencia en categorías modestas.

La jugada reproducía gestos que ya han sido emblema en la carrera del jugador: control de la trayectoria del centro, carrera hacia atrás, salto de espaldas y golpeo en el aire que culminó en la portería. A simple vista, ambas chilenas parecen la misma acción, aunque difieren en la colocación del pase y la orientación del disparo; la de 2008 fue más bombeada y la de ahora más ajustada al primer palo. En Barreiro los compañeros celebraron con gestos de incredulidad y alegría, mientras que en la otra ocasión, en Chile, la ovación llegó incluso desde quien dirige el partido. Esa comparación temporal —casi dos décadas entre ambos tantos— subraya la longevidad de un futbolista que sigue entregando momentos destacados.

La primera chilena que quedó en los archivos se produjo jugando para Rangers ante Palestino en el Estadio Fiscal de Talcahuano, un gol que fue elegido como uno de los mejores del campeonato chileno en 2008. Aquel tanto convirtió a Cellerino en noticia en Chile y le abrió camino en la consideración de clubes y aficionados fuera de Argentina. La repercusión en su momento fue grande, y la repetición de una acción semejante en Galicia ha rescatado aquella anécdota para los seguidores que han seguido su carrera. Es raro encontrar una trayectoria donde un gesto técnico se repita con semejante riqueza de matices tantos años después.

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El último gol, en la Tercera RFEF gallega, reforzó además el proyecto del Gran Peña, equipo en el que Cellerino se siente cómodo y cuya sede de entrenamientos está a escasa distancia de su residencia en Peinador. La combinación de familiaridad y competición le ha permitido al delantero expresar su calidad sin la presión que acompaña a categorías superiores. En Barreiro, la ejecución fue limpia y eficaz: centro desde la derecha, movimiento hacia atrás y conexión aérea que selló la victoria y alimentó la euforia local. Para los aficionados del club, la jugada es ya parte de la corta pero intensa historia reciente del equipo.

Gastón Andrés Javier Cellerino Grasso, nacido en Viedma (Río Negro, Argentina) el 27 de junio de 1986, ha encadenado una carrera extensa y variada que incluye pasos por Boca en categorías inferiores y clubes como Patagonés, San Martín, Rangers, Atenas, Livorno, Celta, Racing, La Calera, Wanderers, Cosmos, Bolívar, Felda, Pasto, Linense, Temuco, Ligorna, Rápido de Bouzas, UD Ourense y ahora Gran Peña. Sus viajes profesionales lo llevaron por Argentina, Perú, Uruguay, Italia, Chile, España, Estados Unidos, Bolivia y Colombia, y mantiene además la doble nacionalidad por el pasaporte italiano. Esa movilidad le ha dado experiencia en contextos muy dispares, desde ligas sudamericanas hasta competiciones en Europa y Asia.

Su estancia en Vigo se remonta a 2010, cuando llegó cedido al Celta por seis meses, una etapa breve pero determinante que le dejó vínculos personales y profesionales en la ciudad. Durante aquel periodo conoció a personas y territorios que le hicieron asentarse con el tiempo, hasta considerarse vigués en lo cotidiano. Desde entonces ha buscado en ocasiones priorizar la cercanía al hogar, una decisión que ha marcado sus opciones profesionales en las últimas campañas. Esa elección explica en parte su desembarco en equipos gallegos y su permanencia en el circuito regional.

El fichaje por el Gran Peña ocurrió tras su salida de la UD Ourense al final de la última temporada, cuando el delantero dejó un equipo que había vivido éxitos y ascensos. El técnico del Gran Peña, Martín Blanco, reconoció que seguía al jugador desde entonces y que aprovechó la oportunidad de reclutarle en el mercado estival; según Blanco, Cellerino encajaba en un proyecto que quería sumar experiencia y gol. El entrenador elogió su profesionalidad y su capacidad para liderar tácticamente al grupo, además de valorar la facilidad logística que supone tenerle tan cerca. Esa conexión entre necesidad del club y preferencia personal del jugador facilitó una incorporación que hoy rinde frutos.

A sus 39 años, Cellerino no descarta prolongar su carrera más allá de los 40, una idea que maneja con pragmatismo y motivación por seguir compitiendo. Para el delantero, la combinación de ambición y condiciones físicas dictará su continuidad, pero la sensación de pertenecer a una comunidad como la de Gran Peña alimenta su disposición a mantenerse en activo. Su chilena en Barreiro pasará a ser un capítulo más de una carrera marcada por la resiliencia y el recurso técnico; para la afición gallega, es el recuerdo de un instante de brillantez que une dos orillas del mapa futbolístico. En lo inmediato, el club y el jugador celebran la jugada como un símbolo de que el talento puede encontrarse en cualquier categoría.

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Redacción

Periodista de Galicia Universal.

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