En diciembre de 2023 el Concello de As Pontes concedió la licencia a Endesa para el desmantelamiento de la que fue la mayor central térmica de España y los primeros trabajos arrancaron a finales de 2024. Después de algo más de un año, superado ya el 25% del desmontaje, según la propia eléctrica, y con la chimenea blindada al incoarse un segundo expediente para su declaración como BIC, todas las miradas se centran en el parque de carbones, que libra su última batalla.
Los trabajos de demolición de la que fue la megaestructura cubierta diáfana más grande de España —la segunda del mundo— comenzaron la última semana de enero, sorprendiendo a muchos que aseguran que en el cronograma de Endesa estaban previstos para muchos meses después.
A principios de año, desde la Plataforma en Defensa do Patrimonio Industrial das Pontes solicitaron para el parque de carbones y para una unidad funcional sendos expedientes para conseguir protegerlos —también a través de la figura del BIC—.
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Conoce más →E iniciaron una campaña para salvarlo, presionando a las distintas administraciones para tomar decisiones y frenar la demolición, al menos hasta que resolviese Patrimonio.
El 29 de enero, tras un acuerdo plenario, fue el Concello de As Pontes el que solicitó a la consellería la paralización de las obras, pero la Dirección Xeral de Patrimonio le contestó recordándole que la licencia era municipal.
Unos días después, a principios de febrero, el gobierno local suspende el desmantelamiento de forma cautelar e inmediata basándose en riesgos derivados del mal tiempo, pero una vez pasado el plazo de diez días se reanuda. Y es justo a uno de los informes en los que se basó la administración local al que se aferra la Plataforma en Defensa do Patrimonio Industrial para la última batalla.
«En el informe de la arquitecta municipal queda de manifiesto que la obra se está ejecutando fuera del proyecto presentado, ya que se realiza con demolición por colapso y corte de grandes estructuras metálicas cuando lo programado era un desmontaje ordenado y selectivo en altura», explican, e inciden en que esto también redunda en un cambio a la hora de gestionar los residuos.
Con este informe, el 26 de febrero presentaron un escrito denuncia para instar al Concello a paralizar las obras, pero antes de obtener una respuesta, la Xunta, a la que acusaban de no actuar y de «pasarse la pelota» con la administración local, ordenó la suspensión cautelar de los trabajos, lo que da otra tregua de un mínimo de 15 días y una máximo de dos meses hasta que resuelva el valor cultural industrial del parque de carbones.
Para muchos ya se llega muy tarde, para otros, aún a tiempo de conservar diez de los 16 arcos de esa imponente construcción, que aún sería la sexta cubierta diáfana más grande de España.
«Nosotros seguimos el procedimiento legal a rajatabla, solicitamos a la Consellería de Cultura que valore si hay necesidad de adoptar medidas cautelares, no tenemos capacidad y velamos por cumplir la normativa y no perjudicar al erario público», defendió el regidor pontés, Valentín González Formoso, pocas horas antes de que la Xunta hiciese pública su decisión de evaluar el futuro del parque de carbones, que sigue dando guerra, al menos por un tiempo.
La Plataforma en Defensa do Patrimonio Industrial nació en verano de 2024 como un movimiento social alrededor de una lucha común: la defensa de la chimenea. Un colectivo que llegó a sumar 45 personas y que siempre buscó posturas comunes desde una alianza heterogénea. Hay extrabajadores de Endesa y gente sin vinculación con la eléctrica, jubilados y jóvenes (minoría), personas sin militancia y con todas las siglas políticas… incluso exalcaldes o concejales actuales del PP o el BNG.
Dentro de la plataforma siempre hubo mínimos y máximos: los que defendían la chimenea, los que unían el parque de carbones y los que creían necesario salvaguardar una unidad funcional. Y cada uno usó sus armas para trascender fuera, lo que remarca más las ideologías opuestas.
Este martes, a las 16.00 horas en la Casa Dopeso, habrá una charla del diputado de Vox en el Congreso, José María Figaredo, un acto desligado de la plataforma pero convocado por uno de sus integrantes, el exregidor Aquilino Meizoso. «Todo es política, cuando el BNG se pronunció en el Parlamento en defensa del parque de carbones yo lo elogié», dice el militante de Vox, mientras otras voces defienden que la plataforma solo responde por sus comunicados.
En el último contestaron a José Bogas, presidente del Consejo de Administración de Endesa, que sí se pueden desarrollar proyectos industriales en los terrenos de la térmica si se declara BIC la chimenea, ya que su radio de protección ocuparía el 1,87% .
En este contexto, y tras más de un año como coordinador, Miño Guerreiro dimitió de su cargo, aunque sin renunciar a defender el patrimonio y a liderar el proceso de la declaración BIC de la chimenea. «As razóns son complexas», expresó, aludiendo a «agotamento físico e mental e a falta de apoios nas liñas que eu cría que se tiñan que facer».
Dentro de las diferentes opiniones, algunos defienden reformular la plataforma hacia una asociación, pero no hay unanimidad en esto.
## La última batalla del parque de carbones de As Pontes: quedan 10 arcos de 16
## Las obras se suspendieron inicialmente por el mal tiempo
## Reclamaciones en el Concello
## Defensa desde un grupo heterogéneo y de antagónicos
## Posible asociación
Fuente original: El Progreso | Publicado: 03/03/2026 10:01
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