La Viguesa de Transportes S.A. ha marcado el día a día de los vecinos de Vigo durante más de cinco décadas. Desde que en 1968 sustituyó a los tranvías, Vitrasa se convirtió en sinónimo de transporte público en la ciudad. Ahora, su futuro está en entredicho con el cambio de contrato municipal.
El contrato de 468 millones de euros por el servicio de transporte urbano vence próximamente. Esto abre la puerta a nuevas compañías que ya están preparando sus ofertas para hacerse con la gestión del servicio.
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Competencia encarnizada por el transporte urbano
Siete empresas compiten actualmente con Vitrasa para quedarse con el nuevo contrato. Entre ellas figuran grandes operadoras como Alsa, Arriva y la portuguesa Barraqueiro. La competencia es feroz y el volumen económico del acuerdo multiplica por tres al anterior.
Cada compañía presenta propuestas diferentes. Algunas prometen modernizar la flota con vehículos eléctricos. Otras destacan mejoras en frecuencia y horarios. La elección definitiva dependerá de criterios técnicos y económicos evaluados por el Concello.
El proceso de adjudicación aún está en marcha. No obstante, la incertidumbre entre trabajadores y usuarios es evidente. Muchos temen que un cambio de operador suponga alteraciones en la calidad del servicio.
El legado de Vitrasa en juego
Desde su creación, Vitrasa ha sido pionera en múltiples aspectos. Hace años fue reconocida como poseedora de la flota más joven de España. Su identidad visual y su nombre son fácilmente reconocibles para miles de personas que utilizan diariamente sus servicios.
La posible salida de Vitrasa del mercado local generaría un cambio histórico. El impacto no sería solo económico, sino también emocional. Miles de vigueses tienen grabado el nombre de la empresa en su rutina diaria.[/p]
Representantes sindicales advierten sobre posibles despidos si finalmente se produce el cambio. También hay temor por la pérdida de conocimientos acumulados durante décadas sobre las particularidades del transporte en Vigo.
Modernización versus tradición
El nuevo contrato incluye exigencias técnicas más estrictas. La sostenibilidad medioambiental es ahora un factor clave. Las empresas interesadas deben presentar planes de transición hacia energías limpias y reducción de emisiones.
El Ayuntamiento exige también mejoras en la accesibilidad y en la conectividad digital. Se espera que el ganador del contrato incorpore nuevas tecnologías que faciliten el seguimiento en tiempo real de las líneas.
No obstante, persiste la duda sobre qué ocurrirá con la plantilla actual. El compromiso social del nuevo operador será tan importante como sus condiciones técnicas y económicas.
Fuente original: Faro de Vigo | Publicado: 06/03/2026 11:00
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