Sánchez ha dejado al espacio a su izquierda sin margen para marcar perfil propio ante la guerra de Irán. Con la bandera del “no a la guerra” y el choque con Donald Trump, tras reafirmarse en impedir el uso de las bases de Rota y Morón pese a las amenazas de romper relaciones comerciales, Sumar no ha tenido más recorrido que mostrar su adhesión. Tampoco IU, la formación de identidad fundacional anti-OTAN y más antimilitarista del espacio. Solo Podemos ha encontrado hueco para forzar cierta diferenciación al interpretar que el envío de una fragata a Chipre en misión defensiva supone “participar en una guerra ilegal”.
La estrategia de los morados, centrada en buscar las aristas que pongan en duda el “no a la guerra” del jefe del Ejecutivo y líder del PSOE, da cuenta de cómo su discurso amenaza con cooptar a los votantes más a la izquierda. La decisión del Gobierno de enviar la fragata Cristóbal Colón a Chipre en misión defensiva para contribuir con otros socios europeos a repeler la respuesta les ha servido para buscar contradicciones y acusar al Ejecutivo de «participar en una guerra ilegal».
El Gobierno capitaliza así la bandera de la oposición anti-Trump y del “no a la guerra”, que según sostienen sus encuestas cuenta con un amplio respaldo social. El lema remite a las históricas movilizaciones contra la participación de España en la guerra de Irak durante le segundo mandato de José María Aznar. Aunque entonces la Izquierda Unida de Gaspar Llamazares fue especialmente activa en la calle e impulsó la oposición a la guerra, después de ello y el atentado yihadista del 11M la respuesta electoral se tradujo en un voto útil al PSOE que llevó a José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa. Como consecuencia, IU perdió casi la mitad de su representación parlamentaria e ICV y PA se quedaron fuera del Congreso.
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Conoce más →Con el espacio a la izquierda del PSOE tratando de articular una candidatura unitaria y a la búsqueda de candidato, tras el paso a un lado de Yolanda Díaz para facilitar este proceso, los socialistas están optando por intentar aglutinar apoyos en este bloque. En Moncloa y en Ferraz tienen claro el análisis de que la fragmentación a su izquierda reduce al mínimo las opciones del bloque progresista para poder revalidarse en unas próximas elecciones generales, pero ante las dudas están arrebatando banderas clásicas de la izquierda alternativa.
Una suma por debajo de los 30 escaños de este espacio haría prácticamente imposible reeditar una coalición en 2027, según sus cálculos. No obstante, ven con esperanza el debate abierto entre los actores de la izquierda alternativa para relanzar una alianza electoral. Mientras tanto, Sánchez ha intensificado su giro a la izquierda, confrontando con los denominados “tecnooligarcas” y también con los “oligarcas de la desigualdad”, incluyendo llamadas a la patronal para que sus beneficios se traduzcan en aumentos de salarios.
La división de la izquierda en dos en las pasadas elecciones municipales y autonómicas -mayo de 2023- tuvo como consecuencia que fuesen desalojados de varias capitales de provincia y de los gobiernos valenciano y balear. De ahí que apunten sobre todo a Podemos.
El “no a la guerra” es un elemento de movilización con el que el Gobierno pretende sobre todo sacar de la abstención a los suyos. Desde el convencimiento de que “la sociedad española es pacifista y antimilitarista”, según explican fuentes de Moncloa con sus sondeos en la mano, se ha endurecido el discurso con la guerra en Oriente Medio y el choque con EEUU e Israel. Asimismo, se utiliza para confrontar con el PP, instalando la dicotomía ‘partido de la guerra’ y ‘partido de la paz’ para volver a 2003 y acusando de “vasallaje” a las posiciones que contemporizan con las amenazas de Donald Trump a España.
Las críticas a la escalada bélica en Oriente Medio se convierten por tanto en una baza para despertar al electorado progresista, pues en la sede federal del PSOE se achaca a la abstención de este las debacles electorales en Extremadura y Aragón. Frente a un electorado de derecha y ultraderecha “incendiado”, el progresista, lamentan la dirección de Ferraz, “se nos queda en casa”.
En el Gobierno consideran que una comparecencia de Sánchez en el Congreso sobre este asunto le beneficia frente a la oposición, de ahí que este viernes se solicitase su comparecencia para «informar sobre su posición ante la guerra en Oriente Medio». La Mesa que se celebrará el próximo martes, con mayoría del Gobierno, decidirá sobre la fecha, pudiendo ser urgente coincidiendo con la recta final de las elecciones de Castilla y León o dejarla para la semana posterior al 15M.
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Fuente original: Faro de Vigo | Publicado: 07/03/2026 07:28
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