Victoria Vera recibió este lunes la Biznaga Ciudad del Paraíso en el Festival de Málaga, un galardón que reconoce la trayectoria de artistas veteranos del audiovisual y la escena. El homenaje tuvo lugar en el Teatro Cervantes en la jornada inaugural del certamen y la actriz aprovechó la ceremonia para repasar su carrera, hablar de teatro, cine y televisión y para subrayar que aún quedan retos pendientes en el sector, entre ellos la presencia de directoras en su propia filmografía. La entrega se celebró en la ciudad andaluza en un contexto de debate sobre la renovación del cine español y la visibilidad femenina en cargos creativos.
Vera llegó a Málaga tras un viaje en tren que incluyó una parada en Antequera y recordó con humor cómo el tiempo acompañó la llegada: la lluvia dio paso a un sol tímido, que ella interpretó como una buena señal. En la sala recogió el reconocimiento con emoción y agradecimiento hacia la institución del festival y el público, y destacó que este premio llega en un momento personal muy satisfactorio. La actriz afirmó sentirse honrada por recibir el distintivo de la Ciudad del Paraíso y valoró que la distinción ponga en foco a quienes han dedicado la vida al espectáculo.
Con una trayectoria que comenzó a los catorce años, Vera repasó su vínculo constante con la escena y la pantalla: «He sido y soy trabajadora del teatro, la televisión y el cine», dijo en el encuentro previo al homenaje. Añadió que sigue acudiendo al cine y al teatro siempre que su agenda se lo permite y que le interesa mantenerse al tanto de las nuevas propuestas. Para ella, la práctica teatral fue y sigue siendo formativa, y los papeles grandes en escena le permitieron consolidarse como intérprete.
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Conoce más →Sobre el estado del cine español, la actriz expresó una mirada crítica pero constructiva: considera que se producen muchas películas y que quizá sería preferible apostar por menos títulos con historias más sólidas que puedan viajar más allá de nuestras fronteras. A su juicio, la calidad narrativa y la capacidad de exportación son claves para fortalecer la industria, más allá de las cifras de producción anual. Ese planteamiento enlaza con la preocupación por cómo se seleccionan y se custodian las obras que representan la cultura española.
Vera recordó además la intensidad de la Transición y el papel que el teatro tuvo en aquel momento histórico. Evocó la representación de obras que entonces tenían una carga simbólica enorme y mencionó el montaje de Rafael Alberti, en el que participó junto a la actriz María Casares, como ejemplo de cómo la escena sostenía discursos relevantes mientras aún existían limitaciones políticas y personales para algunos creadores. También aludió a la presencia de autores como Fernando Arrabal en aquel periodo, y subrayó que interpretar determinados textos entonces tenía un valor público y simbólico que marcó a toda una generación de intérpretes.
La actriz explicó que, en muchos momentos de su carrera, el teatro y sus compromisos escénicos le impidieron asumir propuestas cinematográficas que podían haberla acercado más a la pantalla. Defendió que los personajes teatrales suelen ofrecer una dureza y una complejidad que hacen crecer al intérprete, por eso algunos papeles en escena fueron para ella preferibles a opciones en rodajes que coincidían en calendario. Esa dialéctica entre teatro y cine ha marcado buena parte de sus decisiones profesionales.
En su reflexión sobre la posición de las mujeres en la industria, Vera admitió que todavía observa carencias: señaló que, curiosamente, a ella nunca la ha dirigido una mujer y usó ese dato personal para ejemplificar una desigualdad más amplia. Llamó a mantener la atención en las oportunidades que se abren detrás de las cámaras y a promover proyectos que permitan la visibilidad y el liderazgo femenino en todas las áreas creativas. La veterana intérprete mostró optimismo por la evolución del sector, pero insistió en que «siempre quedan cosas por hacer».
El galardón en Málaga consolidó una noche de reconocimiento público y diálogo sobre el futuro del cine y el teatro españoles. Vera, entre anécdotas y análisis, reclamó un cine más selectivo y potente narrativamente y destacó el valor formativo de la escena en su propia formación. El festival clausuró la jornada con el aplauso a una carrera extensa que sigue dialogando con los cambios del presente y con la convicción de que la industria debe avanzar en pluralidad y calidad.
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