El Concello de O Grove ha implantado esta semana una reorganización de la señalización viaria en el centro urbano con el objetivo de reducir el tráfico de paso y mejorar la seguridad peatonal. La medida, vigente desde principios de marzo, afecta especialmente a las calles Claudio Iglesias, Vila Vella y Entrehortas, donde en tramos concretos el acceso en vehículo queda reservado a residentes. El equipo de gobierno sostiene que el cambio pretende paliar los problemas que provocaba el tránsito por vías estrechas y facilitar la convivencia entre vehículos y habitantes.
La modificación incluye nuevos sentidos de circulación y limitaciones de acceso ya señalizadas sobre el terreno, de modo que quienes no residan en las zonas señaladas deberán optar por itinerarios alternativos para llegar al centro. Fuentes municipales explican que la intervención responde tanto a quejas vecinales como a la evaluación técnica del tráfico, y recalcan que las restricciones son necesarias para adaptar la circulación al trazado histórico del núcleo urbano. Estas decisiones forman parte de una ordenación más amplia del tráfico en el casco urbano.
El alcalde, José Antonio Cacabelos Rico, ha explicado que el objetivo es evitar que calles de reducidas dimensiones soporten flujos de paso que complicaban la movilidad rodada y la accesibilidad de los residentes. Según el regidor, la prioridad es garantizar una mayor seguridad y una convivencia más ordenada entre peatones y vehículos, evitando maniobras peligrosas y atascos en vías donde resulta difícil el cruce de dos automóviles. La iniciativa, añaden desde el Concello, busca equilibrar la atención a quienes viven en el centro con las necesidades de quienes acceden a servicios públicos.
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Conoce más →En el caso concreto de Entrehortas, la intervención llega poco después de una reciente humanización de la calle, que ha acentuado la sensación de estrechez y la dificultad para absorber el volumen de tráfico anterior. El gobierno local considera que, una vez acondicionada la vía para peatones y con mejoras en el mobiliario urbano, resulta imprescindible limitar el paso de vehículos no residentes para preservar el carácter peatonal ganado. Vecinos consultados mostraron diversas opiniones, desde el apoyo por razones de seguridad hasta la inquietud por posibles afecciones a la movilidad cotidiana.
El Concello ha detallado además cómo se organizarán los accesos a servicios clave: para llegar al centro de salud, al Auditorio Municipal, a la Casa da Cultura Manuel Lueiro Rey, al campo de fútbol y al instituto de Monte da Vila será necesario circular desde el paseo de Beiramar y avanzar por la calle Pombal, reservando la calle Bouzas para la bajada. Esta orientación pretende ordenar los flujos y evitar circulaciones innecesarias por vías interiores que carecen de capacidad para el tránsito intenso. La señalización colocada en los puntos de acceso intenta facilitar que conductores y peatones interioricen los nuevos recorridos.
Durante los primeros días la Policía Local realizará labores informativas y de acompañamiento para ayudar a los conductores a adaptarse a las nuevas normas y para atender las dudas de los vecinos. El Concello ha anunciado un dispositivo que combinará control y pedagogía para minimizar las molestias iniciales y asegurar un cambio paulatino. La presencia de agentes tiene como propósito clarificar las limitaciones de acceso y evitar sanciones mientras se completa la fase de adaptación.
Desde la corporación se subraya que el régimen de residentes permitirá el acceso por razones de estacionamiento o entrada a viviendas, pero que el resto de vehículos deberá emplear las vías alternativas señaladas. El nuevo orden viario busca también fomentar la utilización del paseo marítimo como eje de circulación y descongestionar el interior del casco. A medio plazo, el Ayuntamiento estudiará el impacto de la medida en la movilidad y en el comercio local para introducir ajustes si resultaran necesarios.
La concejala responsable de urbanismo, Pilar Galiñanes, ha señalado que la actuación es una respuesta técnica para compatibilizar la reciente peatonalización con la actividad cotidiana del municipio. El Concello asegura que monitorizará el efecto de los cambios y mantendrá el diálogo con vecinos y transportistas para adaptar la implantación. En las próximas semanas se espera recabar datos de tráfico y opiniones públicas que permitan evaluar si son precisos nuevos matices en la ordenación.
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