En un artículo publicado el 12 de marzo de 2026 en El Correo Gallego, la economista María do Carme García-Negro advierte de que la llamada “especulación” no es una excepción circunstancial sino un rasgo estructural de muchas economías capitalistas. La autora sostiene que la visión liberal que defiende mercados autorregulados ignora y niega fenómenos que deforman la competencia y agravan crisis. García-Negro articula su crítica combinando referencias históricas con ejemplos recientes que, a su juicio, muestran cómo acontecimientos geopolíticos desencadenan subidas rápidas de precios. El texto plantea que la especulación opera en cadena y afecta precios básicos como los combustibles, con consecuencias sociales inmediatas.
La columna recuerda que, dentro del discurso económico dominante, el término especulación se considera a veces más una cuestión moral que un concepto operativo de análisis. La economista rechaza esa reducción y recurre a la historia económica para argumentar que la especulación ha sido persistente en distintos momentos y territorios. Señala diferencias claras en el papel de la especulación dentro del mercado interno británico y en sus colonias, o en la distinta regulación de la vivienda en Inglaterra e Irlanda. Para respaldar su tesis cita a autores clásicos y críticos que han documentado la interacción entre poder económico, Estado y mercados.
Entre los nombres que García-Negro invoca aparecen teóricos que han estudiado la configuración del capitalismo y sus desviaciones: Karl Polanyi, junto a otros economistas críticos y estudios empíricos de la posguerra. También enumera a autores que analizaron el papel de las grandes empresas y la organización industrial, como Alfred Chandler Jr., y refiere estudios de corrientes marxistas que han señalado la continuidad de prácticas especulativas. En su suma, la autora sitúa la especulación como un fenómeno con raíces institucionales y políticas, no solo como episodios de mercado.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →Como ejemplo inmediato, el artículo vincula una serie de episodios violentos en Irán con movimientos repentinos en los precios del combustible en ese país. García-Negro describe que tras el ataque con un misil atribuido a Estados Unidos que causó la muerte de 160 niñas en un colegio del sur de Irán y el posterior asesinato de la cúpula del gobierno iraní, en menos de setenta y dos horas los carburantes en las gasolineras subieron aproximadamente 50 céntimos por litro. La autora interpreta esa reacción como el primer eslabón de una cadena especulativa que trasciende lo local y termina afectando a mercancías transportadas y, por contagio, a otros precios.
García-Negro detalla la mecánica de transmisión: el comercio minorista de combustibles está en manos de agentes finales —autónomos, pequeñas empresas o franquicias— que dependen de los precios fijados por sus proveedores. Esos proveedores, a su vez, pueden decidir fijar precios sobre existencias almacenadas y reciben señales de las grandes compañías de explotación y refino. Cuando la incertidumbre geopolítica provoca alzas en el suministro o expectativas de escasez, esa cadena permite que se trasladen y aumenten márgenes a lo largo de la distribución.
La autora advierte de que, contra la narrativa neoliberal, no se trata de efectos aislados sino de mecanismos recurrentes que se reinstalan con rapidez en contextos de crisis. En su crítica subyace la idea de que la “magia” del mercado —la capacidad autoreguladora atribuida al libre mercado— no explica ni corrige estas distorsiones. Por eso pide una mirada histórica y crítica que permita diseñar normas y anticipación para mitigar el impacto sobre consumidores y sectores vulnerables. García-Negro también recuerda episodios de acaparamiento en tiempos de guerra como antecedente de esta dinámica.
El artículo llama igualmente la atención sobre la insuficiencia de la gestión preventiva: la falta de buffers regulatorios y mecanismos de intervención temprana facilita que variaciones puntuales se conviertan en aumentos generalizados. Para la economista, la lección principal es que la regulación y la política pública deben dejar de partir de la premisa de mercados perfectos para incorporar la realidad de prácticas oligopólicas y estrategias de especulación. Esa perspectiva, añade, es apoyada por estudios de organismos como la CEPAL y por análisis de economistas de países excoloniales que han sufrido estas prácticas.
En sus conclusiones, García-Negro reclama una discusión pública más amplia sobre la naturaleza de la especulación y sus efectos distributivos, y pide que los responsables políticos no deleguen exclusivamente en la autorregulación del mercado. Propone reforzar instrumentos de control del acaparamiento, transparencia en las cadenas de suministro y políticas que protejan al consumidor. La cuestión, concluye la autora, no es meramente semántica: reconocer y analizar la especulación es condición para legislar y evitar que episodios de violencia o incertidumbre se traduzcan en empobrecimiento generalizado.
¿Buscas una Inversión Segura?
Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual
Solicitar Información Ahora