La Guardia Civil, a través del Seprona, y la Protectora do Morrazo retiraron el pasado 16 de marzo a 22 perros de caza que estaban enjaulados y presentaban signos claros de desnutrición en una propiedad de Meira (Lugo). El operativo se activó tras la denuncia de vecinos preocupados por el estado de los animales y la posible situación de abandono y maltrato. Los perros fueron trasladados a las instalaciones de la protectora para recibir atención veterinaria y se abrió una investigación administrativa y penal para aclarar responsabilidades. El caso ha reabierto el debate sobre el control y la tenencia responsable de animales de caza en la comarca.
Según fuentes próximas a la actuación, los agentes del Seprona localizaron a los animales en recintos cerrados, con escaso acceso a agua y alimento en condiciones adecuadas. Varios ejemplares presentaban avanzado estado de delgadez y lesiones superficiales compatibles con falta de cuidados. La protectora y los veterinarios que participaron en el rescate procedieron a la inmovilización y traslado de los perros para iniciar los tratamientos urgentes.
Los perros fueron conducidos a la sede de la Protectora do Morrazo, donde un equipo veterinario evaluó su estado de salud y comenzó las labores de recuperación, que incluyen fluidoterapia, alimentación controlada y pruebas diagnósticas. Algunas de las actuaciones diagnósticas buscaban descartar enfermedades transmisibles y valorar la necesidad de intervenciones más complejas. La entidad animalista asumirá la custodia temporal de los animales mientras se define su destino.
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En la intervención participaron agentes especializados en medio ambiente del instituto armado y personal técnico de la protectora, lo que permitió coordinar la extracción de los 22 perros con garantías sanitarias. La actuación se desarrolló sin incidentes y con el objetivo de evitar que el estado de los animales empeorase. La protectora ha informado de que los alojamientos temporales se acondicionaron para recibir a los ejemplares y se contrataron recursos externos para apoyar la alimentación y los cuidados iniciales.
Los plazos para la recuperación varían según el estado individual de cada perro, pero la prioridad inmediata es estabilizarlos y tratar las patologías detectadas. Posteriormente se realizarán pruebas de comportamiento que permitan decidir si los animales pueden ser reinsertados en hogares de acogida o tienen que permanecer en programas de rehabilitación más prolongados. La protectora ha pedido colaboración para sufragar los costes veterinarios y de mantenimiento mientras dure la fase de recuperación.
Investigación y posibles consecuencias legales
La Guardia Civil ha iniciado diligencias para determinar las circunstancias que llevaron a esta situación y si concurren hechos constitutivos de delito por maltrato animal o abandono. El propietario de la finca ha sido citado a declarar en el marco de la investigación, según las fuentes consultadas. Las autoridades valoran medidas cautelares sobre la tenencia de animales y la posible apertura de un expediente sancionador en aplicación de la normativa autonómica y estatal de protección animal.
Los vecinos del entorno, que alertaron a las fuerzas de seguridad, han expresado su satisfacción por la actuación, aunque reclaman mayor vigilancia y campañas de concienciación para evitar que se repitan casos similares. Asociaciones de protección animal de la provincia insisten en la necesidad de controles más estrictos sobre la cría y uso de perros de caza, y en promover registros y responsabilidades claras para sus titulares.
Este episodio se suma a otros rescates de animales en Galicia que han puesto de manifiesto problemas estructurales en la gestión de perros vinculados a la caza, desde el abandono hasta el incumplimiento de las condiciones mínimas de bienestar. Las organizaciones animalistas solicitan además que, cuando proceda, se apliquen sanciones ejemplares y se facilite el acceso de las protectoras a recursos para atender a los animales rescatados.
El caso de Meira permanece bajo investigación y la protectora ha anunciado que informará sobre la evolución sanitaria de los perros y las vías para colaborar y adoptar una vez que los animales estén recuperados y evaluados. Mientras tanto, los agentes mantienen las diligencias abiertas para esclarecer responsabilidades y evitar la repetición de situaciones de este tipo.
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