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Galicia, la peor valorada en Atención Primaria: menos del 73% de satisfechos y casi nueve días de espera media

Santiago. La radiografía que dibuja el último Barómetro Sanitario deja a Galicia en una posición incómoda: los centros de salud reciben la valoración más baja de todo el Estado y los pacientes aguardan una media de 8,8 días si no consiguen cita inmediata con su médico de familia. Son cifras que llegan en plena polémica por el Estatuto Marco y tras episodios de huelga que han tensionado aún más el sistema.

Qué dicen los datos y quién sale peor parado

El Ministerio de Sanidad publicó los resultados del Barómetro Sanitario de 2025 y la comparación regional no deja lugar a dudas. Menos del 73 por ciento de los gallegos consideran la Atención Primaria «buena o muy buena», frente a una media nacional que ronda el 80,4 por ciento. Si se mira la nota media, la asistencia en centros de salud obtiene un 6,1 en Galicia, la cuarta peor puntuación entre las comunidades. En contraste, los servicios que mejor aprecian los encuestados son las urgencias del 061 y el 112, con un notable de 7,6, y los hospitales públicos, que alcanzan un 7.

En lo que respecta a los tiempos de espera para atención con el médico de familia cuando no se logra una cita en el mismo día o al siguiente, la media nacional se sitúa en 9,15 días. Galicia está algo por debajo, pero no por ello en una buena posición: sus 8,8 días la colocan como la quinta comunidad con mayor demora, por detrás de Andalucía (11,16), Cataluña (10,59), Madrid (9,6) y la Comunidad Valenciana (9,3).

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El propio Ministerio advierte de que «la «percepción ciudadana del sistema sanitario varía significativamente según la comunidad»», una observación que explica la coexistencia de realidades encontradas: mientras Cantabria lidera la satisfacción con un 66,4 por ciento de opiniones positivas, Andalucía registra el suspenso más sonoro con apenas un 38,8 por ciento de usuarios satisfechos.

Factores que explican la mala nota gallega

No es casualidad que Galicia aparezca en los puestos bajos cuando se analiza la Atención Primaria. La comunidad arrastra una doble dificultad: una población entre las más envejecidas de España y una dispersión territorial que encarece y complica la prestación de servicios sanitarios. El SERGAS ha venido alertando en los últimos años de problemas para cubrir plazas en el medio rural, rotaciones frecuentes y la falta de sustitutos suficientes durante las vacaciones o bajas, lo que repercute directamente en la percepción de los usuarios.

Además, el desgaste acumulado por años de priorizar infraestructuras hospitalarias sobre la atención primaria —un debate abierto desde hace décadas en la sanidad española— vuelve ahora con fuerza. Las consultas de especialistas y la gestión de derivaciones son puntos débiles: la atención especializada obtiene apenas un 6 en Galicia, muy por debajo de las urgencias y los hospitales. El resultado es una sensación entre los pacientes de que la puerta de entrada al sistema no funciona con la misma solvencia que otros eslabones.

La situación del personal sanitario añade sal a la herida. El conflicto por el Estatuto Marco, que ha mantenido negociaciones tensas entre el Ministerio y los médicos, se tradujo recientemente en huelgas y suspensión de consultas en varios puntos, lo que ha aumentado las demoras y ha reforzado la percepción negativa. Fuentes sindicales consultadas en Santiago señalan la combinación de falta de incentivos, sobrecarga asistencial y condiciones laborales que dificultan la retención de profesionales, sobre todo en áreas rurales.

Consecuencias sociales y políticas

La mala valoración de la Atención Primaria no es un dato neutro: impacta en la salud poblacional y en la gestión política. Un acceso más difícil al médico de cabecera puede multiplicar consultas en urgencias, retrasar diagnósticos y agravar enfermedades crónicas, un peligro particular en Galicia por la elevada proporción de personas mayores. Informes previos ya advertían que la mayor prevalencia de patologías crónicas entre los mayores de 44 años ha incrementado la demanda de consultas y la presión sobre el sistema.

En el plano político, el Ejecutivo autonómico y el SERGAS reciben críticas tanto de la oposición como de colectivos profesionales. No es la primera vez que la Atención Primaria sirve de arma arrojadiza en la arena electoral: en estos meses, la gestión de las listas de espera, la planificación de plantillas y las partidas presupuestarias para Primaria figuran en el debate público. Desde la Xunta, fuentes oficiales subrayan los programas de refuerzo y las convocatorias de empleo, aunque sindicatos y colectivos médicos sostienen que las medidas son insuficientes y llegan con retraso.

La percepción ciudadana también tiene un componente simbólico: unos centros de salud que funcionan mal se traducen en desconfianza hacia el sistema y en sensación de abandono, algo especialmente sensible en comarcas pequeñas donde el centro de salud es, además, un referente social.

Qué cabe esperar y qué deberían hacer las administraciones

A corto plazo, la solución pasa por medidas que alivien la presión inmediata: refuerzos puntuales de plantilla para cubrir ausencias, canales de telemedicina bien estructurados para consultas de seguimiento y protocolos ágiles de derivación a especialistas. A medio y largo plazo, la apuesta necesita ser estructural: reequilibrar la inversión entre hospitales y Primaria, mejores incentivos para médicos en zonas rurales y un plan de continuidad asistencial que reduzca la rotación de profesionales.

Si algo deja claro el Barómetro Sanitario es que la satisfacción global del sistema puede esconder desigualdades locales muy pronunciadas. Galicia tiene un reto doble: proteger a una población envejecida y ajustar un servicio que, hasta ahora, muchos consideran desatendido. La próxima programación presupuestaria y los acuerdos sobre el Estatuto Marco serán piezas clave. A falta de confirmación oficial sobre medidas concretas, los pacientes y los profesionales esperan gestos tangibles que reviertan una nota que hoy pesa más de lo que sería estrictamente necesario.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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