La Xunta impulsará en el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo un sistema de medida en vivo del metano entérico de los rumiantes, dentro del proyecto europeo AgriFoodTEF. El dispositivo, valorado en 181.500 euros con IVA y financiado por la Unión Europea y el Ministerio de Agricultura, servirá para validar tecnologías de robótica e inteligencia artificial destinadas a reducir emisiones y mejorar la eficiencia ganadera en Galicia.
Cómo y por qué se van a medir las emisiones
El aparato se instalará en uno de los establos experimentales del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo, que cuenta con las infraestructuras necesarias para ensayos controlados. Allí se podrá controlar con precisión la ración suministrada a las vacas y correlacionarla con la producción de gases, explican desde la consellería responsable del proyecto. La licitación del equipo acaba de publicarse y las pruebas se extenderán durante la vida útil del programa.
Las cifras que manejan los técnicos no son anecdóticas: la fermentación entérica del ganado aporta más de la mitad de las emisiones del sector agroganadero en Galicia y aproximadamente un 7% del total de los gases de efecto invernadero de la comunidad. Además, el propio proceso digestivo libera metano mayoritariamente por los eructos —hasta un 95%— frente al 5% que sale por las flatulencias. En términos comparativos, una vaca lechera gallega puede emitir diariamente metano equivalente a 8 kilos de CO2, una cifra equivalente a alrededor de dos tercios de las emisiones diarias de un turismo medio.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →El interés no es puramente ambiental: obtener datos fiables permitirá validar soluciones tecnológicas —sensores, robots para el manejo del ganado, algoritmos de inteligencia artificial— y calibrar equipos para que las mediciones tengan el menor margen de error posible. “Podremos controlar la ración que se está suministrando a las vacas y correlacionar con la producción de gases”, ha señalado Manuel Luaces, jefe del área de formación, innovación e investigación agraria, poniendo el acento en la utilidad práctica para las explotaciones.
Un proyecto europeo con nodo en Galicia
La iniciativa forma parte de AgriFoodTEF, una red de centros de ensayo y experimentación que nació con la ambición de ayudar a empresas públicas y privadas a validar innovaciones en robótica y IA para la agricultura y la alimentación a bajo coste o gratuitamente. El consorcio cuenta con un presupuesto de 60 millones de euros y participan nueve países europeos, entre ellos Italia, Alemania y Francia; Galicia se integró en 2023 a través del nodo español mediante una alianza entre la Axencia Galega de Calidade Alimentaria y Gradiant.
En la práctica, esto significa que el equipo de Mabegondo no sólo medirá emisiones para un proyecto local: servirá como banco de pruebas para empresas que quieren comercializar tecnologías en Europa. Los datos que se generen podrán compartirse para testar y calibrar aparatos, algo que en la jerga del sector se conoce como “ensayo en condiciones reales” y que es clave para atraer inversión y favorecer la adopción por parte del ganadero.
Galicia, situada entre las diez primeras regiones europeas productoras de leche, ofrece un escenario relevante para este tipo de investigaciones. No es la primera vez que la comunidad se implica en iniciativas que combinan ciencia y ganadería: desde ensayos alimentarios para mejorar la salud del ganado hasta proyectos de trazabilidad, la región ha venido acumulando experiencia, y ahora se suma al desafío climático con herramientas digitales y robóticas.
Repercusiones para el sector y próximos pasos
Los responsables del proyecto insisten en que disponer de mediciones precisas abre una paleta amplia de medidas posibles. La alimentación es una de las más prometedoras: modificar la ración con elementos naturales o añadir aditivos que disminuyan la fermentación entérica puede reducir emisiones y, simultáneamente, aumentar la producción. Otras vías pasan por la selección genética, la gestión del estiércol o cambios en el manejo del rebaño.
Desde el punto de vista práctico, la validación tecnológica facilitará que las soluciones lleguen al ganadero con garantías. Sin embargo, los agricultores suelen mostrarse cautos cuando aparecen nuevas exigencias que reclaman inversión. Según fuentes del sector consultadas, la clave estará en que las medidas aporten beneficios económicos tangibles —mezcla de reducción de costes, mejora de productividad o acceso a mercados con criterios climáticos— y en que las administraciones acompañen con ayudas y formación.
La dimensión política tampoco es despreciable. A nivel europeo, la presión por reducir las emisiones del sector agroalimentario se intensifica y contar con datos locales robustos ayuda a que Galicia sitúe sus propias políticas en una posición de liderazgo y negociación. Para la Xunta, disponer de un nodo operativo en Mabegondo puede traducirse en mayor capacidad para diseñar incentivos y en argumentos técnicos frente a futuras normativas.
Quedan, eso sí, algunos interrogantes por resolver: la interoperabilidad de los datos, la protección de la privacidad empresarial en los conjuntos de datos compartidos y el coste de adopción para explotaciones de pequeño y mediano tamaño. Las próximas fases del proyecto incluirán pruebas de campo y la apertura gradual de los resultados a empresas y centros de investigación, según han explicado los promotores.
A falta de una implantación generalizada, el ensayo de Mabegondo servirá al menos para acumular conocimiento empírico sobre un problema que, en Galicia, tiene rostro y nombre propio: miles de pequeñas explotaciones familiares que conforman un tejido rural con fuerte dependencia del sector lácteo. El reto es doble: reducir emisiones sin poner en riesgo la viabilidad de las granjas. Si la tecnología y la política agroalimentaria encajan, las vacas gallegas podrían convertirse, paradójicamente, en una fuente de información valiosa para frenar el calentamiento global.
¿Buscas una Inversión Segura?
Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual
Solicitar Información Ahora