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El PSdeG denuncia que la Xunta «elimina» sin proyecto nuevo el tramo de la senda entre Santiago y O Milladoiro que afecta al Banquete de Conxo

El diputado y secretario general del PSdeG en Santiago, Aitor Bouza, ha puesto sobre la mesa críticas duras contra la actuación de la Xunta de Galicia en la senda peatonal y ciclista que conecta Santiago con O Milladoiro. Bouza asegura que la administración autonómica optó por suprimir del proyecto el tramo que tenía impacto en el Banquete de Conxo y que no existe un trazado nuevo, pese a que se ha anunciado esa modificación. Además, avanzó que llevará la cuestión al Parlamento autonómico y preguntará por la supuesta ausencia de informes de Augas de Galicia.

Críticas y réplicas: qué se ha hecho y qué se anuncia

Según Bouza, la Xunta, ante informes desfavorables, decidió «extraer esa parte que no le convén y dicir que o farán nunha segunda fase», una maniobra que para el líder socialista supone «vender un novo trazado» cuando, en su opinión, «non hai novo proxecto». La afirmación subraya la desconfianza de la oposición sobre la transparencia técnica del cambio y su posible efecto de fragmentación del entorno protegido.

«Decidiron extraer esa parte que non lle convén e dicir que o farán nunha segunda fase, cando realmente xa todos e todas sabemos que este proxecto é o mesmo».

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En el terreno técnico, la modificación llegó después de que la Xunta revisara el trazado original tras recibir informes que advertían del impacto patrimonial y ambiental en la contorna do Banquete de Conxo. A falta de confirmación oficial sobre los detalles de esos documentos, Bouza ha exigido que se aclare por qué no existe «nin informe favorable nin desfavorable de Augas de Galicia» en relación con el tramo que bordea el río Sár. Para el diputado, conocer ese dictamen es clave porque «o impacto que vai haber sobre o río Sár é importante que se coñeza».

No es la primera vez que el proyecto genera tensión entre la administración y colectivos locales. Vecinos de Conxo, agrupados en Conxo Aberto, han reclamado medidas de restauración de los terrenos previamente afectados por las obras y han pedido que cualquier intervención respete el valor ambiental del espacio. Desde la Xunta, por su parte, no se ha difundido aún un comunicado exhaustivo que despeje las dudas sobre plazos y fases del proyecto.

El posicionamiento de colectivos y la reanudación de las obras

Mientras la crítica política aviva el debate, la asociación ciclista Composcleta ha celebrado la reanudación de las obras de la senda. La entidad valora que la última modificación incorpora propuestas suyas para minimizar desniveles y pendientes, y destaca que el trazado evita coincidir con el denominado proyecto del Ecobosque de Conxo, lo que reduce el impacto cultural y ambiental.

Composcleta pone el acento en la accesibilidad: sostiene que el tramo modificado es «fundamental para esta infraestructura» porque facilita el uso por personas de todas las edades y condiciones físicas, y considera la ciclovía una alternativa viable frente al uso del vehículo privado en los desplazamientos diarios entre O Milladoiro y la capital. Sus argumentos suman así a la discusión técnica una dimensión de movilidad cotidiana que en Santiago tiene numerosos ejemplos, desde las pasarelas proyectadas hasta la conexión con la estación intermodal.

En paralelo, asociaciones vecinales han recordado que el Banquete de Conxo no es únicamente un área boscosa sino un conjunto con valor patrimonial y paisajístico; por eso, denuncian que su «desfragmentación» —la supresión de piezas del conjunto— empobrecería el lugar. En octubre de 2025, Conxo Aberto ya reclamaba a la Xunta la restauración de áreas intervenidas y, según fuentes vecinales, la tensión no ha desaparecido del todo. El calendario de obras y las medidas de mitigación seguirán siendo objeto de vigilancia ciudadana.

Antecedentes y el valor del Banquete de Conxo

La polémica se inserta en una trayectoria más amplia de conflictos sobre infraestructuras en torno a Santiago, donde la expansión de la movilidad ciclable y peatonal convive con la protección del paisaje y del patrimonio. El Banquete de Conxo, apuntan Icomos y colectivos locales, es una zona de alto valor ambiental y patrimonial que debe entenderse como un todo: fragmentarla, advierten, puede suponer la pérdida de funciones ecológicas y paisajísticas que ahora son objeto de defensa.

Desde el punto de vista histórico, la colocación de infraestructuras en las proximidades de la capital compostelana siempre ha necesitado conciliar intereses contrapuestos: la mejora de la conectividad con áreas densas como O Milladoiro, que alberga a miles de habitantes que se desplazan a diario a Santiago, y la conservación de elementos singulares vinculados al paisaje periurbano. Los últimos proyectos intentan, en teoría, compaginar ambas cosas; en la práctica, las interpretaciones sobre el alcance y la idoneidad del trazado divergen.

Además, la referencia a informes internacionales —Icomos fue citada por Bouza— introduce una dimensión externa: la evaluación por organismos independientes puede condicionar diseños y exigir compensaciones o reubicaciones. Que la Xunta diga haber modificado el trazado y que la oposición sostenga que no existe un nuevo proyecto refleja, en buena medida, un problema de comunicación técnica y política que conviene resolver antes de avanzar.

Repercusiones políticas y próximos pasos

De cara al futuro inmediato, Bouza ha anunciado que llevará preguntas al Parlamento de Galicia. Querrá saber por qué no consta el dictamen de Augas de Galicia sobre el tramo del Banquete de Conxo y exigirá que las actuaciones se desarrollen «de man das asociacións e dos colectivos», respetando los informes de organismos independientes. La oposición, con estos movimientos, busca forzar transparencia y asegurar que no haya decisiones unilaterales que afecten al patrimonio local.

En términos prácticos, la tramitación parlamentaria puede obligar a la Xunta a hacer públicos los informes, a detallar fases y tiempos, y a abrir cauces de participación. También es posible que los colectivos opten por medidas administrativas o recursos si consideran que los procedimientos ambientales o patrimoniales no se han cumplido. Mientras tanto, la reanudación de obras avanza en puntos concretos y asociaciones como Composcleta mantienen una actitud favorable, siempre y cuando las obras respeten las propuestas de minimización del impacto.

La encrucijada entre movilidad y conservación en Santiago no es nueva, pero sí tiene esta vez un elemento añadido: la convivencia de planes locales (como el Ecobosque) con infraestructuras de conectividad que pretenden ser más sostenibles. El reto será, como ocurre en otras ocasiones en Galicia, combinar soluciones técnicas rigurosas con un diálogo veraz entre administración, técnicos y ciudadanía. A falta de confirmación oficial sobre los plazos y el contenido pleno del «novo trazado», la tensión política y vecinal promete mantenerse hasta que se despejen las dudas sobre los informes y las fases del proyecto.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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