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Dos filmes con sello lucense dominan los Mestre Mateo y reavivan el pulso del cine en Lugo

La ciudad amurallada volvió a convertirse este sábado en capital del audiovisual gallego en la gala de los XXIV Premios Mestre Mateo. Dos producciones con fuerte vinculación a la provincia de Lugo, Antes de Nós y Sirat, acaparan los focos: la primera se llevó la cosecha más abultada de la noche, mientras que la segunda conquistó el premio a mejor largometraje. La ceremonia dejó además momentos emotivos, cifras llamativas y señales de un sector que reivindica su identidad local y su proyección internacional.

Triunfo lucense y récord igualado

Fue la gran noche para Antes de Nós, la película escrita por Pepe Coira, natural de Rábade, y protagonizada por el lugués Xoán Fórneas. La producción obtuvo la friolera de 13 estatuillas entre categorías artísticas y técnicas, igualando así el récord histórico marcado por Dhogs, del meirego Andrés Goteira. El dato no es baladí: pocas veces un título arraigado en la provincia logra ese nivel de reconocimiento en la Academia Galega do Audiovisual.

Coira recogió, por segundo año consecutivo, el Mestre Mateo al mejor guion, un reconocimiento a su mirada sobre personajes históricos que, en este caso, se acerca a la figura de Castelao. En su discurso reivindicativo, recordó el proceso íntimo de la cinta:

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«Hicimos una película pequeña para un hombre tan grande. Cuando escribí este guion aún no era consciente de la grandeza de un tipo como Castelao que tanto peleó porque los poderosos respetasen a los que no lo son tanto».

La noche también sirvió para coronar a Xoán Fórneas como mejor actor protagonista por su trabajo en la misma película. Además, la dirección fue premiada —la estatuilla a mejor dirección recayó en una realizadora asturiana, que recogió su segundo Mestre Mateo—, y el filme protagonizó uno de los momentos más inesperados al sumar un galardón en interpretación femenina de reparto a dos actrices de la cinta. En global, 11 de los 16 galardones principales de la velada fueron recogidos por mujeres, una cifra que invita a la lectura sobre el peso femenino en el actual panorama gallego.

Sirat, entre lo local y lo global

Si Antes de Nós fue la sensación local, Sirat actuó como la carta de proyección internacional. Dirigida por Oliver Laxe, el cineasta ancarés que lleva años situando su obra en festivales de primer nivel, la película se alzó con el premio a mejor largometraje, además de ser premiada en las secciones técnicas por la mejor música original —para Kangding Ray— y el mejor sonido —para Amanda Villavieja. Sirat, doblemente nominada a los Oscar, refrenda la capacidad del cine gallego para dialogar con audiencias exteriores sin renunciar a raíces muy concretas.

La confluencia de Laxe y la Academia en Lugo no fue casual: su filmografía reciente ha situado el nombre de la provincia en circuitos internacionales, y Sirat suma ahora un reconocimiento doméstico importante que subraya la complementariedad entre proyecto local y ambición global. La apuesta por una banda sonora contemporánea y un diseño de sonido cuidado refuerza además la idea de que la técnica y la gestión sonora son campos en los que el cine gallego está invirtiendo con resultados.

Emociones, homenajes y miradas al futuro

La gala no fue sólo reparto de premios: estuvo jalonada por momentos de emoción. Uno de ellos llegó con la concesión del premio a mejor interpretación masculina de reparto a un intérprete llamado Miquel, fallecido recientemente. Su representante, visiblemente conmovida, dejó estas palabras que resumen la sensación en la sala:

«Miquel nos dejó muy pronto y hoy estaría inmensamente feliz por celebrar esta profesión que tanto amaba».

También ganó presencia el documental: 360 curvas se llevó el galardón a mejor documental, mostrando la diversidad de registros que conviven en la cinematografía gallega. No es casual que Lugo, con su red creciente de productores, localizadores y técnicos, esté viendo cómo proyectos anclados en su geografía captan cada vez más atención. La presencia de profesionales nacidos o formados en la provincia —guionistas, actores, músicos— empieza a consolidar un ecosistema que, a falta de una industria del tamaño de grandes mercados, apuesta por la colaboración y la especificidad de sus relatos.

En la alfombra roja, que teatrales crónicas locales recordaron desde María Mera a Laxe, se respiró esa mezcla de reivindicación y celebración. Al público le importa que las historias cuenten algo reconocible para el territorio: paisajes, acentos, nombres propios. Pero también que esas historias funcionen fuera, que se lean como universales desde lo particular. Esa doble exigencia es, a la vez, un desafío y una oportunidad.

Desde la óptica de la política cultural gallega, los premios reabren el debate sobre financiación, exhibición y circuitos. No es la primera vez que la comunidad reclama medidas más decididas para que las películas hechas aquí tengan recorrido en salas comerciales y plataformas; ahora, con títulos que suman premios y atención internacional, la petición gana peso y urgencia. Según fuentes cercanas al sector, la siguiente batalla será mejorar las ventanas de exhibición y facilitar la presencia de obras gallegas en circuitos nacionales.

Para Lugo, los efectos son concretos: más rodajes, más visibilidad turística y una narrativa cultural que refuerza el orgullo local. A falta de confirmación oficial sobre iniciativas específicas, productores y ayuntamientos ya hablan de intensificar sinergias para atraer proyectos. En un territorio con tradición de emigración y memoria, ver los nombres de Rábade, Lugo o A Fonsagrada ligados a cintas premiadas es algo que trasciende la anécdota: alimenta una identidad que el audiovisual ayuda a fijar.

La velada de los Mestre Mateo dejó, en definitiva, dos certezas. La primera: el talento lucense está en expansión y ha aprendido a combinar mirada local y ambición internacional. La segunda: el audiovisual gallego, con sus contradicciones y desafíos, arranca de Lugo un mensaje claro: quien cuente bien sus historias puede, con esfuerzo y comunidad, aspirar a que esas historias se escuchen lejos.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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