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Última carta de los extrabajadores de Alfageme: reclamar 5,3 millones desde el solar de Bouzas

Hace 16 años que la conservera Bernardo Alfageme cerró sus puertas en Bouzas y dejó una deuda que todavía duele: un grupo numeroso de antiguos empleados reclama ahora los 5,3 millones de euros que les adeudan por salarios y otras obligaciones laborales. Tras agotarse la vía concursal y no haberse materializado indemnizaciones, la asociación de extrabajadores ha vuelto sus ojos al Concello de Vigo y ha pedido formalmente una reunión con el alcalde, Abel Caballero, además de anunciar movilizaciones si no obtiene respuesta.

La vía municipal como último recurso

Al frente de la reivindicación está Ángel Sanz Domínguez, de 71 años, antiguo jefe de ventas y presidente de la Asociación de Extrabajadores de Bernardo Alfageme S.A.. Sanz y más de un centenar de socios llevan tres años reactivando una pelea que arranca desde el cierre y la posterior quiebra de la empresa. Con el asesoramiento del abogado vigués Tomás Santodomingo, intentaron primero cobrar por la vía judicial: se personaron como acreedores en el concurso, acompañando la reclamación de los herederos de trabajadores fallecidos.

Ese camino concluyó de forma amarga en abril de 2025, cuando el proceso concursal se declaró concluido sin que los afectados obtuvieran compensación. Durante la liquidación de activos los honorarios de los administradores concursales ascendieron a 2,4 millones de euros, una factura que los extrabajadores intentaron rebajar sin éxito. Como resumen de su frustración, reclaman que, pese a la liquidación, ellos «no recibieron ni un céntimo».

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«No recibimos ni un céntimo»

Las cantidades debidas a cada trabajador oscilan ampliamente: desde importes modestos de 5.071 euros hasta reclamaciones muy elevadas que rozan los 220.000 euros. La única ayuda que han percibido algunos fue la prestación del Fogasa, insuficiente para cubrir el grueso de las deudas acumuladas tras años de mala gestión que terminaron con la desaparición de una de las conserveras más emblemáticas de la ría.

Con el frente judicial cerrado, la asociación remitió el pasado 13 de marzo una carta al alcalde solicitando que el Concello les reciba «para la búsqueda de una solución». La alternativa que proponen pasa por la esfera urbanística: que el Ayuntamiento les adjudique el 10% del aprovechamiento del suelo donde se ubicaba la fábrica, para que la propia asociación impulse promociones de viviendas sociales que, a su juicio, permitirían generar los recursos necesarios para saldar la deuda.

Una promesa de 2010 y los escollos administrativos

No es una iniciativa improvisada. En 2010 hubo un acuerdo plenario —apoyado por unanimidad de los grupos— que se comprometió a ceder a los trabajadores las plusvalías resultantes de la recalificación del solar. Aquella estimación hablaba de unas plusvalías valoradas en torno a 26 millones de euros, una cifra que todavía aparece en la memoria colectiva de Bouzas como una promesa incumplida.

Han pasado años y las circunstancias urbanísticas han cambiado. La recuperación del solar sufrió el último año un varapalo cuando la Xunta exigió una tramitación más rigurosa por motivos de protección del patrimonio cultural, lo que complica los plazos y la planificación de cualquier actuación. Además, en 2024 la Gerencia de Urbanismo respondió que la cesión gratuita que solicitan solo sería posible si se formaliza a favor de una asociación sin ánimo de lucro y con la finalidad concreta de construir vivienda de promoción pública.

Atendiendo a esa exigencia, el colectivo constituyó una entidad sin ánimo de lucro en mayo de 2025 y volvió a instar a Urbanismo para que procediese a la cesión gratuita del referido 10% del aprovechamiento tipo del área ARC-SUNC 237 (Camino Barciela-Esturáns-Tomás Alonso). Queda, sin embargo, en el aire cómo encajará esa cesión en los nuevos condicionantes que marca Patrimonio y qué efectos tendrá sobre el planeamiento urbanístico del entorno de Bouzas.

Repercusiones políticas y sociales: por qué importa para Vigo

La reclamación no es solo un ajuste de cuentas económico; tiene un fuerte componente simbólico y político. Bouzas fue durante décadas un polo industrial ligado a la conservera y a la actividad marítima de la ría. La desaparición de Alfageme dejó vacíos laborales y sociales en un barrio que aún conserva memoria de las fábricas y de sus trabajadores. Que el Concello asuma o rechace la fórmula propuesta tendrá consecuencias en la percepción ciudadana sobre la gestión local de la memoria industrial y la redistribución de plusvalías urbanísticas.

Para el gobierno municipal supone un dilema: ceder parte del aprovechamiento urbanístico a una asociación de extrabajadores puede abrir una vía para resolver, al menos parcialmente, la deuda y facilitar vivienda social —un objetivo con alta demanda—. Pero también plantea interrogantes jurídicos sobre la prioridad de acreedores, el precedente que se establece y la necesidad de cuadrar la operación con la normativa autonómica y las exigencias de patrimonio.

Mientras tanto, los extrabajadores preparan movilizaciones y reclaman una agenda pública. La cita solicitada al alcalde será la prueba de fuego: si no llega respuesta, la protesta podría trasladarse a la calle y a los plenos municipales, reavivando un conflicto que muchos en Vigo ya daban por cerrado. En el horizonte, además de la negociación política, aparecen plazos administrativos largos y la necesidad de coordinar al menos con la Xunta para salvar las trabas de patrimonio.

En una ciudad que ha visto reinventarse su frente industrial —con la reconversión del puerto, polígonos logísticos y la pujanza del naval—, la historia de Alfageme recuerda que las transiciones dejan siempre deudas por pagar. Para los más de cien afectados, y para los familiares de quienes ya no están, la espera se ha prolongado demasiados años. Ahora depositan su última esperanza en un solar de Bouzas y en la voluntad del Concello de transformar aquella promesa de 2010 en una solución tangible. El pulso está en marcha; la resolución tendrá, además de impacto económico, un claro valor moral para la memoria obrera de Vigo.

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Pablo Rivas

Periodista deportivo con amplia experiencia en la cobertura del fútbol y deporte gallego. Redactor de la sección de Deportes.

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