lunes, 23 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA Buscan a un joven de 18 años desaparecido en Ourense desde el 11 de marzo
Galego Castelán

Polémica en la pesca recreativa gallega por la obligación de declarar las capturas en la app PescaREC

Una nueva obligación administrativa ha encendido el malestar entre los aficionados a la pesca recreativa de la Costa da Morte y otros puntos de la cornisa atlántica gallega: registrar las capturas a través de la aplicación móvil PescaREC. Para muchos pescadores, especialmente los de más edad, el trámite no solo resulta farragoso sino que roza lo irracional cuando se les exige apuntar incluso las jornadas en las que no han pescado nada.

La protesta en los puertos: entre la costumbre y la tecnología

En el puerto de Laxe, donde la afición por el lance y la pesca de caña sigue siendo una costumbre transmitida de padres a hijos, los comentarios de amargura no se hicieron esperar. «Lo que sí es una aberración es tener que declarar lo que no has pescado», repiten varios aficionados cuando se les pide que expliquen por qué no cumplen la nueva obligación. El caso de José Ferreiro, pescador de 73 años y natural de Carballo, representa a una amplia parte del colectivo: conoce cada piedra del litoral, pero admite no dominar el uso del teléfono para gestiones burocráticas.

Los problemas técnicos que relatan estos pescadores son variados: la cobertura móvil en zonas de acantilado es irregular, las baterías se agotan en jornadas largas y la propia interfaz de la aplicación no parece pensada para usuarios menos habituados a dispositivos. A esto se suma la sensación de que la medida no se ha explicado con la suficiente claridad: muchos no entienden el objetivo de tener que anotar diariamente, o incluso marcar una ausencia de captura, cuando su única intención es disfrutar de la afición sin ánimo comercial.

CONTENIDO PATROCINADO
Playa Privada Salado Resort

Salado Golf & Beach Resort

Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.

Conoce más →

En los muelles también se discute el alcance de la norma. Algunos temen que la obligación sirva para perseguir a quienes ocasionalmente venden pescado de forma irregular, mientras otros sospechan que la recogida de datos personales y de localización irá más allá de lo estrictamente necesario. La mezcla de recelo y desconocimiento alimenta, por tanto, la protesta en pequeñas conversaciones que se repiten a lo largo de la ría, desde Malpica hasta Arousa.

Por qué la Administración impulsa la medida y por qué genera rechazo

La Administración, representada por la Xunta y sus departamentos de pesca, defiende la implantación de mecanismos que permitan mejorar el conocimiento sobre las capturas de la pesca recreativa. Las autoridades argumentan que disponer de registros fiables ayuda a diseñar medidas de gestión sostenible, a identificar especies sobreexplotadas y a cuantificar la presión ejercida por la afición frente a la pesca profesional. En teoría, datos desagregados por zonas, artes y épocas facilitan políticas más finas y adaptadas a la realidad gallega.

No obstante, los pescadores replican con motivos tangibles: la obligación práctica de informar cuando no se pesca añade una carga administrativa que penaliza la honestidad. «Si al final tienes que indicar ‘0’ por sistema, ¿qué sentido tiene? —dice un veterano aficionado—; se penaliza más al cumplidor que al que opta por ignorar la app». Este argumento, repetido en varios puertos, evidencia un problema clásico: las políticas de control pueden erosionar la confianza si no van acompañadas de formación, alternativas y sentido común.

Cabe recordar que Galicia cuenta con una población envejecida en muchas zonas costeras y rurales, un hecho que complica la implantación de soluciones exclusivamente digitales. Las federaciones provinciales y los clubes de pesca llevan semanas solicitando alternativas: formularios en papel, atención presencial en oficinas locales o campañas de alfabetización digital en los ayuntamientos. Sin estas medidas, la mecanización de los controles corre el riesgo de excluir a parte del colectivo.

Repercusiones prácticas y próximos pasos posibles

El choque entre la Administración y los aficionados deberá traducirse pronto en medidas concretas si se quiere evitar una fractura mayor. Algunas soluciones plausibles que ya se escuchan entre técnicos y dirigentes de federaciones locales pasan por establecer plazos de adaptación, instalar puntos físicos de registro en puertos y ofertar talleres de formación en los ayuntamientos costeros. También se plantea la opción de simplificar la app: permitir un registro masivo semanal en lugar de diario, o introducir opciones para marcar jornadas sin captura con un solo clic.

Desde el punto de vista de la gestión pesquera, conviene recordar que la pesca recreativa aporta información valiosa para las evaluaciones científicas. Sin embargo, los datos solo serán fiables si el colectivo confía en el sistema y lo usa de forma continuada. Obligar por la vía sancionadora sin ofrecer vías alternativas de cumplimiento puede inducir a ocultamientos y declaraciones incorrectas, lo que, paradójicamente, empeoraría la calidad de la información que se pretende mejorar.

En el terreno jurídico y de protección de datos, surgen preguntas legítimas: ¿qué nivel de geolocalización recoge la aplicación?, ¿cómo se almacenan y por cuánto tiempo esos registros? Asociaciones de pescadores ya han anunciado que vigilarán estos aspectos con atención y, según fuentes cercanas a los colectivos, no descartan solicitar asesoramiento legal si se perciben vulneraciones. Ganar la confianza pasa por transparentar procesos y garantizar que la información no se utilizará para fines distintos a la gestión pesquera.

En lo político, la Xunta tendrá que calibrar la respuesta y modular la implantación. A falta de una rectificación o de medidas complementarias, la presión de las agrupaciones de pesca recreativa podría derivar en movilizaciones locales o en reclamaciones formales. No es la primera vez que en Galicia surge un conflicto de este tipo; la relación entre regulación y tradición pesquera ha sido tensa en otras ocasiones, por ejemplo cuando se modificaron vedas o tallas mínimas, y siempre ha reclamado diálogo fino entre administración y territorio.

Para los próximos meses, la agenda incluirá dos frentes: por un lado, el diseño de soluciones prácticas que faciliten el cumplimiento sin convertir la afición en una tramitación; por otro, la comunicación para explicar claramente qué información se recogerá, con qué fin y cómo se protegerán los datos. La apuesta por la sostenibilidad no está reñida con la sensibilidad territorial; al contrario, su éxito depende de incorporar a los propios pescadores como colaboradores en lugar de tratarlos únicamente como sujetos fiscalizables.

En las mañanas de sol en la costa gallega, entre olas y redes, se juega más que una afición: se ponen en tensión memoria colectiva y modernización administrativa. Si se logra que la tecnología sea aliada y no una barrera, la pesca recreativa podrá seguir contribuyendo al conocimiento y a la economía local sin perder su alma comunitaria. Si no, la sensación de que se complica lo que debería ser disfrute podría llevar a muchos a abandonar la caña y, con ella, una parte de la vida marítima de Galicia.

¿Buscas una Inversión Segura?

Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual

Solicitar Información Ahora

Compartir esta noticia

S

Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

🏴 Galego