La Xunta anuncia un paquete de ayudas y medidas técnicas tras el episodio de mortandad masiva del marisco que afectó a las rías gallegas entre enero y febrero. El presidente autonómico, Alfonso Rueda, y la conselleira do Mar, Marta Villaverde, presentaron este miércoles un plan dotado con 22,7 millones de euros para cofradías, repoblaciones y proyectos de biodiversidad que, según el Ejecutivo gallego, busca una recuperación «lenta» pero sostenida de la actividad marisquera.
Qué contempla el paquete de medidas y cómo se aplicará
La mayor parte del montante, 19,2 millones, irá a parar a cofradías y a las entidades gestoras de planes de marisqueo. La Xunta ofrecerá la firma de convenios bilaterales con cada organización para detallar proyectos concretos de regeneración de bancos marisqueros, con una gestión más ágil de trabajos puntuales —siembras, vigilancia, control de depredadores— y la remuneración de esas labores desde la fecha en que se suspendió la extracción.
Además, se reservan 1,5 millones para la repoblación directa de especies y otros 2 millones para iniciativas ligadas a la biodiversidad marina. La conselleira ha subrayado que las partidas cubrirán también gastos corrientes de las cofradías derivados de la crisis, y que la remuneración será retroactiva para compensar la actividad perdida en el periodo más duro.
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Conoce más →En la comparecencia, Marta Villaverde defendió que se trata de un «conjunto amplio y coordinado» pactado con el sector y orientado a la sostenibilidad del marisqueo. De fondo, la Xunta apuesta por prorrogar los planes de gestión marisquera hasta 2029 y reclama al Gobierno central una reforma normativa que mejore la protección de los profesionales y contemple exenciones de cuotas de la Seguridad Social para los afectados.
Rueda, por su parte, advirtió que la recuperación no será inmediata: «ahora comienza una lenta recuperación de trabajo continuo durante meses», dijo, en referencia a la necesidad de tiempos biológicos y labores de regeneración que no admiten atajos.
La causa: un tren de borrascas con precipitaciones extremas
La mortandad se registró después de un episodio excepcional de lluvias asociado a un tren de borrascas entre enero y febrero, con acumulaciones que la Xunta sitúa en algunos puntos en torno a los 1.000 litros por metro cuadrado. El efecto sobre las salinidades fue dramático: especies que requieren 30-35 gramos por litro de sal disminuyeron su resistencia cuando en días concretos el agua de ría cayó por debajo de 5 gramos por litro e, incluso, llegó a cero en determinadas zonas.
No es la primera vez que las rías gallegas sufren episodios de mortalidad por alteraciones físico-químicas del medio, pero la rapidez y la extensión de los daños esta vez han provocado alarma entre mariscadores y autoridades. Las mariscadoras y los mariscadores, cuya actividad vertebra muchas localidades costeras —de la ría de Pontevedra a A Mariña, pasando por las rías baixas—, han visto reducido su calendario y sus ingresos en un momento en que la campaña de Navidad y las ventas de temporada son claves para la economía local.
En municipios como O Grove, Cambados o la comarca de Vigo, las cofradías han comenzado a contabilizar pérdidas y a coordinar actuaciones de rescate y siembra, pero alertan de que cualquier actuación debe combinar rapidez administrativa con criterios científicos para evitar inversiones inútiles o ecológicamente dañinas.
Impacto socioeconómico y debates pendientes
El golpe al marisqueo se suma a tensiones más amplias en el litoral gallego: la dependencia de poblaciones costeras de recursos naturales, la presión sobre los bancos marisqueros y la necesidad de adaptar la gestión a episodios climáticos extremos. Desde el punto de vista económico, la inyección anunciada busca evitar la quiebra de explotaciones y cofradías, pero varios responsables del sector recuerdan que las ayudas deben llegar con celeridad y con menos trámites burocráticos de los habituales.
Sobre la mesa está también la demanda histórica de las cofradías: mejorar la normativa estatal para garantizar protección social y medidas compensatorias en crisis extraordinarias. La petición de exenciones de cuotas a la Seguridad Social ya ha sonado en episodios anteriores y ahora vuelve con fuerza, porque muchos profesionales siguen inscribiéndose en el régimen de autónomos marítimos y tienen costes fijos que las vedas y cierres por mortalidad no perdonan.
Investigación y prevención serán claves. Técnicos de la Consellería do Mar trabajan con universidades y centros de investigación para determinar con precisión las causas y diseñar protocolos de actuación más eficaces. A corto plazo, las siembras y la vigilancia pueden mitigar daños; a medio y largo plazo, la respuesta pasa por reforzar la resiliencia de los ecosistemas y por planificar espacios de recuperación que permitan afrontar episodios extremos cada vez más frecuentes.
La reacción política no se limita a la Xunta: las cofradías esperan que el Gobierno central responda a la petición de modificaciones normativas. A falta de confirmación oficial sobre cambios legislativos, la sensación en los muelles es de cautela. Muchos mariscadores coinciden en que las medidas económicas son necesarias, pero no suficientes sin un plan integral que incluya investigación, formación, y cambios en la gestión pesquera y de cuencas fluviales.
En los próximos meses se comprobará si los convenios bilaterales agilizan las labores en el terreno y si las repoblaciones recuperan tallas y densidades aprovechables por el sector. Mientras tanto, las rías y sus gentes esperan que el dinero se transforme en trabajo y en vida para unas villas costeras que llevan generaciones ligadas al mar y que, una vez más, se enfrentan a un desafío que mezcla clima, economía y gobernanza.
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