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La rebaja del IVA empuja los carburantes por debajo de los 2 euros: el diésel cae 24 céntimos en Pontevedra

Vigo, 23 de marzo.— En apenas tres días el paisaje de las gasolineras de la provincia se ha transformado. Lo que hasta el viernes eran precios que rondaban o superaban los dos euros por litro para el diésel, hoy se traducen en una caída pronunciada: de 2,03 euros de media a 1,79, lo que supone una reducción de 24 céntimos y ha dejado en solo 1 la estación en Pontevedra que mantiene el gasóleo por encima de los dos euros. La medida que lo ha provocado es la rebaja del IVA del 21% al 10% aprobada por el Gobierno, con vigencia prevista hasta el 30 de junio.

El efecto inmediato: menos estaciones sobre el umbral del 2

La fotografía hasta hace una semana era familiar para conductores y transportistas: surtidores con precios que tensionaban los presupuestos familiares y las cuentas del sector del transporte. En la provincia de Pontevedra había 28 gasolineras donde el diésel superaba los 2 euros por litro. Tras la entrada en vigor del decreto fiscal, y las variaciones del mercado, esa lista se ha reducido hasta una sola estación que marca 2,018 euros.

Los datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico registran la bajada y sitúan la caída media en la provincia en un 11,8%. A nivel nacional la gasolina sin plomo 95 ha experimentado un descenso que ronda los 29 céntimos por litro: una cifra que, traducida a un depósito de 55 litros, implica un ahorro estimado en torno a 16 euros, según cálculos del Ministerio de Hacienda. En el caso de un depósito de diésel el ahorro aproximado sería de 13,2 euros al pasar de 111,65 a 98,45 euros por llenar 55 litros en los promedios anteriores y actuales.

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No todo es pura transferencia impositiva. La velocidad con la que los descuentos fiscales lleguen al surtidor depende de las decisiones comerciales de las empresas petroleras y de las estaciones independientes. En algunas áreas periurbanas de Vigo y en comarcas rurales de Pontevedra la bajada ya es visible en los paneles; en otras, sobre todo donde la competencia es menor, se espera cierta demora en el traspaso completo al consumidor.

Antecedentes y contexto internacional

La decisión del Ejecutivo responde, según el propio Gobierno, a la necesidad de amortiguar los efectos de las tensiones geopolíticas sobre los precios de la energía. El barril de referencia en Europa, el Brent, cotizaba en torno a los 100 dólares, con un pequeño retroceso desde máximos de 112,54 dólares registrados a finales de la semana pasada. Ese vaivén en la materia prima explica parte de la volatilidad observada en las estaciones, pero la palanca fiscal ha sido la intervención decisiva para acelerar la caída de los precios al consumidor.

Además de la rebaja del IVA, el paquete aprobado incluye medidas por más de 5.000 millones para contener la inflación y ayudas sectoriales, entre ellas una subvención de 20 céntimos por litro para el gasóleo agrícola. La experiencia no es nueva: en 2022 una bonificación similar generó tensiones logísticas y financieras entre las estaciones pequeñas, que en algunos casos tuvieron que adelantar el dinero de la subvención o cerrar temporalmente. Miguel Ángel Salceda, presidente de la Federación Galega de Estacións de Servizo, lo recordó en declaraciones recientes: «el Gobierno tiene mucho margen de maniobra para reducir el precio de los hidrocarburos», reclamando una revisión que, finalmente, se ha materializado.

«Hubo gasolineras en Galicia que tuvieron que cerrar porque no soportaron, financieramente, hacer frente a esos veinte céntimos. Tenían que adelantarlo ellas y disponer de ese dinero», recordó Salceda.

Repercusiones locales y próximos pasos

En Galicia, y especialmente en las Rías Baixas, el combustible forma parte del coste estructural de actividades como la pesca, el transporte de mercancías y la agricultura. Un descenso sostenido en el precio del diésel representa alivio inmediato para armadores y pequeños transportistas que operan en rutas de corto recorrido, muy sensibles al precio por litro. En el mercado agropecuario, la subvención de 20 céntimos para gasóleo agrícola puede suponer un respiro en campañas de primavera aunque, como en 2022, las asociaciones avisan de la necesidad de mecanismos claros para que la ayuda no se convierta en una carga administrativa para las gasolineras rurales.

Políticamente, la medida concede un margen a la administración central en plena tensión por la inflación y por las consecuencias económicas de los conflictos internacionales. Sin embargo, la vigencia limitada hasta finales de junio abre preguntas: la rebaja fiscal es temporal y dependerá de la evolución del mercado global del petróleo y de las decisiones presupuestarias. Si el Brent vuelve a repuntar, el alivio en el surtidor podría reducirse, y la presión sobre hogares y empresas volverá a aparecer en el debate público.

Tampoco faltan críticas: la oposición señala que las medidas son parcheos temporales que no abordan la necesidad a largo plazo de un modelo energético menos dependiente de los hidrocarburos. Desde las administraciones autonómicas y locales se reclama, por un lado, transparencia en el traspaso a precios finales y, por otro, políticas de fondo que impulsen la renovación de flotas, el transporte público y la electrificación, particularmente en zonas rurales de Galicia donde la movilidad privada sigue siendo la única alternativa práctica.

La lectura para el conductor gallego es, por ahora, práctica: repostar será más barato durante las próximas semanas. Para los responsables públicos y las empresas, la prueba será conseguir que esa mejora temporal suponga una ventana para acelerar cambios estructurales. En la provincia de Pontevedra, donde la economía combina actividad industrial, agrícola y marítima, el margen presupuestario que supone ahorrar una decena de euros por depósito puede marcar la diferencia para muchas familias y negocios, pero la estabilidad de ese beneficio depende de factores que escapan al surtidor: cotizaciones internacionales, decisiones fiscales y la capacidad de las estaciones para asumir la logística de las bonificaciones.

Queda por ver si la reducción será suficiente para enfriar la tensión social por la subida de precios o si impulsará a Madrid y a las comunidades a diseñar respuestas de más largo recorrido. A corto plazo, el panel de precios de las gasolineras de Pontevedra ofrece una imagen inusualmente positiva: la sombra del euro por litro parece alejarse, por ahora, del día a día de los conductores.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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