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Fallece mientras labraba una finca en Folgosa: un vecino de Ribadeo muere, presuntamente, por un infarto

Un hombre vecino de Ribadeo falleció la tarde de este lunes mientras araba una parcela en el lugar de Folgosa, en la parroquia de Vilaframil. Según los primeros datos, el agricultor se sintió indispuesto, logró detener el tractor y cayó desmayado sobre el volante; los intentos de reanimación de los servicios de emergencia no lograron salvarle la vida.

Qué ocurrió en la finca

Los hechos se produjeron en una finca próxima a la vivienda del fallecido, en una zona donde la N-634 y las obras de la Autovía del Cantábrico cruzan el paisaje y marcan los ritmos del tránsito local. Vecinos de la zona fueron quienes, al encontrar el vehículo parado y al hombre inconsciente, alertaron a los servicios de emergencia. Una patrulla se personó en primer lugar y, poco después, llegó una ambulancia con los efectivos de Urxencias Médicas del 061.

Los sanitarios practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar durante casi una hora, según fuentes cercanas a la intervención, pero no pudieron revertir el paro. A falta de confirmación oficial por parte de la autoridad sanitaria y del forense, todo apunta a que la causa fue un infarto. Los detalles sobre la identidad y la edad del fallecido no han trascendido públicamente en las primeras horas, por respeto a la intimidad de la familia.

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La escena es la de siempre en los pueblos de interior: una persona trabajando sola en su tierra, un tractor como herramienta habitual y la soledad del campo cuando surge una emergencia. Que el hombre hubiera podido detener la máquina antes de desfallecer evitó un accidente mayor, pero no impidió la tragedia personal y el dramatismo para quienes lo encontraron.

El pulso del campo: riesgos y respuesta sanitaria

La A Mariña, territorio con una población envejecida y dispersa, afronta con frecuencia este tipo de sucesos. No es la primera vez que una incidencia cardiaca en el campo acaba en desgracia por la soledad del trabajador y la dificultad de acceso rápido de los servicios. En los últimos años se han impulsado iniciativas para dotar a centros vecinales y polígonos rurales de desfibriladores externos semiautomáticos y formar a voluntarios, pero la cobertura aún es desigual en comarcas como la de Ribadeo.

La geografía juega en contra: pequeñas parroquias y carreteras secundarias, a veces con señalización suficiente pero con distancias significativas hasta un centro hospitalario. El traslado y el tiempo de respuesta son factores determinantes cuando se trata de una parada cardiaca. Por eso, los profesionales insisten en la importancia de la formación en atención primaria y el acceso a dispositivos salvavidas en los núcleos rurales.

En este caso concreto, la intervención de la patrulla y de los sanitarios fue rápida una vez recibida la alerta. Aún así, la magnitud del esfuerzo de reanimación —casi una hora— evidencia el empeño por salvar la vida del hombre y las limitaciones que impone la propia fisiopatología de los infartos graves.

Reacciones locales y pasos a seguir

En el vecindario de Folgosa, la noticia se propagó con la rapidez que caracteriza a los pueblos pequeños. Los allegados se han mostrado consternados y las autoridades municipales han trasladado sus condolencias a la familia. A falta de la autopsia, la confirmación oficial de la causa de la muerte corresponderá a los facultativos forenses; es habitual que en estos casos se comunique a los familiares una vez concluidos los trámites.

Más allá del dolor privado, el episodio reabre el debate sobre la seguridad y la salud en el medio rural. Los ayuntamientos de A Mariña, junto con la Xunta, han venido desarrollando planes de dotación de desfibriladores y cursos de reanimación para personal de emergencias y voluntarios. Sin embargo, vecinos y representantes municipales suelen recordar que hace falta dar un paso más para llegar a todas las aldeas y garantizar respuestas ágiles en las franjas horarias en que la gente trabaja en el campo.

También se plantea la cuestión preventiva: controles médicos periódicos para agricultores, campañas de concienciación sobre factores de riesgo cardiovascular y fomento de la actividad asociativa que reduzca la soledad de muchos mayores en el rural. En las últimas décadas la despoblación y el envejecimiento han dejado un tejido social más vulnerable; episodios como el de Folgosa ilustran las consecuencias más dramáticas de esa fragilidad.

Los próximos días servirán para clarificar formalmente lo ocurrido. Mientras tanto, el vecindario se prepara para acompañar a la familia del fallecido y para recordar a otro vecino que, como tantos otros, hizo de la tierra su modo de vida. La pérdida revive la memoria de una Galicia rural que resiste, pero que reclama recursos y medidas concretas para que la asistencia sanitaria y las redes de apoyo lleguen a tiempo cuando la vida lo exige.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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