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La Xunta y O´Mega pactan límite de agenda y diez minutos por consulta para poner fin a la huelga en primaria

Un acuerdo alcanzado a última hora entre la Consellería de Sanidade y el sindicato médico O´Mega ha puesto fin a la huelga de atención primaria que durante semanas dejó anuladas miles de consultas en centros de salud de Galicia. El pacto, que comenzará a aplicarse a partir del 15 de junio y estará plenamente integrado en octubre, fija un tiempo medio de consulta de diez minutos por paciente y un máximo diario de 30 pacientes por médico, además de una batería de cambios laborales y retributivos.

Qué incluye el acuerdo y cómo se aplicará

Según las condiciones pactadas, la limitación a 30 pacientes por jornada pretende ser el tope que hasta ahora nunca se había formalizado. Los usuarios que excedan ese cupo —los llamados pacientes «sobresaturados» en la jerga profesional— serán derivados a dispositivos alternativos de atención, y la administración habilitará circuitos de atención específicos para ellos. La Consellería ha extendido la medida también a odontólogos y pediatras, colectivos que habían reclamado criterios homogéneos ante la sobrecarga de trabajo.

La modificación del tiempo medio de consulta a diez minutos es una de las piezas centrales del acuerdo. Los representantes de O´Mega defienden que ese promedio duplica el tiempo efectivo que se venía aplicando en muchas agendas y que permitirá diagnósticos y prescripciones con mejores garantías.

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«El doble de la establecida hasta ahora», apunta O´Mega.

Además de los límites por paciente, el acuerdo introduce cambios en el cómputo de la jornada para los médicos que prestan atención continuada en los puntos de atención continuada (PAC) —uno de los caballos de batalla de los facultativos extrahospitalarios— y reduce el tramo exigido para cobrar la jornada complementaria: de 160 horas anuales actuales a 140 en 2026, y hasta 122 en enero de 2028. La Xunta también ofrece incentivos para guardias voluntarias y mejora las compensaciones por nocturnidad y festividad.

Un acuerdo que llega tras semanas de confrontación

La huelga, que obligó a la Administración a contabilizar la cancelación de más de 70.000 consultas, había tensado las relaciones entre los centros de salud y la Consellería. No era la primera protesta masiva en los últimos años: la primaria gallega arrastra problemas estructurales —plantillas envejecidas, cupos elevados y presión en los PAC rurales— que han llevado a episodios de movilización en 2019, 2022 y durante el inicio de esta legislatura.

En lugares concretos como el centro de salud de O Milladoiro (Ames), que se vio representado en las imágenes de las últimas jornadas de paro, la percepción entre residentes y profesionales es de fatiga acumulada. Fuentes sanitarias consultadas por este periódico reconocen que la falta de personal y la rigidez en la organización de las agendas convierten cada día en un reto logístico. El acuerdo pretende, sobre el papel, mitigar esa fatiga al limitar la sobrecarga diaria.

Otro terreno que quedará despejado por el pacto es el de la especialización médica. La Xunta se compromete a que el MIR sea la única vía de acceso a la especialidad en Galicia y a que desaparezca la categoría FEAP (facultativos de centros de salud con obligación de guardias en PAC), una medida ya adelantada por el Sergas que ahora se materializa en el documento acordado con el sindicato.

Repercusiones inmediatas y dudas sobre la implementación

En las próximas semanas la prioridad será llevar lo pactado a instrucciones de gestión y a cambios en las órdenes de servicio. Para que la limitación a 30 pacientes y el promedio de diez minutos sean una realidad, la Consellería deberá reordenar plantillas, reforzar dispositivos de atención alternativa y prever sustituciones. Fuentes del sector alertan de que sin un aumento efectivo de profesionales, la medida corre el riesgo de transferir la presión a los PAC o a la atención hospitalaria.

Los sindicatos, por su parte, vigilarán que las mejoras retributivas y las reducciones de jornada complementaria se apliquen conforme a calendario. La reducción progresiva del mínimo para cobrar complementos —de 160 a 122 horas— representa un alivio económico para muchos profesionales, pero también exige una previsión presupuestaria clara por parte del Gobierno gallego.

Igualmente, queda por ver cómo se gestionarán las consultas que hoy se cancelan por falta de médicos: la Xunta asegura que no se incrementarán las listas de espera y que los nuevos circuitos evitarán la atención tardía, pero en la práctica será necesario un seguimiento riguroso y un balance público de resultados cuando la medida esté en marcha. La puesta en marcha parcial a mediados de junio servirá como ensayo general antes de la entrada en vigor total en octubre.

Más allá de la primaria urbana, la atención rural plantea retos adicionales. Municipios del interior de Lugo o Ourense, con cupos más dispersos y dificultades históricas para atraer plantillas, pueden encontrar menos margen de maniobra para aplicar límites estrictos sin apoyos adicionales. Por eso, en los próximos meses habrá que estar atentos a las órdenes de refuerzo y a la posible movilidad de profesionales entre zonas.

Si el acuerdo se cumple, supondrá un giro significativo en la política de recursos humanos del sistema sanitario gallego: sanciona por primera vez un tope diario formalizado y aborda la retribución por jornadas complementarias. A falta de confirmación oficial sobre el calendario detallado y los mecanismos de control, los profesionales reclaman que no se trate de una solución cosmética sino de un cambio que realmente haga viable la consulta de familia.

En todo caso, la tregua abre una ventana para que la atención primaria recupere algo de normalidad tras semanas de paros. La ciudadanía, que en ciudades como Vigo, A Coruña y Santiago ya vivió el colapso de agendas, espera resultados tangibles: menos cancelaciones, consultas con tiempo para escuchar y prescribir con criterio y, sobre todo, una primaria capaz de retener a sus médicos. La pelota ahora está en el tejado de la Xunta; será su capacidad de ejecución la que determine si este acuerdo es un punto de inflexión o solo un alivio pasajero.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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