Borja Iglesias, entre la sorpresa y la ambición: «Si se escribiera el guion de la temporada, no acertaría seguro, ni siquiera soñando»
25 de marzo de 2026Miguel Ángel Vázquez3 horas atrás11 lecturas
Borja Iglesias Quintás (Santiago, 1993) vive un año que muchos no habrían firmado ni en sus mejores sueños. Pichichi del Celta, protagonista en la trayectoria del equipo hasta los cuartos de final de la Europa League y convocado en tres ocasiones por la selección española, el delantero gallego pasó este martes por la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y ofreció una conversación serena y reflexiva sobre el presente y los retos que aún tiene por delante.
«No acertaría seguro»: la frase que lo resume
En la sala de concentración, lejos del ruido de Balaídos y de las redes, Borja pronunció una frase que dejó claro su asombro ante la realidad:
«Si se escribiera el guion de la temporada, no acertaría seguro, ni siquiera soñando»
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La contundencia del mensaje no es pose; refleja la mezcla de orgullo y prudencia de un futbolista que ha sabido mantener la regularidad en un curso exigente. Ser el referente ofensivo de un equipo que aspira a volver a Europa no era un plan garantizado al inicio, y menos aún compaginarlo con la ambición de estar en la lista definitiva para un Mundial. A falta de confirmación oficial sobre las alineaciones futuras, Borja prefiere hablar de trabajo diario y de goles cuando toca, no de certezas.
En Las Rozas se le vio concentrado, con la naturalidad de quien ha pasado por varias etapas en su carrera y ahora disfruta del momento sin estridencias. Su cita allí no fue un trámite: acudir a una convocatoria con la selección tiene un eco distinto para un jugador gallego que sigue sintiendo el respaldo de su tierra y, al mismo tiempo, la responsabilidad de representar a España con argumentos en el campo.
Un jugador del país y un proyecto que se asienta
Cabe recordar que Borja no llegó de la nada: su trayectoria desde las categorías inferiores hasta consolidarse como delantero de referencia ha pasado por diferentes desafíos que le han forjado carácter. En Vigo y en toda Galicia se valora su capacidad para aparecer en los momentos decisivos, algo que la afición de Balaídos agradece con goles y con entrega.
No es la primera vez que el Celta sueña con plazas europeas, pero sí puede que no se recuerde una operación de conjunto tan equilibrada entre la solidez defensiva y la efectividad ofensiva como la de esta campaña. Según fuentes cercanas al club, la dirección deportiva observa con cautela y satisfacción el trabajo del equipo: la clasificación virtual en la zona alta de LaLiga y el recorrido en la Europa League son factores que, de confirmarse al final, permitirían diseñar un verano con mayor ambición en el mercado.
Para Borja, el vínculo con la tierra es evidente. Nacido en Santiago y formado en el fútbol español, su figura conecta con la larga tradición gallega de delanteros que llegan desde la cantera local o regresan con ganas de dejar huella. La comunión con la grada —esa comunión que se siente especialmente en noches europeas en Balaídos— ha sido una constante que ha impulsado su rendimiento.
Qué está en juego: Mundial, Europa y el futuro económico del club
El horizonte inmediato tiene varias lecturas. En lo estrictamente deportivo, la confirmación definitiva de una plaza para competiciones europeas condicionará el curso de la planificación estival. Repetir en Europa no solo significaría competir con regularidad continental, sino también mejorar las condiciones económicas del club, lo que podría traducirse en fichajes con mayor proyección o en la renovación de piezas clave.
La presencia de Borja en una lista mundialista, por su parte, depende de varios factores: su estado físico, su rendimiento en las próximas semanas y la competencia en una delantera española que no escasea de alternativas. A falta de confirmación oficial por parte de la selección, el delantero recalca que su único plan es «seguir marcando y ayudar al Celta», mensaje que comparte con respeto hacia la selección y con la ambición de ganarse un hueco por méritos propios.
Desde la perspectiva del club, las decisiones de verano adquieren otra dimensión si el equipo entra en Europa. Los ingresos por derechos, el calendario y la visibilidad influyen en la estrategia: ¿retener a las piezas que han funcionado o dejar espacio para un relevo con miras más ambiciosas? Según fuentes consultadas, la prioridad es crear un proyecto estable que no dependa de un solo ciclo exitoso.
En el plano personal, Borja ha mostrado un perfil sobrio: evita la euforia, cuida su preparación física y mantiene la ambición pero sin convertirla en presión pública. Eso le ha permitido transitar la temporada con cierta calma y con resultados tangibles. Si finalmente llega la llamada definitiva para un Mundial, será la consecuencia lógica de un trabajo constante; si no, quedará la sensación de una campaña memorable que refuerza su estatus en Vigo y en la región.
Quedan semanas de batalla en liga y el desenlace de la Europa League. Para la afición gallega, cada partido de Borja es una oportunidad para soñar. La temporada ha desbordado expectativas: lo inesperado se ha hecho rutina y las decisiones que vengan en verano tendrán que sostener lo logrado. Entre la prudencia y la ambición, el delantero santiagués encarna ahora mismo la mejor noticia de un Celta que quiere consolidarse en el mapa europeo sin perder su raíz local.
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