Este martes, 2 de junio de 2026, más de 625 estudiantes gallegos han comenzado las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) con medidas de atención a la diversidad. Entre ellos, 12 jóvenes con necesidades visuales o motoras se examinan en el Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Pontevedra, un espacio adaptado para garantizar igualdad de condiciones. Las adaptaciones incluyen ordenadores, lupas, exámenes en letra grande y tiempo adicional. Un número récord, que multiplica por tres el dato de hace cinco años.
Los hechos
En pleno corazón de Pontevedra, en un edificio discreto de la avenida de Galicia, una docena de estudiantes con discapacidad visual o movilidad reducida realiza sus exámenes bajo condiciones específicas. No es un centro educativo habitual, sino un recurso especializado gestionado por la ONCE, que este año acoge a jóvenes procedentes de localidades como Ferrol, Ourense o Vilagarcía. Cada uno tiene un acompañante, un espacio individual y herramientas tecnológicas para superar barreras que, hasta hace poco, habrían sido insalvables en una prueba estandarizada.
Esteban Roque, de Ourense, estudiante con déficit visual, ha llegado a primera hora con su ordenador y su cronómetro. Hace las pruebas con un 25% más de tiempo y todo el material digitalizado. A su lado, Candela Porto, natural de Ferrol, revisa su cuadernillo en tamaño A3, con una lupa al alcance de la mano. También dispone de un diccionario digital de latín y apoyo informático. “Lo más duro ha sido estar lejos de casa”, reconoce entre sonrisas. “Pero mi familia me dice que ya han ganado, pase lo que pase”.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
¿Buscas alojamiento en Galicia?
Compara precios en hoteles y apartamentos
Ver en Hotels.com → PublicidadEl sistema no es improvisado. Cada adaptación está validada por equipos psicopedagógicos y avalada por la Consejería de Educación. Las medidas incluyen desde corrección diferenciada en ortografía para estudiantes con dislexia —una norma vigente desde 2019— hasta exámenes impresos en braille o sistemas de lectura asistida. Nadie se examina aquí por casualidad. Cada caso ha pasado por informes, evaluaciones y trámites que, en muchos casos, comenzaron meses atrás.
Servidores VPS en España
VPS con NVMe, tráfico ilimitado y panel de control. Desde 9,95€/mes.
Ver servidores VPS →Contexto y antecedentes
Quien pensaba que la inclusión en la PAU era solo una cuestión de buena voluntad se equivocaba. Hace una década, apenas una veintena de estudiantes en Galicia contaban con adaptaciones. Ahora son 625, el 4,65% del total de presentados, según datos de la CIUG. Un salto cualitativo que no responde solo a una mayor sensibilidad social, sino a una transformación lenta, a veces torpe, del sistema educativo. “Esto es solo la punta del iceberg”, advierte Iván Area, presidente de la CIUG. “El alumnado que llega a la PAU es una minoría frente al que necesita apoyo desde Primaria”.
El crecimiento no es lineal, pero sí constante. En 2021, los estudiantes con medidas de diversidad en la PAU eran alrededor de 200. En 2024, ya superaban los 500. El incremento, más allá del aumento del diagnóstico de trastornos como el TDAH o el autismo, también evidencia que las familias confían más en el sistema. A nadie se le escapa que pedir una adaptación no es una ventaja injusta, sino un derecho. Y que negarla sería, sencillamente, una discriminación encubierta.
Perspectiva y futuro
Lo que ocurre en Pontevedra no es un experimento. Es el resultado de políticas que, aunque aún insuficientes, han ido calando. La clave está en normalizar las adaptaciones, no como excepción, sino como parte del proceso. Difícil no ver en estos exámenes un mensaje más amplio: si un alumno con discapacidad visual puede rendir en igualdad de condiciones, ¿por qué no extender ese principio a otros ámbitos? Al empleo, por ejemplo. A la vida cotidiana. La educación, una vez más, marca el camino.
Un responsable del sector educativo consultado señala que el reto ahora no es solo mantener las medidas, sino anticiparlas. “La detección temprana es esencial. Si no se actúa en Primaria o Secundaria, muchos alumnos no llegan siquiera a la PAU”. No es menor el dato: de cada tres estudiantes con necesidades específicas que entran en Bachillerato, solo uno finaliza. El resto abandona, no por falta de capacidad, sino por falta de acompañamiento. Ahí está la clave del verdadero fracaso escolar.
Impacto en Galicia
En una comunidad donde el envejecimiento y la despoblación acaparan titulares, la inclusión educativa pasa desapercibida. Y sin embargo, marcas como A Coruña, Vigo o Lugo están viendo cómo sus institutos incorporan más recursos para alumnado diverso. En algunos casos, con retraso. En otros, con iniciativas pioneras. Pero en todos, con una certeza: la escuela ya no puede ser una máquina de seleccionar, sino un espacio de acogida. Basta con mirar los pasillos del centro de la ONCE estos días: allí no hay diferencias, solo estudiantes concentrados en su futuro.
625 jóvenes han entrado este año en la PAU con herramientas para competir en igualdad. La cifra habla por sí sola. Pero queda mucho camino. ¿Hasta cuándo seguiremos tratando la diversidad como un extra, en vez de como parte esencial del sistema? La respuesta no está en los exámenes, sino en las aulas de todos los días. Y en la voluntad política para convertir lo excepcional en norma.
Te puede interesar:
Turismo de Galicia — Rutas, playas y gastronomía
Albergue en Sarria — Camino de Santiago desde Sarria
Alojamientos en Galicia — Hoteles, casas rurales y apartamentos
¿Planeas visitar Galicia?
Encuentra hoteles, apartamentos y casas con las mejores ofertas
Buscar alojamiento en Hotels.comAcumula sellos · Consigue noches gratis
Publicidad
Únete a la conversación
Regístrate gratis con tu email para comentar en las noticias. Tu opinión importa.