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Un incendio en Bóveda nos avisa: el peligro de incendio acecha este verano

Un incendio en la parroquia amoeiresa de Bóveda recuerda que el peligro acecha e

La provincia de Ourense volvió a contener la respiración este viernes. Un incendio forestal se activó en la parroquia de Bóveda, en el concello de Amoeiro, exigiendo la intervención inmediata de los medios de extinción autonómicos. Afortunadamente, la rápida actuación de los efectivos desplazados a la zona logró estabilizar las llamas en un plazo de apenas dos horas, limitando los daños materiales a un perímetro muy reducido.

Pocas veces el dispositivo de emergencias funciona con la celeridad que se exige en los meses centrales de la estación estival. Y este viernes, la maquinaria antincendios de la Xunta de Galicia volvió a ponerse a prueba en la comarca de Ourense. Concretamente, las llamas surgieron en la parroquia de Bóveda, una zona de Amoeiro de marcado carácter rural donde el monte sigue siendo un activo fundamental para la comunidad. El aviso se encendió pasadas las tres y cuarto de la tarde, un horario crítico. A esa hora de la tarde, con el calor acumulado del mediodía y la baja humedad ambiental, cualquier pequeño conato puede convertirse en una catástrofe de dimensiones imprevisibles si el viento decide jugar en contra.

Dos horas de infarto en el monte amoeirés

Quien haya recorrido alguna vez estas tierras del interior gallego sabe bien que la orografía no perdona. Cuando el fuego declaró la guerra a los árboles y a la maleza de Bóveda, el operativo de la Consellería de Medio Rural no tardó en movilizarse. Hasta la zona afectada se desplazaron de inmediato dos agentes forestales y cuatro brigadistas, encargados de trazar las primeras líneas de defensa y atacar el frente por tierra. El trabajo de los profesionales en el suelo resultó fundamental para acotar el avance imparable de las llamas.

No es menor el dato de la logística desplegada por aire. Junto al personal terrestre, el centro de mando envió cuatro motobombas para asegurar el suministro de agua, además de un potente despliegue aéreo compuesto por un helicóptero y cuatro aviones. La coordinación entre las palas de tierra y las descargas de agua desde el cielo marcó la diferencia durante la tarde del viernes. La columna de humo se hizo visible desde varios kilómetros a la redonda, generando una lógica inquietud entre los vecinos de las parroquias limítrofes del término municipal de Amoeiro.

La batalla, no obstante, fue intensa pero corta. Conviene recordar que la rapidez de la respuesta institucional es el mejor escudo contra la devastación del monte gallego. En torno a las cinco y cuarto de la tarde, las autoridades competentes pudieron confirmar que el incendio había sido estabilizado. La cifra habla por sí sola: apenas dos horas de lucha activa para reducir el incendio.

El equilibrio de un monte herido

Difícil valorar el daño ecológico con exactitud hasta que los técnicos certifiquen el terreno quemado, aunque los primeros indicios apuntan a un balance afortunado. Por el momento, la superficie afectada por las llamas se ha cifrado en torno a las dos hectáreas. Una cantidad considerable de arbolado y matorral perdido, desde luego, pero infinitamente menor a las miles de hectáreas que han calcinado otros incendios históricos en la misma provincia durante los peores años de sequía. Una vez que el perímetro se dio por controlado, los medios aéreos recibieron la orden de regresar a sus bases, quedando las labores de remate y vigilancia en manos de los efectivos terrestres para evitar temidos reproducidos.

A nadie se le escapa que el final del mes de julio es una fecha de máxima alerta. La vegetación, tras meses de escasez de precipitaciones en el cuadrante noroeste peninsular, se encuentra en un estado de sequedad fisiológica alarmante. El propio monte se convierte en un combustible de altísima volatilidad a la espera de una chispa. Ya sea por la negligencia de un mal cálculo agrícola, por un accidente fortuito o por la mano criminal del ser humano, el resultado es invariablemente el mismo: el patr

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Redacción Galicia Universal

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