Buenas tardes, bienvenidos al resumen informativo de Galicia Universal, hoy catorce de agosto de dos mil veintiséis.
Comenzamos con la noticia más triste del día. Una vecina de ochenta y cuatro años ha fallecido en la parroquia de Crendes, en el municipio coruñés de Abegondo, tras ser arrollada por una motocicleta. El suceso ocurrió a última hora del jueves, cuando la mujer regresaba de dar su paseo habitual en compañía de su grupo. A sus familiares y vecinos, nuestro sentido pésame.
De la tragedia pasamos a la investigación policial. Así se ha destapado la agresión a un menor en Sanxenxo: gracias a una pista digital. Porque, cómo se persigue a un agresor cuando la víctima ni siquiera reside en el municipio donde sufrió el ataque. Ese desafío, habitual en las localidades que multiplican su población durante los meses de verano, marca ahora un caso que esta semana ha dado un giro decisivo gracias al rastro digital dejado por el presunto autor.
Nos trasladamos ahora a la provincia de Ourense, donde muchos vecinos han pasado diez horas a oscuras. Una avería masiva en la red de telecomunicaciones dejó desde anoche sin conexión a usuarios de buena parte de la provincia. Los cortes se han registrado en la capital, en Celanova, en Trives, en O Barco y en O Carballiño.
Y si anoche fallaron las comunicaciones, el calor tampoco da tregua. La capital ourensana ha registrado este jueves, por primera vez en lo que va de mes, una temperatura máxima de cuarenta grados. Un dato que confirma el endurecimiento de las condiciones meteorológicas en el interior de Galicia.
El termómetro y la falta de lluvia dibujan un panorama desolador para el campo gallego, donde los prados se secan y la leche peligra. Pocas imágenes definen mejor a Galicia que la de un prado verde alimentado por la lluvia, pero ese paisaje dejó de ser una certeza este año. La sequía ha mantenido en jaque a la comunidad hasta entrado el mes de agosto, y el recuento de los daños ya ha comenzado.
Esa angustia tiene nombres propios en la Serra do Suído, ese vasto territorio que se extiende como una columna vertebral verde entre las provincias de Pontevedra y Ourense. Allí, donde el agua siempre fue una certeza, ahora se viven días de incertidumbre absoluta. Hay ganaderos que ya no duermen, pendientes de sus animales y de unas explotaciones amenazadas por una economía que depende, literalmente, del cielo.
Cambiamos de tercio y viajamos hasta Lugo, donde existe una discusión urbana que se explica en una sola frase: hay una vía reformada, sin actividad sobre el asfalto, que sigue vedada a los vehículos. Es la Praza de Conde Fontao. La actuación está acabada, pero el entorno permanece cerrado a la espera de que Adif dé luz verde a su apertura. Los vecinos se preguntan, con razón: por qué no abre Adif.
Y cerramos con una de esas historias que solo pueden cont