La polémica ha estallado en Madrid. La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, ha visto cómo sus cifras sobre listas de espera quirúrgicas quedaban en entredicho tras circular datos contradictorios que rápidamente se convirtieron en trending topic bajo la etiqueta de bulo. De hecho, el Ministerio de Sanidad y la propia consejería madrileña han ofrecido recuentos que no cuadran, alimentando una desconfianza que va mucho más allá del partidos de la capital.
Ahora bien, lo cierto es que aquí en Galicia este lío nos importa bien poco si nos limitamos a mirarlo desde la terraza. Porque el debate que se ha abierto —la transparencia real de los datos sanitarios— es de los que tocan de lleno a cualquier gallego que haya esperado meses por una operación de rodilla o de cataratas en el Sergas.
Cómo se cuentan (y se re-cuentan) las esperas
Cabe recordar que las listas de espera se miden de formas muy distintas según quién informe. Hay pacientes en lista estructural, pacientes pendientes de cita, y los famosos «fuera de plazo», aquellos que llevan más de lo que marca la norma. Un centro puede maquillar sus números reubicando pacientes entre categorías sin que nadie se haya operado antes ni después. No es trampa exactamente, pero tampoco es la verdad completa.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →En Galicia, el Sergas publica cada trimestre sus registros estructurales, y la última foto disponible apunta a que los pacientes quirúrgicos pendientes superan con holgura los 60.000, de los cuales una parte importante lleva más de seis meses esperando, muy por encima del plazo que la normativa considera aceptable. La Xunta suele subrayar la mejora respecto a los picos de la pandemia; la oposición, en cambio, prefiere recordar que la espera media quirúrgica gallega se mantiene entre las más altas del conjunto del Estado.
Email profesional para tu negocio
Email con tu dominio, antispam y webmail. Compatible con Outlook y móviles.
Ver planes de email →Y ahí está la retranca del asunto: ambos podrían tener razón según el dato que elijan. Como explica el propio sistema, un paciente puede pasar de lista estructural a lista de consultas pendientes con un simple cambio administrativo. El número baja en el papel, pero la rodilla del vecino sigue igual.
El efecto Madrid en la terra
Lo que ha pasado en la capital de España funciona como un aviso. Cuando un gobierno regional lanza un dato optimista y aparece un registro contradictorio, la credibilidad de todo el sistema sanitario se resiente, también en comunidades donde la gestión es distinta. Los sindicatos sanitarios gallegos llevan años reclamando precisamente eso: que se publiquen los tiempos reales de espera desde la petición, no solo desde que se indica la intervención.
«El problema no es solo la espera, es que el ciudadano no puede comparar cifras porque cada comunidad cuenta lo que le conviene», señala un responsable de una asociación de pacientes gallega.
De hecho, hay una figura que suele quedar en el olvido: la lista de espera de consultas externas, que en Galicia ronda los 350.000 pacientes pendientes de cita entre asistencia primaria y especializada. Es el gran océano donde la polémica política casi nunca se mete, y sin embargo es la primera puerta por la que pasa cualquier enfermo.
Qué puede cambiar
La Comisión Europea ha presionado durante años para armonizar los indicadores sanitarios entre Estados miembros, y el Ministerio de Sanidad trabaja con un sistema de información común. Pero mientras las comunidades tengan margen para interpretar sus propios registros, el riesgo de bulos y medias verdades seguirá ahí, expectante como un radar de la Consellería en plena autopista.
Para el gallego de a pie, la lección es sencilla y algo amarga: desconfiad de los titulares triunfalistas y también de los catastrofistas. La web del Sergas permite consultar los datos estructurales, y aunque sean áridos, conviene leerlos con morriña cero y lupa en mano. Porque al final, la sanidad pública no se defiende con comunicados, se defiende con quirófanos abiertos y datos que aguanten el escrutinio de cualquiera.
Mientras Madrid arde en la polémica, aquí seguimos esperando. Y esperar, ya lo dice el refrán popular de nuestra terra, es un arte que los gallegos dominamos demasiado bien. Quizá sea hora de que también dominemos el arte de exigir números honestos.
Te puede interesar:
Alojamientos en Galicia — Hoteles, casas rurales y apartamentos
Turismo en Galicia — 6.500+ establecimientos y planes
Turismo de Galicia — Rutas, playas y gastronomía