«Ahora ser fascista está de moda». «Ya no da vergüenza decir que vuelva Franco porque saben que no están solos, que otros piensan como él». «Mis compañeros hacen comentarios machistas para encajar en el grupo y ser más populares». «Ellas les ríen las gracias y les apoyan porque quieren estar con ellos». «Incluso hay chicas que humillan a otras chicas para atraer la atención masculina». «Son las chicas pick me, quieren gustar y adoptan el pensamiento machista». Estas son algunas de las respuestas que lanzan estudiantes de ESO y Bachillerato cuando se les pregunta si retrocede el feminismo en España. Los más críos no tienen visión histórica y menos pasado suficiente para observar una evolución, pero los más mayores no lo dudan. Hace unos años la moda era ser feminista, ya no. Ya pasó.
Es la opinión de algunos de los estudiantes del instituto Alexandra Bóveda que integran el Comando Igualdad de este centro público de Vigo. Se reúnen todos los lunes de tres a cuatro y media para que «la revolución feminista empiece en las aulas», explica Blanca Fernández, trabajadora social que colabora de forma voluntaria con las profesoras y antes fue alumna en el Comando Igualdad.Trabaja codo con codo con Priscila Retamozo, antigua alumna y ahora voluntaria en el grupo. Los alumnos, la mayoría chicas, pero también hay chicos, acuden porque «es divertido». Repiten lunes tras lunes porque el Comando Igualdad se ha convertido en «un espacio seguro, donde charlar sin que nadie te juzgue».«En clase, soy bastante reservada porque tengo miedo de que no me acepten, pero aquí digo lo que pienso, nos apoyamos y confiamos los unos en los otros», comenta una joven. «No nos dan la chapa y nos dejan hablar», expone otra estudiante.
Se han apuntado a esta actividad voluntaria y no lectiva porque la charla que les dieron para presentar el programa les convenció, porque iban sus amigos y se dejaron llevar o porque en su casa desde pequeños han respirado el feminismo y se recuerdan desde enanos en las marchas del 8-M. «Entré cuando descubrí mi identidad LGTBI, y aquí me siento cómodo y puedo hablar con tranquiliad» , apunta otro de los estudiantes. Todos se expresan con libertad, sin cortapisas para FARO a cambio de no citar nombres. Charlan mientras pintan los cubos con los que protagonizarán una de las batukadas que este domingo animará la manifestación a favor de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, en Vigo. Antes quedarán para comer, pues el feminismo no está reñido con la fiesta y la diversión.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →Alumnos, docentes y voluntarias, el lunes en la reunión del Comando Igualdad. / Marta G. Brea
Hace una semana se publicó el Barómetro Juventud y Género de FAD que desveló que solo cuatro de cada diez jóvenes en España (38,4 %) se consideran feministas, el porcentaje más bajo desde 2021 cuando entonces llegaba al 49,9 %- Este sondeo muestra también que casi la mitad percibe el feminismo como una herramienta de manipulación política.
Sorprende en el estudio que el feminismo tiene menos predicamento entre los jóvenes que entre los mayores. El 42,1 % de la población general se define como feminista y el apoyo al feminismo aumenta con la edad hasta los 30-39 años, donde alcanza su máximo (52,2 %).
¿Son machistas los compañeros y compañeras de clase de estos alumnos con mirada violeta? «Toda mi clase», responde tajante y sin dudarlo una estudiante ESO. «En mi aula, al menos la mitad», contesta una alumna de Secundaria. Y como una retahíla empiezan a poner ejemplos de actitudes machistas que observan y sufren en sus aula: «El año pasado en mi curso los chicos intentaron que la delegada dimitiera porque decían que el delegado debía ser un chico», expone una joven de Secundaria. «Si tienes muchas amigas, te dicen que eres gay y si lloras te llaman marica», lamenta un alumno de primero de la ESO. «Siempre hay alguno que suelta que todas somos iguales», comenta otra joven.
¿Y cómo llevan ser la joven o el joven que tiene perspectiva de género cuando en clase hay una mayoría silenciosa y una minoría que ahora alza la voz para negar la discriminación estructural que han sufrido las mujeres desde siempre? Pues cuesta. A veces lo más cómodo es formar parte de esa mayoría muda. «Me han llamado feminazi por replicarles, me han tachado de loca, de que tengo problemasa de salud mental por mis ideas igualitarias y cuando conté una situación de acoso sexual que sufrí, el comentario fue pero ¿quién te va a acosar a tí?» cuenta una joven ya en la Universidad, pero que regresa cada lunes al Comando Igualdad y se trae con ella a su novio.
La encuesta de la FAD también revela que un tercio de jóvenes niega la existencia de la brecha salarial de género, lo que refleja divergencias importantes en la comprensión de las desigualdades estructurales.Y un 31% de este grupo de edad defiende el derecho a saber dónde está tu pareja en todo momento, una porcentaje que cae once puntos en la población adulta.
El 32 % de las mujeres jóvenes afirma que su pareja se ha enfadado por no responder inmediatamente a mensajes o llamadas (17,5 % de los chicos); el 27,3 % declara que le han revisado el móvil (17 % ellos) y el 26,6 % que le han dicho con quién puede o no puede hablar (17,2 % ellos).
Cristina López, profesora y coordinadora del Comando Igualdad del Alexandre Bóveda, no se asusta ni sorprende con los datos que arroja la encuesta. Ella lo percibe en el aula: «Noto el retroceso, hay un movimiento reactivo y reaccionario. Ahora en el aula con motivo del 8-M propones hacer una actividad en torno, por ejemplo, a escritoras, y alguno se queja de «por qué solo mujeres». «Tienes que abordar la igualdad casi sin que se den cuenta, deslizarlo porque de entrada hay un grupo que lo rechaza», explica Cristina. Las chicas también protagonizan esa vuelta atrás. »Hay chicas que son más sumisas, dependen más de sus parejas, adoptan su pensamiento», lamenta la coordinadora del Comando Igualdade, para inmediatamente contemplar al grupo que prepara su participación en la manifestación del domingo, sonreir y proclamar que hay «esperanza!». Son la savia nueva del feminismo. «Hay que seguir trabajando, la educación es la clave», concluye.
Blanca Fernández, voluntaria en Comando Igualdad y exalumna en el mismo, advierte de que en una sociedad muy polarizada las aulas son reflejo del mundo de la calle, pero no hay que caer en el desánimo. «Hay mucha desinformación, jóvenes que se quedan solo con los titulares, que no profundizan, debemos alimentar su espíritu crítico para desmontar las falacias». Y el Comando Igualdade e inicitivas similares son fundamentales. «Damos voz a los chicos y chicas, por eso se animan a venir», afirma Blanca Fernández. Los estudiantes lo rubrican uno tras otro: «Lo mejor son los debates que montamos, no solo sobre feminismo, sobre cualquier tema, nos ponemos en círculo y charlamos de lo que nos apetece entre iguales». «Nos escuchan, no nos dan una charla seria y aburrida sobre machismo y hembrismo». «!Montamos cada tertulia, por eso vengo!».
Este curso el Comando Igualdad, con ya catorce años de historia, tiene una vientena de integrantes, y nunca tuvo tantos chicos. Cinco.
¿Buscas una Inversión Segura?
Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual
Solicitar Información Ahora