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Afectados por el “caso ataúdes” relatan el dolor de no saber si las cenizas son de sus seres queridos

Afectados por el “caso ataúdes” relatan el dolor de no saber si las cenizas son de sus seres queridos

Varios familiares de supuestas víctimas declararon el 17 de marzo de 2026 ante la Audiencia de Valladolid en el marco del conocido como «caso ataúdes», que investiga si el grupo funerario El Salvador y empleados sustituyeron féretros por cajas de menor calidad durante incineraciones. Los testigos relataron angustia y dudas sobre la identidad de las cenizas y exigieron respuestas sobre actuaciones que, según dicen, se remontan a principios de los años 2000 en Valladolid y en el crematorio de Santovenia de Pisuerga.

La sesión judicial reunió a afectados que habían contratado los servicios del grupo familiar implicado y que ahora reclaman que se aclare si se produjo un engaño sistemático. Los testimonios se centraron en la falta de información al despedirse de los fallecidos y en la imposibilidad de verificar los restos tras la cremación.

Entre los comparecientes figuraron exclientes que perdieron a sus padres entre 2001 y 2004 y que relataron velatorios celebrados en el antiguo tanatorio de El Salvador, en el Camino Viejo del Cementerio. La acusación sostiene que los imputados concertaron la sustitución de ataúdes en el momento de la incineración, cambiándolos por cajas de inferior calidad.

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Testimonios: angustia y reproches

Amadeo N., que perdió a su padre en 2001 y a su madre en 2002, declaró que no presenció la cremación pero que la incertidumbre sobre la autenticidad de las cenizas es lo que más le afecta. Relató que los cuerpos salieron del tanatorio rumbo al crematorio en Santovenia de Pisuerga, y que desde entonces sobrevuela la duda de si aquello que guardan en los urnas corresponde a sus progenitores.

Fernando S.A., empresario vallisoletano, contó que contrató los servicios del grupo Morchón tras el fallecimiento de su padre, Fidel, el 8 de marzo de 2002, y acusó a la empresa de engaño. Su declaración fue dura: reprochó la actuación del personal y describió el trato como una falta de respeto hacia los difuntos.

«El comportamiento de esta gente ha sido carroñero, los muertos no se merecían esto»

Otro testigo, José Antonio F.L., contó el drama de su familia: su padre, Antonio, murió el 1 de enero de 2004 en Villajoyosa y fue trasladado a Valladolid para su sepultura. Relató cómo su hermana llegó desde Tenerife cinco minutos antes de la cremación y, pese a suplicar que se abriera el ataúd para despedirse, se lo impidieron.

«Lo de menos es el féretro, lo grave es no saber si las cenizas son de tu padre»

Impacto cultural y peticiones de los afectados

En su testimonio, José Antonio resaltó también el componente cultural del daño: se identificó como hijo de madre gitana y señaló que, en esa tradición, el respeto a los muertos es una obligación social y familiar. Dijo que la familia prefirió no contar a la madre, de más de 80 años, los detalles del proceso para evitarle más dolor.

José María C. recordó que la última vez que vio el féretro de su padre fue al salir del tanatorio hacia el cementerio tras cuatro años de enfermedad. Expresó su indignación al conocer que podían ser considerados perjudicados en este procedimiento judicial.

Otros afectados expusieron situaciones similares: padres fallecidos a comienzos de los 2000 y la sensación de que nunca pudieron comprobar con certeza la cadena de custodia de los restos. Algunos relataron voces, llantos y escenas de desesperación al solicitar minutos más para el velatorio o la apertura de la caja, peticiones que, según dijeron, fueron denegadas por el personal del servicio funerario.

La investigación judicial sigue abierta y en la sala se escucharon tanto los testimonios de los familiares como las explicaciones de la defensa y de los acusados, que niegan algunos de los hechos o matizan su alcance. El proceso pretende esclarecer si existió una conducta organizada para sustituir ataúdes o manipular restos, y determinar la responsabilidad civil y penal que pueda derivarse.

Los afectados reclaman una reparación que incluya información completa sobre las actuaciones en los tanatorios y crematorios implicados, y exigen medidas para garantizar la trazabilidad de los restos. Mientras tanto, para muchas familias la duda sobre la identidad de las cenizas sigue siendo una herida abierta.

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M

Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.