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Al menos 30 crucifijos arrancados en una oleada de saqueos que alarma a los cementerios de la provincia de Ourense

Una serie de robos en varios cementerios de la provincia de Ourense ha dejado tumbas profanadas y cruces mutiladas durante los últimos diez días. En total, según los recuentos preliminares de las parroquias afectadas, se han sustraído al menos 30 crucifijos ornamentales; entre ellos figuran intrusiones en cementerios de Celanova, Cartelle y Coles. La investigación permanece abierta y las comunidades locales han mostrado indignación y preocupación por la repetición de estos hechos.

La secuencia de los ataques y el modus operandi

La oleada comenzó el pasado 6 de marzo en el cementerio de San Xoán de Viveiro —lugar de enterramiento de parte de la comunidad de Celanova— y, en cuestión de días, se detectaron actos similares en otros camposantos comarcales. En uno de los episodios más llamativos, en el cementerio de San Eusebio de Peroxa (municipio de Coles), los responsables se llevaron hasta 12 cristos de bronce, material que en el argot del metal se describe como una aleación de cobre y estaño.

El patrón se repite: figuras arrancadas con herramientas, cruces vacías o volteadas y, en ocasiones, otros elementos ornamentales que quedan intactos. En el cementerio de Marabillas, en Cartelle, los vecinos comprobaron la pasada semana hasta tres cruces con los crucifijos arrancados. La uniformidad del procedimiento hace presumir que podría tratarse de un mismo grupo o, en todo caso, de un mismo método de actuación que busca piezas de bronce susceptibles de ser vendidas como chatarra.

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El párroco de Santa María de Fechas, Miguel Blanco, difundió un mensaje a los feligreses para pedir colaboración ciudadana y vigilancia. En su comunicación instó, en palabras textuales, a que alerten a las fuerzas de seguridad «

por si ven algo sospechoso en la zona

«: una llamada a la prudencia que refleja el nerviosismo de comunidades rurales que ya no se sienten inmunes a este tipo de delitos.

Contexto y antecedentes en la provincia

Los robos en cementerios no son inéditos en Galicia, aunque la concentración y la magnitud —media docena de tumbas por camposanto en algunos casos— han sorprendido. En Ourense, donde los panteones familiares lucen a menudo cruces y esculturas de bronce y piedra, la pérdida de estas piezas supone un golpe emocional además del material. Familias que han conservado recuerdos de varias generaciones ven en la desaparición de un cristo algo más que un objeto: la mutilación de la memoria.

En términos administrativos, los cementerios en municipios pequeños suelen depender, en su gestión diaria, de los ayuntamientos y de las parroquias. Esa dispersión de responsabilidades dificulta a veces la instalación de medidas homogéneas de vigilancia: cámaras, iluminación o cerramientos adecuados. En zonas como la comarca de Celanova, con panteones antiguos y acceso por pistas rurales, la vigilancia permanente es técnicamente compleja y costosa.

Además de la dimensión sentimental, está la económica. El bronce sigue teniendo valor en el mercado del metal y, cuando sube su cotización, aparecen las tentaciones. No obstante, las autoridades pertinentes aún no han confirmado si los objetos sustraídos han sido vendidos como chatarra o si se busca otro destino —mercado ilícito de antigüedades, piezas para restauración clandestina—. La investigación abierta intentará trazar esa línea y determinar redes o compradores posibles.

Repercusiones locales y próximos pasos de la investigación

Las reacciones han sido diversas. Vecinos y feligreses expresan tristeza y rabia en igual medida; concejos municipales anuncian que revisarán los planes de seguridad en los camposantos y reclaman coordinación con la Guardia Civil y con las Diócesis para reforzar medidas preventivas. En Celanova, donde se han producido varios episodios, la sensación de vulnerabilidad ha llevado a algunas familias a plantearse modificaciones en sus sepulturas para impedir nuevas sustracciones.

Desde las instituciones locales señalan que la Fiscalía y las fuerzas de orden han sido avisadas y que hay diligencias en curso. No se han hecho públicas detenciones hasta ahora. La investigación intentará, entre otros aspectos, identificar la procedencia de los metales y los puntos de venta, así como si existen cámaras próximas o testigos que aporten trazas del paso de los autores por caminos rurales a horas intempestivas.

Adicionalmente, las parroquias están trabajando en un inventario más riguroso de piezas ornamentales y en campañas de concienciación para que los residentes comuniquen cualquier actividad inusual. Este tipo de iniciativas recuerda a episodios previos en zonas rurales de Galicia, donde la colaboración ciudadana y la rápida comunicación con la Guardia Civil permitieron esclarecer robos. La experiencia sugiere que la combinación de prevención técnica y vigilancia vecinal suele ser la más eficaz en territorios con recursos limitados.

Para las familias afectadas, la prioridad inmediata es recuperar lo que se pueda y reforzar la seguridad emocional alrededor de los lugares de descanso de los suyos. A medio plazo, se anticipa un debate sobre inversiones municipales —cerramientos perimetrales, iluminación LED, cámaras disuasorias— que implicará gasto y decisiones políticas en ayuntamientos con presupuestos ajustados.

La profanación de tumbas abre también una reflexión sobre el patrimonio funerario rural. Nuestra provincia atesora panteones con valor histórico y artístico, no solo símbolos religiosos; su protección requiere diálogo entre administraciones, parroquias y vecinos. A la espera de avances en la investigación, la comunidad reclama respuestas tangibles que impidan que la indignación se convierta en resignación.

Mientras tanto, el rastro de cruces vacías y bases mutiladas en cementerios de Celanova, Cartelle y Coles seguirá siendo un recordatorio tangible de que la seguridad en el medio rural está en el centro del debate. Los próximos días serán clave para conocer si las pesquisas arrojan resultados que permitan recuperar piezas o identificar a los responsables, y para ver si las instituciones atienden las demandas de refuerzo que plantean las comunidades afectadas.

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Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.