Alpine ha presentado en marzo de 2026 la que será la columna vertebral de su futuro A110 eléctrico: la Alpine Performance Platform (APP), una arquitectura concebida para conservar la ligereza y la agilidad propias de la marca pese a la transición a la propulsión eléctrica. La compañía francesa asegura que con esta plataforma podrá ofrecer sensaciones de conducción similares o superiores a las de los deportivos de combustión, resolviendo los principales retos de los vehículos eléctricos deportivos. El anuncio, difundido esta semana, detalla la estructura, la gestión electrónica y los elementos de propulsión que estrenará el primer A110 de batería.
La APP combina una estructura de aluminio de alta rigidez con nuevas técnicas de unión y remachado que, según Alpine, refuerzan el chasis sin penalizar el peso. Sobre esa base se integran dos paquetes de baterías dentro de la propia estructura del vehículo y un sistema eléctrico de 800 voltios, soluciones que responden directamente al problema clásico de los deportivos eléctricos: el aumento de masa y su impacto en la dinámica. La plataforma incorpora además un eje trasero con doble motor eléctrico y una distribución de pesos pensada para el equilibrio, fijada por la marca en un reparto 40/60 entre eje delantero y trasero.
Más allá del bastidor y los grupos moto-generadores, Alpine ha dado relevancia a la electrónica central como pieza clave para reproducir la fidelidad dinámica de sus modelos. El denominado Alpine Dynamic Model (ADM ECU) actuará como cerebro que coordina batería, motores, dirección, frenos y elementos aerodinámicos, con el propósito de lograr una respuesta coherente y modulable en escenarios de conducción deportiva. La marca explica que esa integración permitirá ajustes finos en tiempo real que optimicen la reacción del coche al hilo de volante y a las demandas del conductor.
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Conoce más →Uno de los sistemas estrella que la firma ha avanzado es el Alpine Active Torque Vectoring (AATV), que reparte el par entre las ruedas traseras con una frecuencia de actuación de hasta cada 10 milisegundos. Esa capacidad de dosificación rápida busca mejorar la estabilidad en curva y la sensación de ligereza, neutralizando la inercias propias de los vehículos eléctricos pesados. Según Alpine, esta gestión activa del par será determinante para mantener la precisión y la agilidad que definen la identidad del A110.
La arquitectura contempla asimismo nuevas suspensiones de aluminio y soluciones específicas para frenos y dirección, diseñadas desde cero para este esquema eléctrico. El objetivo explícito de Alpine es evitar la mera traslación de componentes de modelos térmicos a coches eléctricos y, en su lugar, crear sistemas que trabajen en conjunto con la plataforma. Esa filosofía responde a la insistencia de la marca por que su A110 EV no pierda el carácter de coche centrado en el conductor.
La propuesta técnica se enmarca en la despedida reciente del A110 de combustión, culminada con la edición especial A110R Ultime, y supone el paso definitivo hacia la era eléctrica de Alpine. La firma insiste en que la APP permitirá no solo mantener las señas de identidad históricas, sino también ofrecer prestaciones propias de los deportivos más exigentes. No obstante, la compañía no ha detallado cifras concretas de potencia, autonomía o entregas comerciales en el comunicado difundido.
Los retos que afronta Alpine no son exclusivos: cualquier fabricante de deportivos eléctricos debe lidiar con la masa adicional de las baterías, el empaquetado térmico y la preservación de la sensibilidad al volante. En ese sentido, la combinación de una estructura ligera de aluminio, baterías integradas y un sistema eléctrico de 800 V constituye la respuesta técnica que más fabricantes están explorando para limitar compromisos. Especialistas del sector señalan que la eficacia real se medirá en la pista y en las pruebas de conducción, donde la electrónica y la puesta a punto del chasis deben traducirse en sensaciones palpables.
El primer modelo que empleará la Alpine Performance Platform será la nueva versión eléctrica del A110, cuyo lanzamiento comercial Alpine sitúa en los próximos años sin concretar fechas definitivas. La marca aspira a que ese vehículo recupere la condición de referencia entre los deportivos ligeros, ahora en clave eléctrica, y que sirva de base para futuras propuestas dentro de su catálogo. Para los aficionados y para el mercado, la apuesta de Alpine plantea la pregunta esencial sobre hasta qué punto un deportivo eléctrico puede igualar o superar el tacto de un motor de combustión; la respuesta llegará cuando el A110 EV ruede en carretera y circuito.
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