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Anatomía de una derrota

Anatomía de una derrota

Thiago, en la frontal del área del Celta, ante Fer López y Javi Rodríguez, con Vinícius pidiendo la pelota. | MARTA G.BREA

La quinta derrota del Celta en Liga ante su afición dejó un amargo poso porque llegó de rebote en el descuento, después de que Aspas mandase un balón al palo, y como consecuencia de una acción en la que los célticos reclamaron falta sobre Fer López que el colegiado pasó por alto.

Pero este nuevo tropiezo en casa comenzó a gestarse pronto, con un despiste en un córner que Tchouameni aprovechó para abrir el marcador. Los célticos llegaban a la cita con unas altas expectativas de sumar la quinta victoria consecutiva ante un rival diezmado por las bajas y en dinámica negativa tras encadenar dos derrotas.

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Tras el partido, Giráldez analizó la anatomía de una derrota que «escuece», además de dejar «chafados» y «fastidiados» a los célticos, que buscan alivio en el sexto puesto que seguirán ocupando el lunes y en el ilusionante duelo europeo con el Lyon.

Problemas en la fluidez y la presión

Echó en falta Giráldez que su equipo mantuviese ante el Real Madrid la fluidez con el balón que venía mostrando en las últimas citas. Las incontables pérdidas permitieron al rival mayor control y minimizar las acciones ofensivas del Celta, que conseguía robar la pelota con la defensa en bloque bajo pero sin capacidad para sostener posesiones largas para poder atacar al Real Madrid.

Empeoraron los célticos en este aspecto en la segunda parte.

El entrenador céltico también se quejó de que su equipo estuviese desajustado y con dudas en la presión, lo que le obligaba a perseguir al rival más de lo deseado para recuperar la pelota y aplicar el plan de dominar el partido ante un Real Madrid con ausencias muy notables como las de Mbappé, Bellingham, Camavinga o Rodrygo.

Tras el descanso, se corrigieron esos desajustes, pero se perdió fluidez con la pelota. El Celta estuvo demasiado tiempo defendiendo cerca de su portería y lo pagó, a pesar de conceder solo tres disparos a portería.

Errores defensivos y planteamiento táctico

Giráldez mostró su enfado por el error de atención en el gol de Tchouameni en el inicio. El francés se encontró solo en la frontal para preparar el tiro ajustado a un palo que superó a Radu después de que Güler sacase un córner en corto.

Los célticos se quedaron soldados a su área y solo Starfelt salió con retraso a intentar neutralizar la acción.

Deseaba el Celta jugar sin prisas, madurar el partido teniendo en cuenta que el banquillo de Arbeloa estaba plagado de jugadores del Castilla sin experiencia y que meses antes habían caído ante el Fortuna en Balaídos.

Una cocción a fuego lento esperaba Giráldez, que contaba con ganar la posesión de la pelota para fatigar a un rival con escasos recursos.

El Real Madrid desactiva al Celta

Los de Arbeloa consiguieron desactivar el buen juego que el Celta venía exhibiendo en las últimas semanas. Sin fluidez con el balón y con los desajustes en la presión, el conjunto celeste se mostró incómodo durante muchos minutos.

Así, el Real Madrid pudo llevar la iniciativa con facilidad, volcando el juego hacia la derecha, metiendo a Vinícius por dentro y sin un delantero de referencia.

Según Giráldez, esta situación llevó a su equipo a desesperarse ante la incapacidad para llevar adelante el plan preconcebido de un partido que de ganarse llevaría a los célticos a igualar con el Betis en la quinta plaza con 43 puntos y alcanzar la permanencia «virtual» de la que hablaba su entrenador.

El buen momento del Celta y los problemas del Real Madrid ante las numerosas y notables bajas, sumadas a sus malos resultados dispararon las expectativas para que Balaídos pudiese celebrar una victoria que ante este mismo rival se le resistía desde 2014.

Y con tantas ilusiones puestas en la victoria, el equipo celeste no supo resolver las dificultades que se le presentaron para convertirse en un serio candidato a la quinta plaza.

Autocrítica y polémica arbitral

Giráldez no rehuyó la autocrítica al analizar la derrota ante el Real Madrid: «Mi planteamiento no ha estado bien en cuanto a las soluciones que teníamos en el banquillo para lo que estaba pasando y hemos empeorado, bajo mi punto de vista, con los cambios», que no comenzaron a producirse hasta el minuto 69, con la entrada de Fer López, Hugo Álvarez y Jones El-Abdellaoui por Williot, Jutglà y Borja Iglesias.

Aspas apareció en el minuto 83 y hasta el madridista Dani Carvajal aplaudió su irrupción en el duelo. Tardó tres minutos el moañés en protagonizar una acción que pudo cambiar el partido.

Recibió el balón de Jones en el área y se giró para rematar cruzado. El balón se estrelló en el palo. Ya en el descuento llegó el tanto de Valverde, de rebote.

No pasó desapercibida la actuación de Díaz de Mera en la jugada clave, en la que no sancionó una falta sobre Fer López, mientras el balón acabó recogiéndolo al borde del área Valverde para marcar tras rebotar en Marcos Alonso.

Hasta L’Equipe se hizo eco ayer de las críticas del exárbitro Iturralde Fernández en la Cadena Ser por esa acción: «Cree que el resultado podría haber sido diferente si el árbitro hubiera sancionado esta falta, que considera flagrante», apuntaron en el diario francés.

Laporta, expresidente del Barça, fue más lejos: «El Madrid, cuando está en dificultades, tiene ayudas arbitrales».

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Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.