La Vuelta Femenina 2026, que se disputará del 3 al 9 de mayo y que cuenta con el patrocinio de Carrefour.es, tendrá un marcado acento gallego y reservará para la recta final dos ascensos de gran dureza que pueden decidir la carrera. El recorrido oficial, presentado en el auditorio municipal de Ribeira, incluye cuatro de las siete etapas en suelo gallego y por primera vez incorpora la subida al mítico Angliru en la jornada definitiva. La organización ha diseñado un trazado que combina etapas para velocistas, recorridos rompepiernas en la comunidad y un doble cierre en Asturias pensado para coronar a la vencedora en la montaña.
La cuarta edición de la prueba llega con Galicia como protagonista y toma el relevo de Barcelona, que en ediciones anteriores ejerció como gran punto de salida. La presencia de cuatro etapas repartidas por las cuatro provincias sitúa a la comunidad en el centro del espectáculo ciclista y convierte a ciudades y villas gallegas en escaparate internacional durante una semana de mayo. La presentación en Ribeira puso de manifiesto la intención de la organización de equilibrar etapas rápidas y jornadas de desgaste, con especial atención a los finales en alto.
La primera etapa arrancará en Marín y cubrirá 113 kilómetros con meta en Salvaterra de Miño, tras la ascensión a dos puertos de tercera categoría, el Alto do Cruceiro y el Alto da Portela, que prometen selección y escapadas. La etapa ofrece terreno exigente a lo largo del trazado, con repechos capaces de fragmentar el pelotón antes de la llegada, y será una oportunidad para corredoras con capacidad para aguantar subidas cortas y explosivas. La colocación de estos puertos en la jornada inaugural anticipa una carrera abierta desde el primer día.
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Conoce más →La segunda etapa llevará al pelotón desde Lobios hasta San Cibrao das Viñas, en Ourense, sobre 109 kilómetros marcados por un continuo sube y baja que, aunque no incluye grandes puertos, presenta un perfil rompepiernas. Ese recorrido favorecerá a corredoras con resistencia y buena táctica de equipo, que podrán aprovechar los tramos ondulados para lanzar movimientos. La tercera etapa, entre Padrón y A Coruña, será la más propicia para las sprinters: 121 kilómetros sin grandes dificultades, concebidos como la mejor opción para una llegada masiva.
La cuarta jornada en Galicia discurrirá entre Monforte de Lemos y Antas de Ulla sobre 115 kilómetros e incluye dos ascensiones de tercera categoría, el Alto de Oural y el Alto da Vacariza, que volverán a endurecer la prueba. Se espera que esa etapa rompa el pelotón y otorgue margen a corredoras que busquen la general antes de la salida de Galicia. En conjunto, las etapas gallegas combinan oportunidad para velocistas con tramos donde la estrategia y los equipos jugarán un papel decisivo.
Tras abandonar la comunidad, la carrera enlaza con una etapa de transición entre León y Astorga, de 119 kilómetros, que aunque contiene dos puertos de tercera categoría —Collada de Olleros de Alba y Alto de La Garandilla— no presenta una dureza extrema y servirá para recuperar fuerzas antes de las jornadas decisivas. Esa etapa se perfila como un respiro relativo, en el que las escuadras con líderes en la general podrán proteger sus posiciones y preparar el asalto a las cimas asturianas.
Las dos últimas jornadas, ya en Asturias, son las que la organización ha diseñado para sentenciar la prueba. En primer lugar se afrontará la subida a Les Praeres, en Nava, un puerto de primera categoría de 3,85 kilómetros con una pendiente media que roza el 13%, capaz de provocar diferenciales importantes entre las favoritas. La dureza de Les Praeres convertirá esa etapa en un examen de fuerza pura y colocará a las aspirantes a la victoria en la tesitura de atacar o defenderse en plena montaña.
El broche lo pondrá, por primera vez en la historia de la Vuelta Femenina, la ascensión al Angliru, un coloso emblemático por sus rampas extremas y por la historia que arrastra en la Vuelta masculina. La inclusión del Angliru eleva el listón de la prueba y deja claro que la general probablemente se decidirá allí, ya que sus pendientes máximas —con tramos que habitualmente superan el 20%— exigen capacidades de escalada extraordinarias y una gestión perfecta del esfuerzo por parte de las corredoras y sus equipos.
La presencia de la prueba en Galicia es también una ventana económica y turística para la comunidad: cuatro salidas y llegadas repartidas por la geografía autonómica supondrán visibilidad mediática y movimiento de equipos, staff y aficionados durante varios días. La organización subrayó en Ribeira el interés por combinar exigencia deportiva y promoción territorial, y el calendario de mayo convierte a la carrera en un reclamo deportivo en plena temporada europea.
Con un trazado que mezcla oportunidades para las velocistas y dureza en la montaña, la Vuelta Femenina 2026 promete emoción hasta la última ascensión. Del 3 al 9 de mayo, Galicia volverá a ser protagonista en una edición que pretende consolidar a la prueba como una referencia del ciclismo femenino y poner a prueba a las mejores especialistas en un itinerario que culmina con dos finales de gran exigencia en Asturias.
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