Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil, fue trasladado el viernes al hospital DF Star de Brasilia tras sufrir una broncoaspiración que ha provocado la acumulación de líquido en sus pulmones, fiebre y una disminución del oxígeno en sangre. El ingreso se produjo después de que presentara escalofríos y vómitos durante la madrugada en el Complejo Penitenciario de Papuda, donde cumple condena. Por el momento no existe una fecha prevista de alta y el equipo médico mantiene pruebas complementarias para precisar el diagnóstico. La situación ha motivado la movilización de su entorno político y pedidos de atención especial por motivos humanitarios.
El traslado se produjo a primeras horas del día cuando los responsables sanitarios de la prisión consideraron necesario llevarlo a un centro hospitalario al detectarse signos de mala evolución. A las puertas del DF Star, el senador Flávio Bolsonaro ofreció una comparecencia en la que explicó que, según los médicos, la acumulación de líquido pulmonar es superior a episodios anteriores. Flávio, que acompañó el ingreso de su padre, calificó el cuadro como el más grave de las internaciones recientes y pidió a la Corte Suprema que reconsidere la concesión de prisión domiciliaria por razones humanitarias.
Los facultativos detallaron que la broncoaspiración —la entrada de contenidos del estómago en las vías respiratorias— puede desencadenar una infección pulmonar severa y empeorar la oxigenación, por lo que han iniciado pruebas para valorar la extensión del daño y la respuesta a tratamiento. En las primeras horas de atención le han detectado fiebre y una reducción de los niveles de oxígeno en sangre, por lo que permaneció monitorizado y con soporte médico. Los especialistas han optado por no fijar aún una fecha de alta y mantienen observación estrecha ante el riesgo de complicaciones.
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Conoce más →Bolsonaro cumple una condena de 27 años impuesta por su participación en un intento de golpe de Estado, por lo que esta es su primera salida desde que el pasado 15 de enero ingresó en el Complejo Penitenciario de Papuda. Hasta ahora había sido atendido en otras ocasiones por problemas derivados de la agresión con arma blanca que sufrió en 2018 durante la campaña electoral, que le produjo heridas abdominales y complicaciones crónicas. En diciembre y enero pasó un periodo hospitalario prolongado mientras estuvo en una celda especial de la Policía Federal, donde fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas.
La apelación de su entorno a la humanidad del tratamiento y a la posibilidad de prisión domiciliaria ha chocado en ocasiones con la negativa de las instancias judiciales a conceder ese beneficio. El senador ha insistido en que la situación sanitaria de su padre requiere medidas excepcionales y ha reprochado que los tribunales valoren más el riesgo de fuga que el interés médico. Las cortes superiores han rechazado peticiones similares en el pasado, alegando motivos de seguridad y el carácter de la condena dictada.
El caso también adquiere relieve político: Flávio Bolsonaro figura como candidato de la formación de su padre para las elecciones presidenciales de octubre, y la condición de salud del expresidente ha alimentado tanto la campaña de sus seguidores como las críticas de sus adversarios. La hospitalización plantea interrogantes sobre la logística de su custodia y del acceso a tratamientos especializados, además de avivar el debate sobre cómo deben compatibilizarse el cumplimiento de sentencias y la atención sanitaria de detenidos de alto perfil público.
Desde el punto de vista clínico, la broncoaspiración es una complicación conocida en personas con antecedentes de intervención abdominal y problemas de deglución, y puede derivar en neumonía por aspiración, que requiere antibioterapia y soporte respiratorio en función de la gravedad. Los médicos han señalado que la prioridad es estabilizar la oxigenación y controlar la infección potencial antes de considerar el regreso al establecimiento penitenciario. Hasta que no evolucionen los parámetros respiratorios y no se descarte una infección severa, el alta no está sobre la mesa.
Fuentes cercanas al equipo sanitario y al entorno político han evitado especulaciones sobre un pronóstico definitivo y subrayan que cualquier decisión sobre la situación carcelaria dependerá tanto de criterios médicos como judiciales. Mientras tanto, la internación de Bolsonaro seguirá siendo objeto de seguimiento tanto por los servicios de salud como por los actores políticos, que vigilan de cerca cualquier desarrollo que pueda afectar al calendario electoral y a la estabilidad institucional.
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