Gemma V. Q., de 48 años, fue arrestada tras rociar con parafina y prender fuego en la madrugada del viernes a su pareja, Eduardo S., de 49, mientras dormía en su domicilio de Chiva (Valencia), según fuentes policiales. El suceso ocurrió alrededor de las 3:30 de la madrugada en una vivienda situada en la calle Rubio y, según la detenida, la motivación fue que la víctima la maltrataba y se burlaba de ella de forma habitual. La Guardia Civil la detuvo en el lugar y la instrucción del caso continúa abierta mientras el hombre permanece hospitalizado. La investigación trata de aclarar las circunstancias exactas del ataque y si existían denuncias previas por malos tratos.
El herido fue trasladado de urgencia al Hospital Universitario y Policlínico La Fe de Valencia, donde permanece ingresado en la unidad de grandes quemados en estado crítico. Los médicos temen por su vida debido a la extensión y gravedad de las lesiones: según las mismas fuentes, las quemaduras afectan a una superficie cercana al 90 % del cuerpo y son en su mayoría de segundo grado, si bien la intensidad no es uniforme y esa variable mantiene una débil esperanza de supervivencia. Los facultativos han señalado que la evolución en las próximas horas será determinante para el pronóstico.
Los vecinos alertaron al escuchar los gritos del hombre, que salió al balcón en llamas pidiendo auxilio, y llamaron al 112. La Policía Local fue la primera en llegar y ante la gravedad de las lesiones decidió trasladarlo al centro de salud de Chiva, desde donde el personal sanitario solicitó la intervención de una ambulancia del SAMU para evacuarle a La Fe. Agentes de la Guardia Civil se personaron en la vivienda y procedieron a la detención de la mujer tras recabar el testimonio inicial de los testigos y de la propia implicada.
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Conoce más →Según han relatado fuentes oficiales, la detenida reconoció ante la Policía Local y posteriormente ante la Guardia Civil que roció a su pareja con parafina procedente de una garrafa que utilizaban para alimentar una estufa de queroseno y le prendió fuego. La parafina, un derivado del petróleo altamente inflamable, se usa frecuentemente como combustible doméstico en este tipo de aparatos, lo que explica la rápida propagación de las llamas. La mujer alegó que su acción fue consecuencia de un historial de malos tratos, tanto psicológicos como físicos, que dijo haber sufrido por parte de la víctima.
La pareja residía en el primer piso del número 22 de la calle Rubio, encima del establecimiento que regentaba la víctima, dedicado a la reparación de motocicletas y a la venta de herramientas agrícolas, entre ellas motosierras de una conocida marca alemana. Fuentes del caso han precisado que en principio no constan en los registros denuncias formales anteriores por malos tratos entre ambas partes, aunque las declaraciones de la detenida han puesto ese dato bajo examen por parte de los investigadores. Los agentes recaban ahora testimonios de allegados y vecinos para reconstruir la relación y los episodios previos.
La Guardia Civil mantiene abierta la investigación y la detenida está a disposición de las fuerzas de seguridad mientras se completan las diligencias para su puesta a disposición judicial. Por el momento, se le imputa un delito de intento de asesinato por la gravedad del ataque y la manera en que se produjo, a la espera de que el juzgado competente adopte las medidas cautelares pertinentes. Los investigadores trabajan también para determinar la posible existencia de un contexto de violencia de género que pudiera agravar la responsabilidad penal.
El caso ha puesto de nuevo sobre la mesa la dificultad que tienen las víctimas para denunciar situaciones de maltrato y las complejidades que rodean la valoración de riesgos en relaciones donde ambos miembros conviven. Representantes de asociaciones de apoyo a víctimas de violencia machista recuerdan que la ausencia de denuncias previas no invalida la existencia de abuso y subrayan la importancia de los canales de ayuda y de la intervención precoz. Las autoridades locales han asegurado su colaboración con los cuerpos policiales para esclarecer los hechos.
Mientras tanto, el pronóstico de Eduardo S. dependerá de la evolución clínica en las próximas horas, según los especialistas de La Fe, que mantienen medidas intensivas para estabilizarle. La escena en Chiva permanece bajo investigación y la vivienda ha sido inspeccionada por agentes especializados en incendios y delitos contra las personas. El suceso ha conmocionado al municipio, donde vecinos y comerciantes siguen pendientes de las novedades judiciales y del estado del herido.
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