Diego García, portero del CD Arenteiro, reclamó este martes una victoria urgente para aliviar la situación del equipo tras el empate del pasado sábado frente al Real Madrid Castilla en Espiñedo. El guardameta ourensano, que volvió a la titularidad después de trece encuentros en el banquillo, advierte de la necesidad de puntos de inmediato y señala el próximo desplazamiento a Zamora como una oportunidad clave para encadenar triunfos. La urgencia se explica por la posición delicada en la clasificación y por la convicción de que aún quedan partidos suficientes para lograr la salvación si llega una reacción rápida.
El empate ante el filial blanco supuso, además, el estreno en el banquillo del técnico Juanfran García, que no pudo estrenarse con victoria pese a ver a su equipo competir con intensidad. El encuentro volvió a dejar sensaciones agridulces: el Arenteiro plantó cara y mereció al menos mantener la igualdad, pero la falta de resultados convertidos en puntos es la principal preocupación de la entidad. Para Diego, el rendimiento colectivo no ha sido el problema principal en muchos partidos, sino pequeños detalles y cierta mala fortuna que les han privado de sumar más.
García aprovechó para recordar su vínculo con el club: es el futbolista con más temporadas en la plantilla, ya que aterrizó en el equipo cuando militaba en Tercera División y afronta su sexta campaña. A su juicio, el Arenteiro de ahora nada tiene que ver con el de entonces, por la categoría y la exigencia, aunque guarda un recuerdo cariñoso de aquellos años iniciales caracterizados por un ambiente más familiar y la ilusión de una plantilla en crecimiento. También destacó el valor que supone competir en una categoría profesionalizada frente a rivales con presupuestos y plantillas superiores.
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Conoce más →Sobre el tramo actual de la temporada, el portero ourensano sostuvo que la situación es complicada pero no irreversible: “Sabemos que el fútbol es caprichoso y nunca sabes lo que te puede deparar”, dijo, confiando en que una racha de dos o tres victorias cambie el escenario. Restan once jornadas por disputar, una cifra que, para él, aún ofrece puntos suficientes para alcanzar la permanencia si el equipo logra sumar con regularidad. Por eso insistió en la trascendencia del próximo partido ante el Zamora, que considera fundamental para comenzar esa ansiada reacción.
En su análisis de los motivos que han llevado al Arenteiro a esta tesitura, García rechazó señalar un único culpable. Señaló, no obstante, que la inestabilidad en la organización y en la plantilla ha dejado huella: muchos cambios en pretemporada, ajustes en el mercado de invierno y hasta tres entrenadores a lo largo del curso han dificultado la continuidad. A pesar de ello, reivindicó el carácter del grupo, que en su opinión ha sido capaz de competir ante todos los rivales y sólo perdió puntos por detalles que podrían haberse resuelto a su favor.
El regreso a la portería tras trece jornadas sin jugar no fue sencillo para el ourensano, que admitió el sinsabor que supone pasar tiempo en el banquillo cuando se vive el fútbol con pasión. Explicó que intentó apoyar desde fuera a su compañero titular, Alvin, animándole y manteniendo la unidad del vestuario durante ese periodo. Ese comportamiento, dijo, forma parte de la responsabilidad de los veteranos en un vestuario donde la convivencia y el respaldo mutuo siguen siendo imprescindibles.
Sobre la llegada del nuevo preparador, García subrayó la profesionalidad y la claridad del técnico valenciano. A pesar de haber dirigido al equipo apenas en tres entrenamientos y el partido frente al Castilla, percibe en Juanfran García a alguien con experiencia y capacidad para motivar al grupo, valores que considera necesarios para afrontar la recta final. El guardameta confía en que las ideas del entrenador se traduzcan pronto en resultados que modifiquen la dinámica actual.
El mensaje del portero es, en definitiva, de responsabilidad y optimismo contenido: queda mucho tiempo, pero la necesidad de recuperar la confianza y los puntos obliga a actuar ya. Para Diego, la clave pasa por recuperar la eficacia en las áreas y, sobre todo, por convertir las ocasiones y evitar errores que han costado resultados. En ese camino, el desplazamiento a Zamora aparece como la primera parada ineludible para un Arenteiro que busca respirar en una temporada en la que la permanencia sigue siendo el objetivo principal.
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