Dos cazas españoles de la misión de la OTAN desplegada en el Báltico interceptaron y escoltaron este jueves dos aviones rusos SU-24D cerca de la frontera de Lituania, según confirmó el Comando Aéreo de la Alianza. El lanzamiento de alerta rápida, conocido como Alpha Scramble, salió desde la base aérea de Siauliai y tuvo lugar el 12 de marzo de 2026 para vigilar y proteger el flanco oriental. La operación forma parte de la misión conocida como «Centinela Oriental», activada por la OTAN para responder a las actividades aéreas y la presencia de aeronaves rusas en las proximidades de los estados aliados. No se informó de incidentes más allá de la identificación y el posterior acompañamiento de las aeronaves rusas.
Según el mensaje publicado por el Comando Aéreo aliad o en sus redes sociales, los cazas españoles local izaron a las dos unidades SU-24D mientras volaban en el espacio aéreo internacional próximo a las fronteras de la OTAN y procedieron a interceptarlas y acompañarlas. La maniobra buscó establecer contacto visual y garantizar que las aeronaves no penetraran en el territorio aliado, una práctica habitual en las misiones de policía aérea del Báltico. Las fuentes oficiales precisaron que la intervención se desarrolló con normalidad y sin contratiempos, y que los aviones rusos continuaron su ruta una vez concluidas las verificaciones.
España participa en la operación con un destacamento establecido bajo el nombre «Vilkas», que incluye dos cazas C.16 Eurofighter Typhoon y un avión cisterna para repostaje en vuelo. Madrid comunicó su adhesión a la misión el 12 de septiembre de 2025, en solidaridad con los aliados tras la convocatoria del artículo 4 por parte de Polonia, motivada por la incursión de un dron ruso los días 9 y 10 de septiembre de 2025. Desde entonces, los medios desplegados por España han permanecido en alerta rápida (QRA) para responder a este tipo de desplazamientos aéreos en la zona. La presencia española forma parte de un esfuerzo multinacional para vigilar y reforzar la integridad del espacio aéreo aliado.
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Conoce más →La Operación «Centinela Oriental» fue lanzada con el objetivo de incrementar la capacidad de la OTAN para detectar, identificar y, si procede, interceptar aeronaves y dispositivos aéreos no identificados que se aproximen al flanco oriental. Además de la labor de los cazas, la misión integra patrullas aéreas, apoyo logístico y coordinación con las fuerzas nacionales de los países bálticos y Polonia. La intensificación de estos vuelos responde al incremento de la actividad aérea rusa desde el inicio de la guerra en Ucrania, que ha obligado a la Alianza a reforzar sus medidas de vigilancia y reacción en el este de Europa. La OTAN subraya que estas acciones buscan disuadir y garantizar la seguridad colectiva de los aliados.
Fuentes militares consultadas señalan que las intercepciones aéreas se han vuelto rutinarias en los últimos años y que la mayoría de ellas se limitan a procedimientos de identificación y escolta hasta que las aeronaves se alejan de las fronteras aliadas. No obstante, cada episodio se registra y analiza para evaluar posibles cambios en las tácticas o patrones de vuelo de las fuerzas rusas. La existencia de protocolos claros y del sistema QRA permite, según los mandos, una respuesta rápida y coordinada que minimiza riesgos de escalada. En este caso no hubo comunicaciones públicas directas desde Moscú sobre el incidente.
La actividad aérea rusa en la región ha incluido tanto vuelos de combate como el uso de drones, lo que motivó la adopción de contramedidas específicas por parte de la OTAN el año pasado. La declaración del artículo 4 por parte de Polonia, que obliga a consultas entre aliados, fue el detonante político que aceleró el despliegue de la operación, cuyo calendario no tiene fecha de finalización establecida. Los países bálticos han reclamado en repetidas ocasiones un mayor apoyo aliado ante lo que consideran provocaciones y pruebas de capacidad por parte de Rusia. En Bruselas, responsables de la Alianza insisten en que la presencia militar aliada es preventiva y orientada a la defensa colectiva.
El papel de España en estas tareas reafirma su compromiso con la seguridad europea y con los compromisos asumidos en el marco de la OTAN, apuntan fuentes del Ministerio de Defensa. La participación española permite, además, que las capacidades de reabastecimiento y alerta rápida estén disponibles en la región, lo que facilita la operatividad conjunta con otros contingentes. Expertos en defensa consultados recuerdan que la interoperabilidad entre aeronaves y centros de mando es clave para evitar incidentes y asegurar una respuesta proporcional y mesurada frente a actividades aéreas potencialmente hostiles. El mantenimiento de estas fuerzas en el Báltico responde asimismo a una demanda de estabilidad en los países vecinos.
Analistas militares advierten de que, mientras persista el conflicto en Ucrania y la tensiones entre Rusia y la OTAN, episodios de este tipo continuarán siendo frecuentes en las fronteras orientales de la Alianza. La monitorización constante y las interceptaciones puntuales son ahora parte de la rutina operativa en la región, aunque cada vez reciben mayor atención mediática y política. Para las autoridades europeas, el reto será compatibilizar la disuasión con la diplomacia para evitar una escalada involuntaria. Por ahora, la última operación se saldó únicamente con la identificación y el acompañamiento de las aeronaves rusas por parte de los cazas españoles desplegados en Lituania.
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