El Campus Ourense disputa este domingo a las 12:00 en el campo sintético del Universitario la primera semifinal de la Primera Gallega de rugby frente al CRAT Coruña, en una eliminatoria a doble partido que decidirá quién aspira al título autonómico y al derecho a ascender a la División de Honor B. El equipo ourensano, tercero, recibe al segundo clasificado con la necesidad de imponerse en la ida para llegar con opciones a la vuelta en la ciudad herculina dentro de dos semanas. La cita llega tras una fase regular en la que ambos equipos se cruzaron en dos ocasiones y con un Campus que llega animado por una progresión positiva. El encuentro es también una prueba para medir la capacidad del club para asumir los retos deportivos y organizativos que supondría un eventual ascenso.
El entrenador del Campus, David Monreal, destacó la evolución del grupo y la mejora del rendimiento colectivo pese a las dificultades iniciales de plantilla. «Empezamos la temporada muy justos de efectivos, pero las lesiones nos han respetado y el equipo ha ido de menos a más», explicó Monreal, que además es una figura clave en la estructura del club. La sensación entre jugadores y cuerpo técnico es que el bloque llega en un buen momento anímico y con la ambición de dar la sorpresa pese a no partir como favorito. La intención es aprovechar la solidez en el juego de delantera para contrarrestar la velocidad de los tres cuartos rivales.
En la fase regular el CRAT ganó los dos enfrentamientos ante el Campus, y el segundo duelo en la ciudad herculina dejó una imagen que aún persiste en la memoria ourensana: una remontada de 20 puntos en diez minutos que volteó un resultado que parecía encarrilado. Monreal recuerda aquel final con autocrítica: las prisas y los errores facilitaron el vuelco. A tenor de esos antecedentes, el técnico advierte de la capacidad del CRAT para castigar cualquier desconexión y subraya la importancia del control del ritmo y de la disciplina en el juego cerrado.
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Conoce más →La semifinal no solo vale el título autonómico; el ganador del cruce accederá a la final y, junto al vencedor del otro emparejamiento entre Ingleses y Universidade de Vigo, obtendrá el derecho a ascender a la División de Honor B. Sin embargo, en el Campus reconocen que ese derecho deportivo deberá luego confrontarse con la realidad económica y logística que implica dar el salto de categoría. «Si se diese el ascenso habría que valorar ayudas, apoyos y la capacidad de ofrecer un campo homologado; no es solo un asunto deportivo», apuntó Monreal, consciente de las limitaciones actuales de la ciudad.
El debate sobre las instalaciones en Ourense vuelve a cobrar protagonismo con la posibilidad de subir de categoría. El Universitario, escenario del partido, no cuenta en la actualidad con las condiciones estables para acoger competiciones de mayor rango, y el club teme verse obligado a buscar sedes alternativas en Vigo, Monterrei u otros municipios. Esa falta de infraestructura penaliza la proyección del rugby local y dificulta la implicación de jugadores y familiares en un deporte que mantiene en su esencia el carácter amateur. El club trabaja de forma paulatina para mejorar la situación, pero admite que el camino es largo.
El ambiente en la grada es otro aspecto que el Campus aspira a recuperar. Monreal y los jugadores han rememorado tiempos de mayor afluencia —las fotos del ascenso y de la etapa en División de Honor B siguen presentes en la memoria colectiva— y confían en que una buena actuación pueda reactivar el apoyo de la ciudad. La entidad entiende que la presencia de público suma y que ver el Universitario lleno contribuiría a consolidar el proyecto a medio plazo. Para ello, el club apuesta por un crecimiento ordenado y por activar iniciativas que atraigan a la afición local.
En lo puramente deportivo, el Campus tendrá ausencias significativas para el duelo de ida: por motivos laborales no podrán jugar Martín y Javi, mientras que Pedro llega mermado por un golpe y es duda para el equipo titular. Aun así, el resto de la plantilla está disponible y el cuerpo técnico confía en encontrar soluciones en el banco para mantener la competitividad. El planteamiento táctico pasará por buscar la superioridad en melé y en el juego de forwards, donde el equipo cree tener cierta ventaja física sobre los coruñeses.
El CRAT, con jóvenes veloces en la línea de tres cuartos, representa un desafío distinto al que el Campus ha enfrentado en la regularidad y exige concentración máxima desde el primer minuto. La eliminatoria a doble encuentro deja margen para corregir errores en la vuelta, pero la iniciativa en la ida es vital para obligar al rival a asumir riesgos en su terreno. La tensión competitiva será alta y el resultado condicionará las expectativas de ambos conjuntos de cara a la final autonómica.
Más allá del resultado del domingo, el partido servirá para medir la salud del rugby en Ourense y la capacidad de sus clubes para crecer sin renunciar a su raíz amateur. El Campus afronta la cita con la ambición de devolver la eliminatoria abierta a la ida y con la esperanza de que un buen torneo pueda traducirse en más apoyo institucional y mejoras en instalaciones. Si logran dar ese paso, la entidad ourensana no solo habría ganado un pulso deportivo, sino que también podría consolidar su proyecto en una categoría superior.
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