La Asociación Cultural Alén Nós de Redondela ha reclamado de nuevo que la Xunta de Galicia inicie el expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) el conjunto histórico de Rande, que incluye el cargadero de mineral de Coto Wagner, ante la “profunda preocupación” por su estado de ruina y el riesgo de pérdida patrimonial. La petición se produce después de que el pleno del Concello, con apoyo unánime de los grupos políticos, solicitara esta protección en 2013 y 2020 sin que la Administración autonómica haya llegado a incoar el trámite. El colectivo considera que la falta de actuación no puede entenderse como un retraso administrativo sino como una decisión política intencionada.
Alén Nós recuerda que la normativa gallega establece la obligación de abrir expediente cuando existen valores culturales acreditados, y sostiene que en Rande concurren valores históricos, industriales, paisajísticos y sociales que justifican la máxima protección. El cargadero de Coto Wagner forma parte de un paisaje industrial ligado a la memoria de la ría de Vigo y al desarrollo económico de la comarca, y la asociación alerta de que su conservación es esencial para preservar esa identidad colectiva. En sus comunicados, el colectivo traduce su malestar en términos claros: no aceptan que el deterioro sea invocado como motivo para su desaparición cuando, dicen, es consecuencia de años de abandono.
La estructura es propiedad de la Autoridad Portuaria de Vigo, que ha planteado la opción del desmantelamiento al considerar que el inmueble se encuentra en ruina. Alén Nós contrasta esa posición con la obligación legal de conservación que pesa sobre cualquier propietario, incluidas las administraciones públicas, y subraya que la declaración como BIC garantizaría una protección jurídica efectiva y exigiría la restauración del bien. La asociación apunta además a posibles intereses industriales en la zona que, según su criterio, podrían verse favorecidos por la ausencia de un régimen de protección estricto.
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Conoce más →En 2020 el Concello encargó una revisión técnica del antiguo cargadero, informe que reflejó el deterioro de las instalaciones y que ha sido utilizado por diferentes actores para justificar posiciones contrapuestas sobre su futuro. Para Alén Nós, sin embargo, la constatación técnica del mal estado no anula la obligación de conservación: “No es admisible invocar la deterioración de un bien cuando esta es consecuencia de años de abandono”, subrayan desde la asociación, que exige que la Administración actúe antes de que cualquier decisión irreversible reste valor al conjunto patrimonial.
El colectivo insiste en que la declaración de BIC no es un mero reconocimiento simbólico, sino un instrumento con consecuencias prácticas: la incoación del expediente abriría un proceso de valoración que podría culminar en medidas de protección, limitaciones a la intervención privada y la obligación de conservar y rehabilitar las estructuras afectadas. Además, la figura conlleva la elaboración de estudios, la exposición pública y la posibilidad de planificar actuaciones de restauración con financiación y control administrativo. Por eso consideran que la inacción de la Xunta es especialmente grave para un bien que, según su diagnóstico, reúne los requisitos legales para la protección.
Desde el Ayuntamiento de Redondela, recuerdan que las mociones de 2013 y 2020 obtuvieron el respaldo unánime del pleno municipal y que la administración local ha intentado impulsar iniciativas para proteger el paisaje histórico de la Ensenada de San Simón. La postura institucional local contrasta, en opinión de la asociación, con la ausencia de un pronunciamiento definitivo por parte de la Xunta, que hasta la fecha no ha iniciado formalmente la incoación del expediente ni ha ofrecido una explicación pública que justifique la demora.
La pérdida del cargadero supondría, según Alén Nós, una alteración significativa del paisaje cultural y una pérdida irreparable para el patrimonio gallego. Coto Wagner está vinculado a la memoria industrial y social de la ría de Vigo, y su desaparición —alerta la asociación— no solo afectaría al conjunto arquitectónico sino a la lectura histórica del entorno. Por todo ello, reclaman una intervención urgente que evite el colapso de las estructuras y permita planificar una restauración coherente con su valor patrimonial.
Como pasos siguientes, Alén Nós anuncia que mantendrá la presión para que se incoe el procedimiento y promoverá cuantas iniciativas administrativas y cívicas sean necesarias para conseguir la protección del conjunto. La asociación pide además la implicación de la sociedad civil y de las administraciones para frenar el deterioro y debatir soluciones que compatibilicen la actividad portuaria con la preservación del patrimonio. Mientras tanto, el futuro del cargadero de Rande sigue pendiente de una decisión que, para sus defensores, debe adoptarse cuanto antes para evitar daños irreversibles.
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