Alberto Núñez Feijóo y al fondo Santiago Abascal, durante un pleno del Congreso. / José Luis Roca
El fracaso del primer debate de investidura de la presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, la popular María Guardiola, reavivó este viernes la guerra entre el Partido Popular (PP) y Vox.
Un recrudecimiento de las hostilidades que se produce en plena campaña electoral en Castilla y León, donde después de las elecciones del próximo día 15 puede que se repita un escenario similar.
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Conoce más →Según las encuestas el presidente de esa región, el también popular Alfonso Fernández Mañueco, tendrá que llegar de nuevo a algún tipo de acuerdo con la extrema derecha, sea o no de coalición, para mantenerse en el cargo.
Acusaciones cruzadas entre PP y Vox
Desde Génova atacaron a los de Santiago Abascal, personalizando mucho la crítica en el presidente de Vox.
Todo después de su voto No a Guardiola por dos veces, el miércoles -donde según el reglamento de la Asamblea extremeña, era necesario obtener el respaldo de la mayoría absoluta de la cámara- y este viernes, donde con mayoría simple podría haber sido investida, y por tanto la abstención de Vox hubiera bastado para que la candidata obtuviera más síes, los de su partido, que noes, los de la izquierda.
La tesis central, que deslizaron diversas terminales populares y a las que puso voz nada menos que el secretario general, Miguel Tellado, el número dos de Alberto Núñez Feijóo, es que Abascal se habría unido con su voto a la izquierda, algo que desde ya empezarán a blandir como argumento en la campaña de Castilla y León.
«Después de votar con el PSOE y Podemos en contra de la investidura de María Guardiola, ahora Abascal irá a Castilla y León a pedir el voto a los ciudadanos de centro derecha para bloquear también esta comunidad», señaló Tellado en las redes sociales.
Las tensiones internas de Vox
Pero además, el número dos del PP no se olvidó de utilizar en contra del líder de Vox las turbulencias internas de esa formación, el mismo día que se confirmaba la expulsión definitiva como militante del ex secretario general de la formación de extrema derecha, y aún diputado y concejal en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith.
«Los de Vox llevan siete días sin querer sentarse a negociar pero están muy centrados en las purgas internas de su propio partido. Cuestión de prioridades», espetó Tellado, precisamente el hombre encargado de coordinar las negociaciones con Vox, tanto en Extremadura como en Aragón, después de que Génova asumiera la semana pasada las negociaciones, que hasta ese momento habían llevado únicamente el PP de Extremadura y el de Aragón, que lidera el presidente en funciones de esa comunidad, Jorge Azcón.
Respuesta de Abascal y condiciones para el acuerdo
La respuesta de Abascal llegó durante una comparecencia ante los medios de comunicación en Cigales (Valladolid) y no le fue a la zaga en contundencia.
El presidente de Vox culpó al PP del fracaso de la investidura de Guardiola, ya que a su juicio los de Feijóo «no han comprendido aún que una negociación para formar un Gobierno de coalición o para una investidura es una cosa muy seria».
Además, tildó de «sorprendente» el hecho de que, a su juicio, el PP no haya entendido todavía que su formación no negocia «ni bajo presión, ni bajo coacciones, ni bajo chantajes, ni con guerras sucias, ni con prisas», sentenció.
Abascal subrayó que aunque hay diferencias importantes entre ambas formaciones, los acuerdos no son imposibles entre las mismas, y puso como ejemplo los alcanzados en las últimas semanas a nivel municipal para «tumbar las zonas de bajas emisiones» en algunas ciudades.
Lo que ocurre, según describió, es que Génova «parece más empeñada en construir un relato político que culpabilice a Vox de la falta de acuerdo que en esforzarse, en dialogar de manera leal para construir un gobierno de coalición o para lograr una investidura».
El líder de Vox, incluso, afirmó que ahora mismo el problema es más la dirección nacional del PP que Guardiola, a la que se refirió incluso elogiosamente: «El problema no está siendo la señora Guardiola, que viniendo de posiciones y planteamientos de mucha confrontación con Vox, parece que está haciendo un esfuerzo por acercarse a nuestros planteamientos y por aceptar la realidad electoral de Extremadura».
Tras decir que «hay tiempo» para el acuerdo y que «la puerta está abierta», Abascal dejó claro que un eventual acuerdo con el PP, para el que ahora hay un plazo de dos meses si se quiere evitar una repetición electoral, pasaría por «la defensa de la central nuclear de Almaraz, la extensión del regadío, la desregulación para los emprendedores y las gentes del campo, y las rebajas fiscales. Es decir: sobre los problemas concretos de la gente», concluyó.
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