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El Puerto de Vigo inicia la demolición de los ocho silos de cemento en Guixar para liberar 6.000 m² y acelerar el nuevo PCF

El Puerto de Vigo ha puesto en marcha la actuación para retirar los ocho antiguos silos de cemento —propiedad de la firma Tudela Veguín— que hasta ahora formaban parte del skyline de la terminal de contenedores de Guixar. La Autoridad Portuaria ha licitado los trabajos de derribo y adecuación de la explanada por un importe aproximado de 1,5 millones de euros, con la vista puesta en recuperar algo más de 6.000 metros cuadrados destinados a la reorganización operativa y a la construcción del futuro Puesto de Control Fronterizo (PCF).

Demolición y calendario: cómo será la intervención

El proyecto, ya redactado por la Autoridad Portuaria, marca un calendario claro: recepción de las instalaciones y vaciado completo de los silos entre junio y julio, inicio inmediato del derribo y previsión de culminación de la estructura a finales del verano. La actuación, que incluye además la adecuación de la explanada, se prolongará aproximadamente seis meses en su conjunto. Fuentes portuarias señalan que la licitación está prevista para abril y que el contrato cubrirá tanto el derribo como las operaciones necesarias para dejar la superficie operativa.

Se trata de una actuación técnica delicada: los silos, con décadas en la dársena, requieren maniobras controladas para evitar emisiones y garantizar la seguridad de los muelles y las instalaciones colindantes. La operación combinará maquinaria de demolición con trabajos de descontaminación de la superficie y posterior compactación y pavimentación del terreno para uso logístico. Las autoridades portuarias insisten en que el objetivo es minimizar las afectaciones al tráfico portuario, aunque durante los trabajos puntuales se adoptarán desvíos internos y limitaciones de acceso en la explanada.

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La liberación de estos metros cuadrados permitirá, además del espacio físico, una reorganización de flujos en la terminal. En paralelo, la Autoridad Portuaria —presidida por Carlos Botana— avanzará en la finalización del nuevo depósito de contenedores y el diseño del propio PCF que quedará ubicado en la zona liberada. El nuevo puesto de control busca agilizar las inspecciones y reforzar la capacidad del puerto para atender tráficos crecientes de mercancías que requieren controles fitosanitarios y aduaneros.

Según responsables portuarios, la operación no solo gana espacio sino que mejora sustancialmente la capacidad del puerto para responder a la demanda logística y al comercio exterior.

Antecedentes: del silo industrial al hub de fruta

Guixar no es el mismo puerto que hace apenas cinco años. Lo que en 2019 era una terminal con mínima actividad en tráfico de fruta se ha transformado hasta consolidarse, en 2025, como la terminal líder de España en tráfico de frutas frescas (sin computar verduras), con más de 212.000 toneladas movidas a lo largo del año. Ese crecimiento, explosivo y sostenido, ha forzado una mirada estratégica sobre cómo se usan los pocos metros cuadrados disponibles en los muelles vigueses.

El auge del tráfico contenerizado, especialmente de fruta procedente de líneas transoceánicas directas operadas por grupos como Grupo Davila, ha puesto de relieve la necesidad de liberar espacio, optimizar recorridos y dotar a la terminal de infraestructuras de control y almacenaje compatibles con los ritmos de una mercancía perecedera. Hoy Guixar gestiona más de 70 clientes y unas 170 referencias distintas, con un ritmo aproximado de 3,5 millones de kilos semanales, cifras que explican la urgencia de proyectos como el del PCF.

En la memoria reciente de la ciudad está también la ocupación por instalaciones que hace décadas formaban parte del paisaje industrial de la Ría y que lentamente dejan paso a proyectos logísticos y de servicios. La intervención en los silos recuerda otras reorganizaciones en Praza da Estrela y las riberas portuarias, donde la presión del tráfico y la necesidad de eficiencia operativa han ido marcando prioridades a la hora de planificar el litoral vigués.

Repercusiones y próximos pasos: empleo, competitividad y urbanismo portuario

El desenlace de la demolición y la puesta en marcha del PCF tendrá efectos visibles en varios frentes. A corto plazo, la obra generará actividad constructora y ocupación puntual; a medio y largo plazo, mejorará la capacidad del puerto para atender inspecciones, reducir cuellos de botella y, en teoría, atraer más líneas y clientes en el segmento hortofrutícola y otros tráficos sensibles al tiempo. Para una ciudad cuyo tejido industrial y comercial está estrechamente ligado a la dársena, cada metro liberado puede traducirse en nuevas oportunidades logísticas y de empleo.

No obstante, la operación plantea retos: la presión por espacio en Guixar obliga a una planificación muy precisa para evitar tensiones entre el uso comercial del muelle y demandas de otros actores, como la pesca o actividades recreativas próximas. La coordinación con organismos de control y con el propio sector privado será clave para que la transición no penalice campañas sensibles, como las de fruta de temporada, cuya logística depende de ventanas temporales estrechas.

Además, la actuación abre la puerta a una discusión más amplia sobre el modelo de crecimiento portuario en Vigo: ¿priorizar más explanadas operativas o apostar por desarrollos verticales y tecnificados que reduzcan la huella ocupacional? Los movimientos en Guixar serán seguidos con interés desde la Xunta, el tejido empresarial y los consignatarios, que buscan consolidar al puerto como nodo competitivo en el arco atlántico sin sacrificar la convivencia con la ciudad.

En términos prácticos, una vez derribados los silos y acondicionada la explanada, el siguiente paso será la licitación y ejecución de las obras del nuevo PCF. Las fechas previstas apuntan a que, tras el verano, Guixar dispondrá de una superficie más ordenada y lista para acoger las nuevas dependencias de control. Para Vigo, una ciudad que ha visto renacer su puerto en los últimos años, la operación constituye otro eslabón en la modernización de unas infraestructuras que, hasta hace poco, combinaban viejos restos industriales con la nueva pujanza del comercio global.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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