domingo, 22 de marzo de 2026 | Galicia, España
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Galicia instalará un equipo para medir el metano que emiten las vacas y calibrar soluciones tecnológicas

La Xunta, a través del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo, va a poner en marcha un equipo de medición de metano en ganado vacuno que permitirá cuantificar con detalle las emisiones procedentes de la digestión de los animales. El aparato, valorado en 181.500 euros con IVA y financiado por la Unión Europea y el Ministerio de Agricultura, se integrará en el nodo español del proyecto europeo AgriFoodTEF, una red para validar tecnologías de robótica e inteligencia artificial aplicadas a la agricultura.

Medición y despliegue en el Centro de Mabegondo

Las instalaciones del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo, en el municipio de Bergondo, han sido diseñadas durante décadas para acoger ensayos y proyectos agroganaderos. Será allí donde se instale el equipo cuya licitación acaba de publicarse y que operará dentro del consorcio formado por la Axencia Galega de Calidade Alimentaria y Gradiant, en el marco del nodo español de AgriFoodTEF.

El programa europeo, con un presupuesto global de 60 millones de euros y presencia en nueve países —entre ellos Italia, Alemania, Francia, Polonia, Bélgica, Suecia y Austria—, busca ofrecer a empresas públicas y privadas entornos de ensayo a bajo coste. Galicia, situada entre las diez principales regiones europeas productoras de leche, aspira a que los datos generados en Mabegondo sirvan para validar equipos de medición y calibrar algoritmos de inteligencia artificial destinados a ganaderías reales.

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Según explica a este periódico Manuel Luaces, jefe del área de formación, innovación e investigación agraria, el objetivo no es sólo cuantificar emisiones, sino correlacionarlas con variables manejables en la explotación. “

Podremos controlar la ración que se está suministrando a las vacas y correlacionar con la producción de gases

”, señala, en la misma línea con la que la Xunta pretende responder a la “inquietud” del sector y de la administración sobre el papel del ganado en el calentamiento global.

Fermentación entérica: por qué los rumiantes son tan emisores

El metano generado por la digestión de rumiantes procede de la llamada fermentación entérica, un proceso microbiano que tiene lugar en el rumen. Allí, los vegetales que no se mastican por completo fermentan y liberan metano que los animales expulsan mayoritariamente al eructar. En Galicia, esta fracción representa más de la mitad de las emisiones del sector agroganadero y cerca del 7% de todos los gases de efecto invernadero de la comunidad.

Es relevante el dato —a menudo sorprendente para el público— de que el 95% del metano producido por el ganado sale por eructos y sólo el 5% por flatulencias. En términos prácticos, una vaca lechera gallega puede emitir metano equivalente a 8 kilos de CO2 al día, una cifra comparable a aproximadamente dos tercios de las emisiones diarias de un turismo medio. Por eso medir con precisión se considera el primer paso para diseñar intervenciones eficaces.

La propia estructura de la ganadería gallega —predominantemente de explotaciones familiares y de menor dimensión— hace que las soluciones deban ser flexibles y económicamente asumibles. No es la primera vez que la comunidad apuesta por la innovación: proyectos previos sobre trazabilidad, sanidad animal y eficiencia productiva han mostrado que introducir tecnología con criterios científicos puede mejorar tanto emisiones como rentabilidad.

Tecnología, mitigación y transferencia al campo

Contar con un sistema en vivo para registrar emisiones permitirá, por un lado, validar aditivos y cambios de alimentación que reduzcan la fermentación; por otro, probar dispositivos robóticos y sensores que puedan automatizar el control de la ración y el seguimiento del animal. Entre las líneas de trabajo en la investigación internacional figuran modificaciones de la dieta, suplementación con compuestos naturales o microbianos y selección genética, aunque muchas de esas medidas necesitan validación local para comprobar su impacto en los prados y forrajes gallegos.

Los datos que recoja Mabegondo no quedarán en un cajón. La intención de la Xunta y de los socios del proyecto es ponerlos a disposición para el testeo de nuevos aparatos y modelos predictivos, de manera que fabricantes y consultoras puedan calibrar sus herramientas con ejemplares y condiciones reales de explotación. Esa apertura responde a una necesidad práctica: las soluciones que funcionan en condiciones experimentales no siempre mantienen su rendimiento en la variabilidad del campo.

Para las explotaciones, el reto es conciliar reducción de emisiones con mantenimiento o aumento de la productividad. En algunas granjas, introducir cambios de alimentación o prácticas de manejo ha supuesto mejorar la eficiencia y la salud del rebaño; en otras, los costes y la falta de asesoramiento han sido un freno. La transferencia tecnológica —capacitación, pruebas in situ y modelos de negocio— será clave para que la medición no sea un fin en sí misma sino un instrumento de mejora.

Más allá del impacto climático, medir y reducir las emisiones puede abrir puertas en mercados donde la huella de carbono es cada vez más valorada. Productores gallegos que ya venden leche y carne con marca de origen podrían encontrar en la reducción del metano un argumento comercial; asimismo, una contabilidad de emisiones más precisa facilitaría el acceso a ayudas o incentivos ligados a la sostenibilidad.

Queda, sin embargo, una asignatura: la coordinación entre administraciones, centros de investigación y ganaderos. La experiencia acumulada en Galicia señala que los proyectos que prosperan son los que incorporan desde el principio a los técnicos de campo y a las cooperativas, y los que traducen los hallazgos en recomendaciones prácticas y asequibles para la explotación familiar.

El equipo de 181.500 euros que llegará a Mabegondo es, en ese sentido, una herramienta. Si se integra con prudencia en un plan más amplio de innovación agraria —formación, ensayos en finca y esquemas de apoyo económico—, puede ayudar a que la ganadería gallega reduzca su huella sin perder su carácter productivo y social. Y en una tierra donde la leche y la vaca forman parte del paisaje y de la economía local, esa combinación de ciencia y campo tiene más sentido que nunca.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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