Lo que parecía un adelanto de verano en pleno marzo se ha volatilizado en un día. Tras jornadas con temperaturas inusuales, en las que se rozaron valores propios de julio, MeteoGalicia advierte de un desplome térmico de hasta 10 grados en 24 horas impulsado por la entrada de un frente frío por el norte. Las mínimas podrían bajar hasta los 2–4 grados en la provincia de Lugo y se activan avisos amarillos por viento y mar en varios tramos del litoral gallego.
El frente que enfría la comunidad
La secuencia empezó con una jornada sorprendentemente cálida en la que se registraron picos de hasta 27,2 ºC en puntos del interior, una temperatura más propia de verano que de finales de marzo. Ese calor efímero deja paso ahora a un frente poco activo que, sin ser especialmente potente, bastará para barrer la masa de aire caliente y traer un marcado descenso del termómetro, sobre todo en el tercio norte.
María Souto, técnica de MeteoGalicia, explica que la banda frontal cruzará las costas de A Coruña y la Mariña lucense, dejando cielos más cubiertos en el norte mientras la mitad sur seguirá con claros. El viento de componente nordés se reforzará en el litoral y en las zonas altas, donde se esperan rachas fuertes; por eso se han establecido avisos amarillos desde las 21.00 horas y durante la madrugada en tramos puntuales de la Costa da Morte, las Rías Baixas y la costa norte de A Coruña.

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Conoce más →Las previsiones sitúan las máximas muy por debajo de las registradas el martes: Lugo y A Coruña rondarán los 12–13 ºC, Ferrol y Santiago llegarán a los 13–14 ºC, mientras que Ourense, con más protección orográfica, se mantendrá en torno a los 17 ºC. En la franja atlántica, Vigo y Pontevedra registrarán valores más suaves, alrededor de 17–19 ºC. Por la noche las mínimas serán notables: la ciudad amurallada de Lugo podría quedar cerca de los 2 ºC, con noches claramente frescas por delante.
Mar, viento y la eterna variabilidad gallega
Es habitual que la geografía de Galicia acentúe estos contrastes. Las cuencas interiores, como la de Ourense, se calientan con facilidad cuando sopla el sur y el sol domina, pero pierden calor con rapidez cuando cambia la dirección del viento. En la costa, en cambio, el cordón marítimo atenúa las oscilaciones térmicas, aunque el nordés despierta dureza: rachas fuertes, oleaje y una sensación térmica varios grados por debajo de la temperatura real.
En la mañana más fría se espera que en la vertiente norte incluso pueda «orballar» de forma débil: esa llovizna fina, tan familiar en los paisajes del litoral, que moja sin anunciar tormentas. Mientras, en la mitad sur del territorio predominarán los claros, dando una imagen casi contradictoria entre Rías Baixas y la Mariña lucense. Cabe recordar que marzo es, por tradición, un mes de caras múltiples en el tiempo gallego: puede regalar días de sol y calor y, pocas horas después, devolverte a la manga larga y el paraguas.
¿Y el fin de semana? Estabilidad con aire más fresco
Las perspectivas a medio plazo apuntan a una recuperación relativa. La presencia anticiclónica regresará con mayor fuerza durante el fin de semana, modulada por una circulación persistente del nordés que impedirá, no obstante, el retorno a valores anómalos. Para el viernes las máximas subirán de forma ligera: Lugo en torno a los 15 ºC, A Coruña y Ferrol en torno a los 16 ºC, Santiago en 18 ºC, Ourense en 21 ºC y Vigo y Pontevedra cercanas a los 22 ºC.
El fin de semana, según los modelos, será mayoritariamente seco y estable en la mayor parte de Galicia. Solo el norte de la provincia de Lugo podría experimentar algún orballo aislado; el resto de la comunidad disfrutará de días con pocas nubes y temperaturas agradables, aunque lejos de los extremos térmicos vividos a mitad de semana.
Este vaivén térmico —calor repentino seguido de enfriamiento rápido— no es nuevo en la memoria reciente de la comunidad. En años anteriores la primavera ha mostrado episodios similares que complican labores agrícolas como la floración de frutales o la salida vegetativa temprana. Para los viticultores y productores hortofrutícolas, un mordisco de frío en pleno brote puede ser preocupante, por eso muchos ya siguen con atención la evolución de las heladas tardías cuando los termómetros se desploman por la noche.
En el plano marítimo, las autoridades portuarias y la flota costera acostumbran a extremar precauciones ante avisos por viento y olas. Las rachas fuertes en la Costa da Morte y el incremento del oleaje en las rías pueden condicionan faena de la pesca artesanal y el tráfico de pequeñas embarcaciones; además, en días de mar armado se incrementa la incidencia en las líneas de ferry y en las operaciones de ocio náutico.
Para el ciudadano de a pie, el mensaje es sencillo: guardar la camiseta de manga corta y recuperar la ropa de abrigo para las mañanas y las noches. Las temperaturas diurnas mejorarán, pero la sensación será fresca por el viento del nordés, especialmente cerca del mar y en las cotas altas. A falta de cambios bruscos en los modelos, el sábado y el domingo ofrecerán una tregua más estable y soleada, ideal para recuperar salidas al campo y actividades al aire libre —con la prudencia habitual en Galicia cuando el viento sopla con fuerza—.
Queda, en definitiva, la lección de siempre: la primavera gallega puede ser caprichosa. Un día te deja bañándote en el Miño; al siguiente obligarte a encender la calefacción por la noche. En 24 horas se ha visto de nuevo cómo la variabilidad local, reforzada por la orografía y la influencia atlántica, escribe capítulos abruptos en el tiempo de nuestra comunidad.
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