Juan José Liñares Nieto ha asumido la presidencia del Centro Cultural Vista Alegre en Silleda tras presentarse a las elecciones de la entidad este marzo de 2026 con el objetivo de evitar la desaparición del colectivo. Liñares, vocal histórico de la asociación, explica que dio el paso después de un periodo en el que la entidad funcionó con una junta gestora desde junio de 2025 y no se presentaron candidaturas alternativas. Su decisión responde, según él, a la ausencia de relevo y a la necesidad urgente de garantizar la continuidad del centro. La nueva dirección promete revitalizar la actividad cultural y consolidar a A Bandeira como referente en la comarca de Deza-Tabeirós.
Tras varios años implicado como vocal, Liñares reconoce que fue reticente a liderar la junta hasta que sus compañeros lo animaron a presentarse. La etapa previa, marcada por la gestión provisional, dejó patente la falta de candidatos y el riesgo real de que el proyecto asociativo quedara estancado. Al asumir la presidencia, Liñares subrayó que su iniciativa no responde a un mérito personal sino a la necesidad colectiva de mantener vivo el espacio cultural. En sus palabras, la implicación llegó más por responsabilidad que por ambición política.
El relevo se produce después de la presidencia de Dolores Sangiao, una figura muy vinculada a la vida del centro y a la promoción de actividades culturales locales. Los responsables salientes dejaron una estructura sobre la que ahora toca trabajar para modernizar y ampliar la oferta, según explican desde la nueva junta. La intención declarada por Liñares es respetar la trayectoria anterior impulsando, a la vez, proyectos que atraigan a públicos más jóvenes y recuperen el pulso de la programación. El reto pasa por conciliar continuidad con renovación, una combinación que considera necesaria para asegurar la sostenibilidad del colectivo.
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Conoce más →Entre las prioridades de la nueva directiva figuran la revitalización de los espacios del Centro Cultural Vista Alegre y la dinamización de su programación. Liñares apunta a fomentar actividades abiertas a la comunidad, programas formativos y colaboraciones con otras instituciones culturales y educativas de la comarca. También señala la importancia de reforzar la comunicación y la presencia en redes para llegar a nuevos socios y voluntarios. Todo ello, afirma, con la vista puesta en convertir a A Bandeira en un punto de referencia que trascienda el municipio.
El presidente recién elegido reconoce que uno de los principales obstáculos será movilizar recursos humanos y económicos en un contexto en el que muchas asociaciones de la Galicia rural afrontan problemas similares. La junta directiva deberá negociar apoyos con el ayuntamiento, buscar financiación y activar mecanismos de captación de voluntariado. Liñares subraya la necesidad de plantear proyectos sostenibles en el tiempo y adaptados a las capacidades reales de la entidad. La austeridad y la creatividad serán, en su opinión, claves para sacar adelante el calendario cultural.
Miembros de la asociación y vecinos de Silleda han recibido con interés el anuncio de la nueva presidencia, valorando sobre todo el compromiso de continuar con la labor iniciada en años anteriores. Fuentes locales celebran que se haya evitado el cierre administrativo de la asociación, un desenlace que se temía si no aparecía un candidato dispuesto a asumir la gestión. La respuesta de la comunidad será determinante para traducir en hechos las intenciones programáticas de la directiva. Liñares insiste en que el proyecto sólo avanzará si cuenta con la participación activa de socios y colaboradores.
En el corto plazo, la junta prevé realizar una evaluación del estado de las instalaciones y de la oferta cultural para priorizar actuaciones y elaborar un plan de trabajo. Esa hoja de ruta deberá marcar plazos, objetivos y líneas de financiación, combinando iniciativas propias con convenios u otras fórmulas de cooperación. El nuevo presidente confía en que, con pasos medidos y la implicación de la ciudadanía, el Centro Cultural Vista Alegre recupere la visibilidad y el protagonismo en la vida cultural comarcal. La meta última es que A Bandeira no sólo sobreviva, sino que se fortalezca y modernice.
Liñares concluye apelando a la unidad y al esfuerzo colectivo: la supervivencia de la asociación depende, dice, de que muchos den un pequeño paso adelante. La nueva junta arranca ahora una etapa en la que la tarea prioritaria será demostrar con hechos que la asociación puede adaptarse a los retos actuales sin renunciar a su identidad y a su legado. Si logra implicar a nuevas generaciones y asegurar apoyos institucionales, confía en que Vista Alegre recuperará su papel como motor cultural en la comarca de Deza-Tabeirós.
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