La reforma de la Avenida de Portugal, en Ourense, quedó este viernes paralizada de facto cuando la empresa adjudicataria retiró la última maquinaria y los obreros abandonaron la obra tras expirar el plazo de tres días que el alcalde había concedido para retomar los trabajos. El movimiento se produjo en la mañana del 13 de marzo de 2026 y dejó el vial con vallas de plástico, zanjas abiertas y el malestar creciente de los vecinos de la zona. El Ayuntamiento había atribuido la paralización a problemas administrativos y de pago; la empresa, por su parte, procedió a la retirada sin que se haya anunciado una fecha firme de reanudación.
Desde primera hora varios camiones accedieron al tramo en obras y se llevaron el material y la maquinaria que quedaba en el lugar, según relatan residentes y comprobó este diario. Lo que hasta hace poco era una actividad permanente en una de las principales arterias de la ciudad se ha transformado en una escena de abandono: conos, señales provisionales y huecos en el pavimento que ahora quedan a la intemperie. Los habitantes de los barrios colindantes muestran su preocupación por el efecto que la paralización tendrá en la movilidad y en el comercio local, donde ya notan molestias y pérdida de clientela.
El episodio se enmarca en un enfrentamiento público entre la contrata y el Concello por facturas atrasadas que, según reconoció el propio regidor en su cuenta, afectaron al calendario de la obra. El alcalde Gonzalo Pérez Jácome empleó sus redes sociales para minimizar la alarma y responsabilizar a los medios y a la oposición, pero su mensaje sufrió varias rectificaciones y terminó generando más dudas que certezas. En una primera versión de su comunicado digital difundió una cifra de pago que luego corrigió en varias ocasiones, un ejemplo, a juicio de críticos, de improvisación comunicativa.
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Conoce más →En sus sucesivas publicaciones, el alcalde aseguró que se había abonado la factura correspondiente a diciembre de 2025 por un importe de 246.000 euros, dato que fue interpretado como confirmación de la existencia de morosidad por parte del Concello. No obstante, en la primera redacción de su mensaje la cuantía indicada era superior y fue rebajada minutos después, lo que amplificó la sensación de desorden en la gestión municipal de las obras públicas. La empresa adjudicataria, que no hizo declaraciones oficiales en el lugar, se limitó a ejecutar la retirada del material en cumplimiento de su decisión empresarial.
Vecinos y comerciantes califican la situación de insoportable y temen que la intervención quede cronificada. «Llevamos semanas con cortes y ahora esto parece definitivo», explicaba un establecimiento comercial de la calle Francisco Añón Paz, próxima a Vista Hermosa, que sufre las consecuencias directas de la obra. El cierre temporal de carriles y la presencia de zanjas han obligado a desvíos y han reducido la oferta de estacionamiento, un problema ya recurrente en la ciudad que ahora se alarga sin calendario claro de solución.
La paralización de la Avenida de Portugal se une a otras incidencias en proyectos municipales que, según empresarios locales, dificultan la relación con las contratas y desincentivan futuras inversiones. En los últimos meses varias obras han sufrido demoras atribuibles a discrepancias administrativas y retrasos en los pagos, una situación que ha elevado la tensión entre el sector privado y el Consistorio. Fuentes empresariales consultadas señalan que la inseguridad sobre cobros y plazos repercute directamente en la disponibilidad de equipos y en la contratación de personal.
El gobierno local, por su parte, ha intentado rebajar la alarma asegurando que se trata de un parón breve. El alcalde afirmó que una interrupción de «una o dos semanas» no resulta significativa y adelantó que la reanudación podría demorarse igualmente «otra o dos semanas». Sin embargo, la ausencia de un compromiso claro con fechas y el retiro físico de la maquinaria han sido interpretados por vecinos y oposición como señales de que la reactivación no será inmediata.
Mientras la ciudad espera una hoja de ruta concreta, el tramo afectado permanece en suspenso y con la sensación de abandono. La recuperación del ritmo de obra dependerá de nuevos acuerdos entre el Concello y la empresa adjudicataria y de una comunicación más clara por parte del gobierno municipal que despeje las dudas sobre pagos y plazos, señalan técnicos y representantes vecinales. Hasta entonces, la Avenida de Portugal seguirá siendo un recordatorio visible de la tensión entre gestión pública y contratistas en Ourense.
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