La Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma) tiene ingresadas en su UCI dos tortugas marinas que fueron localizadas recientemente en las costas de Arteixo y Sada, tras el paso de un violento y prolongado tren de borrascas, según informó la propia entidad este viernes, 13 de marzo de 2026. Los ejemplares, remitidos al centro de rehabilitación situado en Nigrán, llegaron en condiciones de abandono y ahora reciben atención veterinaria especializada. La organización atribuye estas arribadas a las corrientes atlánticas que desplazan a animales jóvenes desde sus áreas de cría hacia las costas gallegas durante episodios meteorológicos extremos. El traslado forma parte de la respuesta articulada dentro de la Rede de Varamentos de Galicia para proteger a la fauna afectada por los temporales.
Los dos animales han sido bautizados como Pega y Mozarrón y permanecen en la UCI de tortugas marinas gestionada por la Cemma en Nigrán, donde comparten espacio con otros dos ejemplares que llegaron días atrás procedentes de Muros y Rianxo. El equipo veterinario de la coordinadora realiza controles continuos para estabilizar su temperatura corporal y recuperar peso y fuerza, los déficits más habituales tras el varamiento. La atención incluye revisión clínica, control de posibles heridas y un plan de recuperación que permitirá evaluar su aptitud para una futura liberación al mar. La estructura que acoge a estos animales forma parte de la red oficial de respuesta a varamientos en la comunidad.
Cemma recordó que las costas gallegas son un paso habitual en las rutas oceánicas de tortugas que se reproducen en el Caribe y que, a lo largo de su larga vida, realizan desplazamientos por el Atlántico hasta volver a las playas de origen. Estos episodios migratorios se ven alterados por episodios de mar adverso y fuertes borrascas, que incrementan la aparición de ejemplares varados o debilitados. Además de las tortugas, las turbulencias han provocado la llegada masiva de aves marinas debilitadas, otra consecuencia visible de las condiciones meteorológicas recientes. La organización subrayó la relación directa entre la intensidad de los temporales y el número de rescates que se deben atender en las rías gallegas.
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Conoce más →Las tortugas halladas en la costa suelen presentar problemas de hipotermia e inanición, condiciones que, según los expertos, ponen en riesgo su vida de manera inmediata. Cuando quedan varadas, las aves marinas como las gaviotas pueden causarles heridas graves y la presencia de otros animales terrestres también supone una amenaza añadida. Por eso, la labor de recogida y traslado rápido a un centro de recuperación es clave para evitar daños irreversibles. Los equipos de salvamento insisten en que cada minuto cuenta hasta que el animal recibe atención profesional en una UCI especializada.
Contrariamente a lo que podría pensarse, la primera ayuda no siempre exige sumergir a la tortuga en agua; lo prioritario es garantizar un entorno cálido y húmedo que evite la pérdida adicional de calor y permita su traslado seguro hasta los servicios veterinarios. La Cemma explica que, en muchos casos, un ambiente cálido y la protección frente al viento bastan para mantener al animal en condiciones estables durante la evacuación. Una vez en la UCI, se procede a la hidratación, nutrición supervisada y tratamiento de posibles lesiones externas o internas. Este protocolo ha permitido recuperar con éxito a numerosos ejemplares en campañas anteriores.
En un comunicado, la coordinadora recordó que solo una acción coordinada de recogida, evacuación y rehabilitación puede devolver a las tortugas al océano en buen estado de salud, por lo que apeló a la colaboración ciudadana y a la coordinación entre administraciones, voluntariado y colectivos de vigilancia. La Rede de Varamentos actúa como estructura de referencia para articular esas respuestas, facilitando recursos y canales de comunicación entre quienes detectan animales varados y los centros de recuperación. El incremento de los varamientos en episodios de temporal refuerza la necesidad de mantener operativos estos dispositivos.
Las autoridades y los equipos de rescate insisten en que cualquier persona que encuentre una tortuga varada debe ponerlo en conocimiento de los servicios competentes y evitar manipular al animal de forma inadecuada, limitándose a protegerlo del frío y de los depredadores hasta la llegada de los técnicos. El procedimiento recomendado es sencillo pero exige rapidez y coordinación para aumentar las probabilidades de supervivencia. Mientras tanto, en Nigrán los veterinarios continúan con los cuidados intensivos necesarios para estabilizar a Pega, Mozarrón y sus compañeros de sala.
El desenlace de estos episodios depende de la gravedad de la condición inicial y de la rapidez de la atención, pero los equipos confían en que, con el tratamiento adecuado, los ejemplares podrán ser reinsertados en el mar cuando los controles veterinarios indiquen que su recuperación es plena. Por el momento, la Cemma mantiene la vigilancia y el apoyo técnico para garantizar la máxima probabilidad de éxito en los procesos de rehabilitación. Por Noelia Díaz, 13 de marzo de 2026.
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