Alfredo Sellier, bisnieto del fotógrafo gallego, anuncia que en marzo de 2026 intentará reproducir la emblemática serie de doce imágenes que su antepasado, José Sellier, tomó del eclipse casi total de 1912 en Galicia. El proyecto, que busca honrar y actualizar aquel trabajo pionero, se desarrollará en A Coruña y pretende documentar las fases del fenómeno con una plantilla similar a la original. La iniciativa combina el interés familiar por la memoria histórica con el renovado despliegue técnico que permite la fotografía actual.
La serie de 1912, compuesta por una docena de tomas que registraron las distintas fases del eclipse, quedó entre las pocas imágenes de aquel acontecimiento que sobrevivieron hasta hoy y se han convertido en referencia para historiadores de la fotografía y la astronomía regional. En una época en la que captar un suceso de este tipo requería preparación y equipos voluminosos, la labor de José Sellier destacó por su anticipación y por la calidad documental de las placas. El libro que recoge esas fotografías ha servido de base para la idea que ahora impulsa su descendiente.
Alfredo, que además de fotógrafo ejerce la arquitectura, explica que su ambición principal es reproducir la secuencia original respetando la idea de su antepasado, aunque con herramientas contemporáneas. Reconoce que, frente a la masa de imágenes que generará el fenómeno en los móviles y cámaras de miles de personas, su propuesta es más íntima y con vocación de archivo. Pretende obtener imágenes con resolución suficiente para permitir recortes y comparaciones con las placas antiguas, no tanto competir por una portada sino por el valor documental.
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Conoce más →Para conseguir la serie, el promotor del proyecto planea construir una cámara tipo caja y emplear métodos de visión protegida para su familia, que también participará en la observación. No renuncia, sin embargo, a probar técnicas tradicionales: ha trabajado con procesos en caja oscura y admite que una toma al modo antiguo sería un homenaje técnico y sentimental difícil pero posible. Aun así, teme que la complejidad de replicar exactamente el procedimiento de 1912 pueda limitar el número de imágenes de ese tipo.
En lo técnico, Alfredo señala que existen sistemas muy sofisticados, como rótulas telescópicas que siguen el movimiento del astro con teleobjetivos de gran potencia, pero que su enfoque será más sencillo y manejable. Su intención es combinar facilidad de ejecución con suficiente calidad para documentar las fases del eclipse y crear una pieza comparativa con las fotografías históricas. El proyecto también pone de relieve la evolución de la fotografía: de largas exposiciones y grandes placas a sensores digitales y montajes automatizados.
El interés por la recreación ha despertado cierto eco entre aficionados a la historia local y a la astronomía en A Coruña, donde la meteorología siempre condiciona las posibilidades de observación. Los registros climáticos muestran la incertidumbre del tiempo en la zona para esas fechas, un factor que tanto Sellier como otros organizadores tienen en cuenta a la hora de planificar puntos de observación alternativos. La familia confía en poder reunir a varias generaciones para vivir el eclipse y, al mismo tiempo, preservar una copia del trabajo para futuros estudios.
Más allá del componente personal, la iniciativa subraya el valor patrimonial de las imágenes científicas y la manera en que la memoria fotográfica enlaza generaciones. Especialistas en patrimonio fotográfico recuerdan que la supervivencia de las placas de 1912 no es frecuente y que proyectos como este ayudan a mantener viva la conexión entre prácticas técnicas pasadas y actuales. También puede servir de estímulo para que archivos y museos locales impulsen la conservación y difusión de colecciones relacionadas con la astronomía y la meteorología regional.
Sellier confía en que, aunque él será uno entre muchos observadores, la recreación aporte una perspectiva histórica y familiar que complemente el aluvión de imágenes contemporáneas. Su plan contempla además la difusión de los resultados para que investigadores y público general puedan comparar ambas series y valorar el legado de su antepasado. Si las condiciones lo permiten, la familia pretende que la iniciativa quede registrada como un capítulo más en la memoria fotográfica de Galicia.
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