sábado, 21 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA Bruselas pide a los Estados que reduzcan el llenado de sus reservas de gas para forzar un descenso del consumo
Galego Castelán

La gasolina roza los 2 euros en Galicia: provisión «de locos» y tensión en calefacción y transporte

Desde mediados de marzo, las islas de surtidores y los depósitos domésticos de Galicia han vivido una estampida de compras: bidones, garrafas y colas en las gasolineras que no se veían desde otras crisis energéticas. La causa es conocida: la escalada de precios vinculada a la guerra en Oriente Próximo, que ha llevado a que en varias estaciones el litro de gasóleo y de gasolina ronde o supere los 2 euros. El efecto se percibe ya en hogares rurales, en la flota pesquera y en las empresas de transporte que unen Vigo con A Coruña y con el resto del país.

Provisión masiva y estaciones al límite

En las primeras jornadas del conflicto en la zona del Golfo, algunos surtidores en la provincia de Pontevedra y A Coruña registraron compras «de locos», según responsables de varias estaciones consultadas por este periódico. La escena se repitió en ciudades y en ayuntamientos del interior: gente llenando depósitos domésticos destinados a calderas y acumuladores, colas que rompían la normalidad habitual de estaciones de servicio en polígonos industriales y en carreteras nacionales.

Hay variación local en los precios: no todas las gasolineras aplican la misma tarifa, pero ya han sido registrados puntos en los que el gasóleo supera los 2 euros por litro, una barrera psicológica que agitó aún más la demanda. En los casos más extremos, las ventas de bidón para calefacción han aumentado de forma notable y algunas estaciones limitaron por horas la venta de combustible en recipientes no homologados para evitar riesgos.

CONTENIDO PATROCINADO
Playa Privada Salado Resort

Salado Golf & Beach Resort

Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.

Conoce más →

“Es una provisión de locos”, resumió una empleada de una estación de la periferia de Vigo, que pidió ser citada de forma anónima. Esa expresión resume la combinación de miedo al desabastecimiento, pánico por la subida de precios y la costumbre gallega de anticipar consumos ante cualquier incertidumbre. A falta de confirmación oficial sobre restricciones de suministro, muchos conductores optaron por llenar el depósito aunque no lo necesitaran de inmediato.

“Mucha gente compra gasolina no tanto por necesidad inmediata como por nervios; en pueblos donde la calefacción depende del gasóleo esto se nota mucho”, explican trabajadores de surtidores en Ourense.

Más allá de la bomba: impacto en hogares, pesca y transporte

La subida del carburante no es un problema aislado: golpea justo en sectores que en Galicia tienen peso específico. La pesca, con embarcaciones que ya arrastraban márgenes ajustados, afronta costes de navegación más altos que repercuten en el precio del producto en lonja. Los transportistas, especialmente las pequeñas empresas que recorren la red de la A-6 y la A-9, hablan de «márgenes que van reduciéndose por horas».

En las zonas rurales, donde aún son numerosos los domicilios que dependen del gasóleo para la calefacción, la factura se vuelve más onerosa. Comunidades de vecinos en concellos del interior ya evalúan solicitar entregas conjuntas para abaratar costes o retrasar cortes de suministro, mientras que familias con rentas fijas apuran el presupuesto mensual para atajar la subida.

Además, el sector agrario siente la presión: la maquinaria que labra los montes o trabaja en explotaciones ganaderas precisa de gasóleo; cualquier aumento del precio por litro se traduce en mayores costes de producción y, con frecuencia, en menor rentabilidad para pequeñas explotaciones. No es la primera vez que un encarecimiento del carburante tiene efectos multiplicadores sobre la economía local.

Política, medidas y horizonte inmediato

En la Xunta y en muchos ayuntamientos se siguen los movimientos del mercado con atención. Fuentes cercanas a la Administración regional aseguran que se evalúan fórmulas para mitigar el impacto sobre colectivos vulnerables, aunque a la vez admiten que las competencias fiscales sobre carburantes son principalmente del Estado. A falta de confirmación oficial sobre bonificaciones o ayudas concretas, los alcaldes de municipios interiores reclaman cauces rápidos para paliar el golpe a los hogares de renta más baja.

En Madrid, el debate sobre reducciones temporales de impuestos o sobre la activación de mecanismos de contención del precio de los carburantes vuelve a aparecer en la agenda pública. Los expertos recuerdan que las variables que hoy tiran del precio proceden de la incertidumbre geopolítica, del encarecimiento del transporte marítimo y de la inversión en primas de riesgo que acaban trasladándose al usuario final.

Para las empresas gallegas, la respuesta pasa por medidas de corto y medio plazo: optimizar rutas, consolidar cargas y, cuando sea posible, recurrir a contratos de suministro algo más estables que eviten picos de coste. La transición hacia modelos menos dependientes de hidrocarburos sigue siendo la hoja de ruta, pero su implantación masiva requiere tiempo y recursos, algo que las pymes y muchas cooperativas no tienen de inmediato.

En el plano social, la subida recuerda otras ocasiones en las que Galicia respondió con solidaridad y adaptabilidad: desde comunitarios acuerdos para reparto de leña hasta ayuntamientos coordinando compras a granel. Sin embargo, los especialistas en políticas energéticas advierten de que la resiliencia local no sustituye a políticas públicas estructurales que reduzcan la vulnerabilidad.

Mirando hacia adelante, la volatilidad en el precio del petróleo dependerá de la evolución del conflicto en Oriente Próximo y de la respuesta diplomática y logística de los grandes actores internacionales. Mientras tanto, para los ciudadanos gallegos la sensación es de apuro inmediato: subir la calefacción un grado menos, planificar desplazamientos o agrupar compras se han convertido en prácticas cotidianas para ahorrarse euros en la próxima factura.

La crisis actual vuelve a poner sobre la mesa una vieja asignatura pendiente en Galicia: diversificar las fuentes de energía y reducir la dependencia del combustible fósil, especialmente en el medio rural. El debate no es nuevo, pero la urgencia sí lo es; y mientras llega una solución duradera, familias, pescadores y transportistas continúan conteniendo el aliento cada vez que pasan por la gasolinera.

¿Buscas una Inversión Segura?

Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual

Solicitar Información Ahora

Compartir esta noticia

P

Pablo Rivas

Periodista deportivo con amplia experiencia en la cobertura del fútbol y deporte gallego. Redactor de la sección de Deportes.

🏴 Galego